INASET | 29/04/2019

Las veleidades del crecimiento

Enrique Velazco R.
El INE acaba de anunciar que el crecimiento del PIB en 2018 fue de 4,22%, ligeramente superior al 4,20% alcanzado en 2017. Esta casi igualdad en las tasas de crecimiento del 2017 y del 2018 es una coincidencia que facilita el hacer comparaciones para establecer la medida en la que los sectores de actividad económica aportan al crecimiento en cada gestión.
Para quienes no están familiarizados con la aritmética del crecimiento, el PIB a precios básicos es la suma del valor agregado que genera cada sector de actividad económica; el PIB a precios de mercado resulta de sumar el PIBpb más las recaudaciones de impuestos y gravámenes arancelarios. La incidencia de un sector en el crecimiento del PIB es el aporte con el que el crecimiento del sector aporta al crecimiento del PIB: la tasa de crecimiento del PIB a precios de mercado, es la suma de los aportes ‒las incidencias‒ del PIB a precios básicos más el aporte de las recaudaciones de impuestos.

Con las incidencias que reporta el INE, el aporte de impuestos en 2018 fue menor en 0,10 puntos porcentuales (su incidencia cae del 0,53% al 0,43%) pero el del PIBpb de 2018 superó en 0,13pp al de 2017 (aumenta de 3,66% al 3,79%); los 0,02pp con el que el PIB de 2018 supera al de 2017, resulta de sumar -0,10 + 0,13 (hay ligeras diferencias por el redondeo de las cifras).

En principio, es buena noticia que el crecimiento del 2018 tenga mayores bases en la producción que en los impuestos, porque estos últimos aumentan los precios pero no generan ni mayor valor ni empleo. La pregunta obvia, es ¿qué sectores o actividades aumentaron en 2018 respecto a 2017 para que la incidencia del PIBpb sea mayor?

El cuadro muestra las incidencias de todos los sectores de actividad al PIBpb y las diferencias de estos aportes entre los dos períodos; para claridad, las diferencias negativas y las positivas están anotadas en columnas separadas. Prácticamente, solo tres sectores aumentaron sus incidencias al PIBpb: la industria; administración pública; y sector financiero. Las incidencias de los restantes ocho sectores se han reducido o no muestran cambios.

La contribución positiva más significativa es la de la industria manufacturera, con 0,36pp de mayor incidencia. Sin embargo, el análisis de las incidencias de los subsectores, muestra que los rubros que explican el aumento en la incidencia son “otras industrias” (+0,35pp), refinerías (+0,11pp) y cemento (+0,07pp), mientras que alimentos muestra la mayor reducción (-0,17pp). 

Estos comportamientos son llamativos. La construcción, ha reducido su incidencia de 0,20% a 0,14%, y sin embargo la producción de cemento (que se esperaría siga el ritmo de la construcción) habría multiplicado su tasa de crecimiento por casi 4 veces (de 1,35% a 4,95%) con el resultado que su incidencia aumentó en 0,07pp; en el mismo sentido, la refinación de petróleo aumenta su incidencia en el PIB industrial en 0,11pp a pesar que el sector de petróleo y gas se contrajo en -7,82% en 2018; finalmente, el subsector de “otras industrias” explica por si solo el mayor aporte del sector industrial en su conjunto: aumenta su incidencia en +0,35pp como resultado de haber tenido en 2018 un muy sorprendente crecimiento del 23,4% frente al de 1,9% que tuvo en 2017.

Por supuesto que estos hechos sean llamativos no significa que sean imposibles. Pero ponen en evidencia, incuestionablemente, que en el crecimiento 2018, prácticamente todos los sectores y subsectores que constituyen la economía “real” tienen menores aportes. Las mayores incidencias de la administración pública (la burocracia pública) o de los servicios financieros (la financiarización de la economía) son “aportes” de actividades que no necesariamente se traducen en empleo productivo, mayor ingreso laboral sostenible, y mayor capacidad de consumo de la producción interna; y, por cierto, sería ilustrativo conocer cuáles son las industrias que han registrado tasas de crecimiento superiores al 20%.