En circunstancias como las actuales, en las que la incertidumbre, la guerra sucia, ascendente e inmoral, y la desinformación nos asfixian, y no encontramos en los aspirantes a gobernar respuestas condignas a la crisis estructural que vive el país, desde su largo exilio el expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada nos manda insumo para mantener viva la esperanza en que gracias a un esfuerzo conjunto podremos construir un país democrático e inclusivo.
Recordando los 40 años de la promulgación del DS 21060, Sánchez de Lozada, primero, termina la falsa polémica sobre la autoría de la nueva política económica aplicada desde 1985: “Aunque fuimos varios los que participamos en el diseño de las políticas de estabilización y ajuste estructural, no puede atribuirse los méritos del decreto a nadie más que a Víctor Paz Estenssoro. Él fue quien tuvo el coraje necesario para innovar y él fue quien asumió los riesgos y costos políticos de su promulgación e implementación.
“No hubo ninguna participación extranjera. No se hicieron consultas con organismos internacionales ni se recibieron condiciones de nadie que no fuera el Presidente”, asegura.
Luego ofrece un resumen del contenido del 21060 explicitando sus objetivos y sus logros. Y menciona dos acciones fundamentales y complementarias al famoso decreto: la primera, la creación de “mecanismos de compensación, que permitieran a los trabajadores despedidos encontrar nuevas oportunidades y a los grupos más pobres enfrentar el ajuste y mejorar sus condiciones de vida y trabajo.
Fue parte de esa dinámica el Fondo Social de Emergencia que distribuyó ingresos y creó empleos útiles en todo el país. Finalmente, se proyectaron medidas para realizar una negociación de la deuda pública que no ahogara a nuestra economía”.
La segunda: “La misma noche en que se promulgó el 21060, Paz nos organizó para buscar acuerdos parlamentarios que permitieran aplicarlo, sobre todo con el frente que presidía el general Banzer. A pesar de las diferencias que teníamos, conseguimos establecer un acuerdo fuerte y duradero.
“Tuvimos éxito y, aun así, Paz me castigó poco después encargándome el Ministerio de Planeamiento y Coordinación y la conducción de los aspectos económicos de la gestión de gobierno. Ahí nos apoyó Jeffrey Sachs, que había asesorado a ADN, conocía la situación y estaba de acuerdo con nuestro enfoque de ajuste inmediato con reformas profundas”.
Reitera que el Decreto 21060
“consiguió sus objetivos y nos permitió posteriormente realizar reformas que profundizaron la democracia y dieron nuevo impulso a la economía, aunque no pudieron superarse algunos problemas que luego despertaron las fuerzas de la desconfianza, la demagogia y el autoritarismo”.
Vinculando la reflexión con la actualidad, Sánchez de Lozada sostiene que al “recordar los 40 años de la promulgación del Decreto Supremo 21060 observamos que el país enfrenta nuevamente una situación crítica. En cierto modo, eso nos obliga a mirar hacia atrás. No para quedar anclados en el pasado, sino para aprender y no repetir errores.
“En 1985, el precio del estaño, nuestra principal fuente de ingresos, se desplomó por factores externos. Hoy, en 2025, ocurre algo similar con el gas. Pero hay una gran diferencia: esta vez no se trata de un derrumbe provocado por el mercado internacional, sino por uno de los mayores crímenes económicos en la historia del país: despilfarraron los ingresos del gas sin realizar nuevas inversiones”.
Y nos advierte: “Recordar al 21060 debe servir para aprender de esa experiencia. La más importante es que el liderazgo político debe ser al mismo tiempo firme y concertador, debe confiar en su equipo y también estar dispuesto a tomar los riesgos políticos necesarios. Debe dar mayor libertad a los agentes económicos y proteger a los más vulnerables, eludiendo las tentaciones demagógicas que tanto daño nos hacen. La división social, regional y étnica es más grande que nunca, y por eso es necesario buscar también los factores de unidad que permitan reconstruir Bolivia sin excluir ni privilegiar a nadie”.
Se trata de cualidades que al parecer carecen los nuevos aspirantes al Palacio Quemado y a quienes bien les haría reflexionar sobre el tema.
Mientras tanto, presumo que muchos ciudadanos, por un lado, cortamos margaritas para decidir si el próximo 19 de octubre votaremos por Rodrigo, Tuto, blanco o nulo; blanco, Rodrigo, Tuto o nulo; Tuto, Rodrigo, blanco o nulo. Por otro lado, hacemos rogativas para encontrar la posibilidad de que el capi y JP se retiren.
Juan Cristóbal Soruco es periodista.