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Sociedad | 31/05/2024

¿Cómo operaban los ciberextorsionadores? Accedían a toda la información del celular una vez que la víctima recibía un préstamo

¿Cómo operaban los ciberextorsionadores? Accedían a toda la información del celular una vez que la víctima recibía un préstamo

La estructura organizacional de los ciberextorsionadores. Foto: APG

Brújula Digital|31|05|24|

Los préstamos fáciles variaban de 1.000 a 10.000 bolivianos, pero una vez que la víctima accedía al dinero a través de una aplicación se le robaba toda la información del celular. Los extorsionadores tenían acceso a la lista de contactos, la frecuencia con que se comunicaba, fotos, cuentas de banco e ingresaba a un círculo del que no podía salir porque las tasas de interés eran del 30% al 40%.

“Si la persona accedía a ese monto de dinero se generaba una especie de cláusula en la que el deudor abría, absolutamente, todos los datos de su celular: contactos, imágenes, incluso de cuentas de bancos”, declaró el comandante de la Policía, Álvaro Álvarez.

El grupo de ciberextorsionadores realizaba préstamos con el 30% al 40% de interés mensual. Cuando una persona accedía al crédito ya le descontaban el interés del primer mes. Incluso, los vencimientos, las penalidades eran por horas y los mensajes de cobro iban subiendo de tono desde amistosos hasta amenazas de muerte contra la víctima, sus familiares o allegados.

“Esto generaba un temor en la persona que se veía obligado a pagar de cualquier forma”, apuntó el jefe policial. Por ejemplo, los extorsionadores escribían: “Estimado, su programación de pago esta para hoy a las 10:00 (Si no cumples) pasando (10:01) te ganarás tu penalidad de 150 dólares (por incumplimiento de horario). Te sugiero que ahora mismo te apoyes con algún familiar o compañero de trabajo preste del dinero, pagues tu deuda. (Evita tener graves problemas con nosotros)”.

Al final venían mensajes como: “Ultima Advertencia. Vas a devolver el dinero a la financiera colombiana. Hable, responda y evite la cobranza presencial a su domicilio. No permitas que matemos a tu gente por ese poco dinero”.

Una vez que el deudor pagaba el monto a la empresa, automáticamente le asignaban otra cantidad de dinero en calidad de préstamo y del que no solicitó. De esa forma entraba nuevamente al círculo de continuar pagando intereses.

La red de extorsionadores, con 117 trabajadores, operaba desde el barrio de Equipetrol en la ciudad de Santa Cruz y fue desbaratada el miércoles tras una intervención gubernamental. Según el reporte policial las extorsiones la realizaban a ciudadanos de Perú, Chile, Ecuador y México.

“Hallamos a sólo un boliviano víctima de la empresa que se animó a denunciar. Entendiendo, además, bajo ese concepto investigativo, la empresa que generaba préstamos a los bolivianos está asentada en Ecuador”, advirtió Álvarez.

La organización criminal

Este tipo de estafas comenzó en Colombia, luego de haber sido intervenidas por la policía de ese país migró a Perú donde se habría quedado por bastante tiempo hasta que fue intervenida en noviembre del año pasado. A Bolivia llegó en diciembre del 2023 bajo el nombre de Legent Global.

Esta firma fue constituida en Bolivia como empresa de estudios de mercado, realización de encuestas de opinión pública. Tenía Número de Identificación Tributaria (NIT) y todos los documentos en orden. Pagaba sueldos por más de 240 mil bolivianos mensuales y cada empleado recibía el sueldo mínimo de 2.500 bolivianos y beneficios sociales.

El operativo del miércoles logró la aprehensión de un ciudadano de nacionalidad china quien era el jefe de la organización criminal: de una joven boliviana de 19 años quien era socia de la empresa; un colombiano era el traductor y subjefe de la organización.

Luego tenían jefe de recursos humanos que pedía requisitos a sus empleados como carnet de identidad, certificado de antecedentes penales, croquis de su domicilio y una cuenta bancaria; y especialmente dos celulares o un equipo con dos chips.

También tenían un capacitador; otra persona para procesos de supervisión y control de los empleados; de cobros a Ecuador; un encargado de las víctimas de México y Chile; y alguien más de control de calidad; y auxiliar de recursos humanos.

El capacitador habilitaba aplicaciones en los dispositivos celulares. Por ejemplo, para víctimas de Chile se denominaba “Call Center”; para Perú “Tú Teléfono”; y Comunicación “Zoiper Beta”. “Estas app permitían acceder a toda la agenda de la víctima o deudor. Además, generaban las cobranzas con llamadas que no permitían identificar el número del que llamaban”, aseguró el comandante Policial.

BD/LE



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