La máquina de leer | 08/11/2018

Algunos detectives de hoy

Algunos detectives de hoy

Claire Foy llevó al cine a la hacker Lisbeth Salander.

Fernando Molina
Brújula Digital |8|11|18
El género policial está sobrepoblado. Ya que el mercado “negro” va en aumento, una gran cantidad de autores de todo tipo busca participar de él. Una de sus formas de diferenciarse es inventar a un detective o investigador rompedor.

No es tarea sencilla, ya que el registro de patentes de investigadores es muy antiguo. Si solo pensamos, por ejemplo, en sus oficios, la lista va desde los clásicos holgazanes Sherlock Holmes y Auguste Dupin hasta el detective cura de Chesterton, el padre Brown. Pasando por todas las demás ocupaciones.

Así resulta difícil meter un nuevo tipo, aunque esto al final siempre ocurra. Por ejemplo la hacker Lisbeth Salander, de la trilogía “Millennium” de Stieg Larsson. La chica tiene tanto gancho que quisieron mantenerla viva aun después del fallecimiento de Larsson. Entonces encargaron a David Lagercrantz escribir secuelas, la primera de las cuales fue traducida al inglés como “The Girl in the Spider’s Web”, cuya peli se ofrece hoy en la cartelera paceña.

Borges y Bioy Casares llegaron a imaginar a un detective, Isidro Parodi, encerrado en una prisión. Como es lógico, solo podía encontrar a los culpables con métodos contemplativos. Para innovar, los novelistas de nuestra época deben ser aún más atrevidos. Sebastian Bergman, el personaje creado por los guionistas suecos Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt, trabaja como psicólogo criminal, como muchos otros investigadores. Pero además es el único detective que tiene la personalidad de un psicópata.

Lo mismo pasa con las otras clases de rasgos. Quirke, el médico forense de las sobrevaloradas novelas de Benjamín Black, es un grandulón, un elefante en un cuarto. En cambio, Camille Verhoeven, el policía creado por el truculento novelista francés Pierre Lemaitre, tiene problemas de estatura, al punto de que cada vez que se sienta le cuelgan los pies.

El detective de Fred Vargas, Jean-Baptiste Adamsberg, parece más un místico o un artista que un policía. Toda la delegación que este comisario dirige está llena de personajes peculiares: el inspector Adrien Danglard, su mano derecha, es alcohólico y un erudito infalible. El policía de base Louis Veyrenc ama el drama y recita poesías.

La francesa Vargas es original --quizá demasiado original--, pero la singularidad pura no siempre se puede lograr. Así, si su Adamsberg vive con un hijo adulto al que no crio y que le “ha caído” hace no mucho, lo mismo pasa con Erlendur Sveisson, el detective de Arnaldur Indridason, el novelista policial islandés…

Ya se me acabó el espacio y todavía no he llegado a los autores iberoamericanos. Ellos han aportado al género detectives muy especiales, como veremos en una próxima ocasión…

Fernando Molina es periodista y escritor.



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