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26/04/2024
Intensamente

¿Seguirá el MAS los pasos del MNR?

Carlos Hugo Laruta
Carlos Hugo Laruta

La cuasi montonera política (movimientos sociales antes llamadas masas populares) conducida por un caudillo carismático que subordinaba la estructura organizada del partido a sus deseos personales, la reivindicación de los desposeídos bajo el mimoso nombre de “pueblo”, la ideología pragmática basada muchas veces en estereotipos y prejuicios que en el discurso eran de izquierda, pero que concluían en decisiones de derecha, y el desprecio olímpico por la institucionalidad y las leyes, tales eran y son aún –algo más, algo menos– las características del populismo en Bolivia.

1. Semejanzas y diferencias entre el viejísimo MNR y el no tan joven MAS

En la historia política del país en los siglos XX y lo andado del XXI, el populismo tuvo un importante papel. Por ello, siguiendo con el análisis comparativo de las crisis de salida de los dos grandes partidos populistas, el MNR de 1964 y el MAS de 2024, la hipótesis es que lo más probable es que el MAS no se divida y su gente, aunque sea a última hora, a regañadientes y a golpes, termine llegando a acuerdos políticos por razones de supervivencia, pues si no lo hace podría ingresar a la corta o larga agonía que concluya con su muerte.

Como ya se conoce, una crisis parecida fue la que se produjo entre enero y noviembre de 1964. La crisis del MNR implicó peleas entre Paz-Siles-Lechín-Guevara, con cierto parecido a las de Evo-Arce. Pero, a diferencia de lo de hoy en que las pugnas no presentan discrepancias ideológicas ni programáticas entre Evo y Arce, allá lejos en el 64 cada uno de los líderes movimientistas expresaba una diferente visión ideológica –más o menos sistemática–, referida al desarrollo y destino final del proceso revolucionario del 52, a los actores que debían conducirlo y su papel en el proceso, al terreno institucional de juego y al contexto internacional más favorable para ello; es decir había grandes e importantes diferencias entre ellos.

Y en el caso de la crisis del MNR en 1964, la salida no fue, en cierto modo, tan inesperada. En un contexto de Guerra Fría entre la URSS y EEUU, donde Cuba intentaba meter las manos y los pies en América Latina a través de los focos guerrilleros, la intervención de los militares a través de la célula militar del MNR convirtió a las Fuerzas Armadas en árbitro de la crisis interna del MNR y, con toda su dosis de violencia y disciplinamiento de la sociedad, en orientadoras del destino del proceso del 52.

Este 2024, en cambio, puede afirmarse que entre las gestiones de Evo y Arce no parecen haber grandes diferencias ni ideológicas (el indigenismo marxista de ambos es casi igual, con el indígena-originario-campesino como supuesto sujeto histórico), ni programáticas (la falacia de la industrialización de la coca y del gas ha sido sustituida por la del litio y la del biodiesel), ni de estilos de actuación política respecto de los actores políticos internos (Arce mostró con sus presos políticos como Jeanine, Camacho y otros que se parece al Evo del hotel Las Américas y Chaparina), ni muestran discrepancia en sus aliados internacionales (China, Rusia, Irán, Venezuela, Nicaragua son amigos de Evo y de Arce). Por todo ello, Arce parece ser la continuidad burocrática en el llamado “proceso de cambio”, pero manteniendo el carácter demagógico que es una línea permanente desde las gestiones de Evo. En resumen, no parecen existir diferencias substanciales entre ambos.

Desde estas semejanzas y diferencias entre las crisis del MNR (con la yapa de su salida esperable) y la del MAS y las grandes semejanzas entre Evo y Arce ¿qué líneas de salida pueden perfilarse desde los jaloneos con aparente figura de división del MAS?

2. Atisbando posibles salidas hoy

Una primera línea de desarrollo del proceso político, la más probable, tiene su nudo en el congreso orgánico que el MAS debe realizar los siguientes dos meses y los posibles acuerdos de supervivencia política mutua. No importa quién sea el presidente del MAS, sí importa quién sea el candidato en 2025. Evo quizá sabe que no puede ser ya presidente, pero sabe que necesita que lo protejan de un posible juicio de responsabilidades que lo mande a la cárcel.    

Una segunda línea de evolución de la situación política del MAS, en la que Arce tiene ventaja, parece darse a través de sus intentos de controlar el Órgano Electoral (saca a Chuquimia y pone a Oliva), y mantiene el manejo del Tribunal Constitucional al arropar a los autoprorrogados que, de además, le dicen a Evo que repostularse eternamente no es un derecho humano. En este escenario la violencia puede agravarse entre compañeros que antes se abrazaban.

Otra tercera línea de desarrollo, menos probable y muy delicada para el país y su democracia, implicaría que las entrañas del MAS están ya afectadas por las disputas internas y que, ante la imposibilidad del acuerdo político Evo-Arce y ante el fracaso de los intentos de sometimiento institucional de Evo, el gobierno intente una salida fraudulenta como la de octubre de 2019 u otra artimaña que –por los antecedentes de cuando el propio Arce era miembro del gabinete de Evo– no es descabellado pensar. Esto significaría que el proceso de descomposición interna del MAS ha llegado a extremos radicales y se produciría una salida populista por el desastre que puede implicar altas dosis de violencia.

Para tranquilidad de todos, se debe recordar que Bolivia ya tuvo varios ciclos políticos con partidos que nacieron, crecieron, se reprodujeron (dividieron) y murieron. En el ciclo de la segunda mitad del siglo XX, el enorme y populista MNR siguió ese camino y su relevante pugna interna generó violencia política y una salida in-esperada. Habrá que estar atentos para ir atisbando la crisis y las salidas –¿in-esperadas?– del otro monstruo populista del siglo XXI.

Carlos Hugo Laruta es sociólogo y docente investigador de la UMSA.



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