cerrarBrujula-Bicentenario La CascadaBrujula-Bicentenario La Cascada
Brújula-Digital-1000x155
Brújula-Digital-1000x155
1000 X 155 animación
1000 X 155 animación
País con arritmias | 29/08/2025

¿Transición o traición? pactos para blanquear el pasado

Cecilia Vargas Vásquez
Cecilia Vargas Vásquez

Después de las elecciones llevadas a cabo este último 17 de agosto quedaron en contienda dos candidatos: Rodrigo Paz y Jorge Tuto Quiroga. Hasta ahí el proceso se desarrolló de la manera más democrática posible; al menos fue evidente que el Órgano Electoral Plurinacional, encabezado por Óscar Hassenteufel, condujo un proceso que nos sitúa en un nuevo ambiente electoral para un balotaje histórico: la primera vez que se realizará una segunda vuelta electoral en las urnas de Bolivia.

Este aspecto democrático, sin embargo, ha presentado sinsabores, como lo declarado por el candidato Rodrigo Paz en un foro económico realizado en Santa Cruz: “Si mañana la candidatura del señor Quiroga se bajara, en un acto de grandeza y desprendimiento, mañana mismo nos sentaremos a cohesionar un grupo de gobierno para establecer una transición rápida y generar los cambios necesarios para el país”.

También afirmó: “Este país ha estado secuestrado 20 años. Hoy la mayoría definió un nuevo Parlamento. No podemos seguir con el síndrome de Estocolmo, aferrados a nuestro secuestrador”. Acto seguido, al día siguiente de estas declaraciones, el mismo candidato se reunió con el actual presidente Luis Arce, quien fue parte de ese “secuestro” mencionado por Paz: 14 años como ministro de Economía de Evo Morales y, posteriormente, como presidente de Bolivia, tras su elección en 2020, designado –como dicen los masistas– “a dedo” por el propio Morales.

La “grandeza” y el “desprendimiento” son palabras bonitas, resonantes y hasta romantizan algo muy serio: el futuro del país. ¿Un acto de grandeza es dejar de luchar por la democracia? Claro que no. Y si nos vamos a los extremos, ¿acaso no es una bajeza inclinarse ante el autoritarismo con tal de tener poder, sin pensar en el futuro del país? Porque no solo se trata de salvar el aspecto económico a cualquier costo, con gente capaz y un equipo serio y responsable; también se trata de encaminarnos hacia lo que muchos –incluido el padre del candidato Paz– lucharon: la democracia.

¿Acaso es un acto de “desprendimiento casual” del Movimiento Al Socialismo dejar en libertad, con peros y condiciones, a los presos políticos más representativos de los últimos años? Claro que se aplauden esos hechos, pero en realidad nunca debieron producirse situaciones como el secuestro del gobernador electo de Santa Cruz, Fernando Camacho, o la detención sin juicio de responsabilidades de la expresidenta Jeanine Áñez. Sin embargo, ahora, justo cuando el mandato del MAS concluye, se pretende mostrar una democracia pura y simple.

Y no es porque sean fieles a esa causa, sino porque quieren aparentar que todo está bien, que siempre fueron democráticos y que, como ya pusieron en conocimiento la situación del país a uno de los equipos de un candidato presidencial, entonces: borrón y cuenta nueva, aquí no pasó nada.

Es indignante cómo un grupo de personas que piensa en tomar el poder, sin planes serios, con un equipo improvisado y con ofertas abiertamente demagógicas, pretenda ahora lavarles la cara a quienes tanto daño han hecho al país, a quienes nos dejaron sin reservas y nos han tenido durante tanto tiempo en filas interminables para conseguir combustible.

Respecto al “síndrome de Estocolmo”, este corresponde a la conexión psicológica que desarrolla la víctima con el captor o abusador, llegando incluso a generar simpatía; en algunos casos, víctima y captor terminan compartiendo objetivos y causas comunes.

Ojalá ese no sea el escenario, porque es conocida la vocación autoritaria de quienes han sido parte, en todas sus formas, del Movimiento Al Socialismo y sus nexos con regímenes como el venezolano, el cubano y el nicaragüense, a quienes nunca les ha importado el bienestar de la gente, sino mantenerse en el poder.

Que el proceso democrático continúe. Hablemos de propuestas. Que la grandeza sea escoger con el corazón por la patria y con la mente en lo que realmente se debe hacer, con quienes tienen la capacidad de sacar adelante al país sometido a múltiples crisis –principalmente la económica–. Y que el desprendimiento sea de cada boliviano que piense en su presente y en su futuro, en el suyo y en el de las generaciones venideras. Que las urnas reflejen la evolución de la democracia, porque en eso no debemos retroceder ni un milímetro.

Cecilia Vargas es cirujana y docente universitaria.



BRÚJULA-colnatur diciembre-2024 copia
BRÚJULA-colnatur diciembre-2024 copia
200
200