02/11/2020
Filia Dei

Requiescat In Pace

Cecilia González Paredes
Cecilia González Paredes

Que Descanse En Paz - QDEP, era una de las abreviaciones que más intriga me causaban de niña cuando buscaba en el periódico alguna noticia para la tarea encomendada en colegio. La oración Católica completa es: “Dale Señor el descanso eterno. Brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Amén”

Lo que antes me causaba perplejidad, con el pasar de los años, la vuelta a la Iglesia, al no hallar coherencia en las modas pasajeras, y al ir profundizando el significado de esa bella oración, logró causar un cambio de perspectiva propia frente a la muerte.

Estos días, como ya sucede desde hace varios años, pasamos de la celebración comercial, que muchos consideran una simple jocosidad (gran engaño) a las mesas que reciben a las almas de los difuntos. Días que son aprovechados por muchos para una vacación, para comer con los familiares, y otros los tomarán para ir a los cementerios.

Este año hemos sufrido la pérdida de muchos seres queridos y tal parece que el virus que este año logró encerrar al mundo, seguirá sumando fallecidos entre los conocidos y familiares. Pero ni estos acontecimientos, parecen sacudir a la mayoría en general, sobre lo efímera que es nuestra vida. Peor aún, sobre lo que sucede después de la muerte.

Para muchos, en efecto, todo termina con la muerte. Para otros, hay una noción de que hay algo más luego de fallecer, pero no es algo concreto ni que amerite meditar sobre ello.

Este no es el caso para un católico formado. Son precisamente estas fechas, en las que además de recogernos y orar por nuestros difuntos, retomamos los textos en la Biblia que nos indican nuestra actitud ante la muerte, y  las reflexiones de muchos santos.

"¡No te olvides de los muertos y apresúrate a orar por ellos!" decía San Agustín. Hoy, existe la tendencia de canonizar a nuestros difuntos, incluso en su momento de agonía. Y es que “todos somos buenos”, así que en la percepción humana, ascendemos al Cielo de inmediato. Nos engañamos tan fácilmente al creer que el cielo es nuestro "derecho" natural.

No sucede así, y hay que aprender a reconocer, que por más empeñados en llevar una vida correcta, sin mentiras, sin hurtar, ni engañar, cada día cometemos errores. Capacidad de autocrítica le llaman ahora. Pero en realidad es saber reconocer nuestras faltas para con Dios y con los hermanos.

En este mundo, que busca a toda costa, vender la idea de que poder, fortuna y honores, llenarán tu vida de felicidad, se le olvida constantemente, que la muerte acaba con todo. Al cajón entramos a lo mucho con nuestra mejor ropa y algún artículo preciado que los familiares consideran dejar allí.

Lo que se reveló en Fátima en 1917 a tres humildes pastorcitos, debería llamarnos a la reflexión. Lucía, quería saber sobre dos jóvenes muchachas que habían muerto recientemente. La Virgen María le respondió que la primera, que tenía 16 años al morir, si logró alcanzar la salvación. Pero que la otra, de 18 "estará en el purgatorio hasta el fin del mundo". ¿Cuánta maldad puede hacer una jovencita hasta sus 18 años? Y más en aquel tiempo donde no tenían acceso a internet, redes sociales o no se habían esparcido aún los errores del comunismo, ni cuanta cosa hoy nos desvía de obrar por caridad.

Por eso, hasta el 8 de noviembre, los católicos, ofrecemos oraciones para obtener indulgencias para los  fieles difuntos. Es la Iglesia militante, la que realiza esta ofrenda por la Iglesia purgante, para que algún día nos reencontremos todos en la Iglesia triunfante.

Oración por las almas de nuestros fieles difuntos, santa Misa ofrecida en sufragio por ellos y obras de caridad o penitencia voluntaria ofrecidas a este fin. ¡Cuántos modos tenemos a nuestra disposición para aliviar a aquellas almas santas de sus penas y hacerlas cuanto antes nuestras intercesoras bienaventuradas en la gloria del Paraíso!

Cecilia González Paredes M.Sc.

Especialista en Agrobiotecnología