22/10/2020
Cara o Cruz

Razones de la victoria del MAS

Raúl Peñaranda U.
Raúl Peñaranda U.

Una de las razones que explican la alta votación del MAS en las elecciones del domingo pasado es que se produjo, además del apoyo al candidato Luis Arce, un “voto castigo” contra el gobierno de transición. Cientos de miles de personas que habían apoyado en el pasado al partido de Evo Morales y que en 2019 estaban desilusionados y dejaron de hacerlo, prefirieron volver a votar por esa fuerza política después de ver cuál era la “alternativa” que les regalaron Jeanine Añez y sus compinches.

Tras años de promesas de las fuerzas democráticas en sentido de que después del gobierno de Morales vendría una etapa de reconciliación, eficiencia y democracia, resulta que ocurrió lo contrario. La retórica agresiva (“narcotirano”, “terroristas”, “sediciosos”, “castro-chavistas”, “los cazaremos como animales”), la corrupción, la ineficiencia, la rotación increíble de altos cargos, la persecución judicial, en fin, la ineptitud completa para gobernar, dieron un mensaje muy claro a esos votantes desilusionados del MAS: si ese era el cambio prometido, más les valía a esas personas volver a apostar por la opción en la que sentían más cómodos.

Para mí era increíble que las autoridades realmente pensaran que iban a ganar votos a punta de lanzar insultos y amenazas y llamar "narcomasistas" a los simpatizantes de Morales. Ello fue totalmente contraproducente.

Las cosas se produjeron de tal triste manera para quienes resistíamos a Morales que el primer gobierno en sucederlo en 14 años demostró ser el peor desde la recuperación de la democracia. Excepto algunos buenos ministros, como Iván Arias, Karen Longaric, Óscar Ortiz y algún otro, en general el panorama era desastroso. Peor mala suerte, difícil. La responsable de esos problemas es la Presidenta, obviamente, por el cargo que desempeñó, pero también por haber hecho que el mandatario de facto fuera Arturo Murillo, una persona sin luces, acusado de corrupción y proclive a lanzar amenazas. A todo ello le debemos que el MAS haya obtenido más votos en 2020 que en 2019.

Pero el “voto castigo”, obviamente no es la única razón que explica la victoria del MAS. Hay muchas otras, que diversos analistas ya han mencionado lúcidamente. No quiero referirme a ellas para no insistir sobre lo mismo. Pero una que veo que no se ha mencionado es que los candidatos contrarios al MAS, en ésta y en elecciones anteriores, no han ni podido ni querido acercarse a los segmentos populares e indígenas del país. Era obvio que Creemos no lo haría, encerrado como está en los sectores medios de Santa Cruz, pero que Comunidad Ciudadana no lo hubiera intentado, es sorprendente. Ni siquiera lo hizo para disimular. Después de 14 años de Morales por lo menos podría haber realizado una gigantografía mostrando fotos de candidatos que no fueran profesionales blancos de clase acomodada. La verdad es que Carlos Mesa no hizo ningún esfuerzo por cruzar la calle de su casa para encontrarse con otro tipo de gente. Si hablamos de círculo cerrado debe hablarse de Comunidad Ciudadana.

Esa candidatura cometió el error de las anteriores postulaciones contrarias al MAS desde 2005, creer que el voto de la clase media es suficiente para ganar una elección. Pues no lo es. Se volvió a demostrar que ello es una quimera, esta vez de manera más dramática porque había esperanzas, aun infundadas, de un cambio de régimen.

Finalmente, yo disiento de quienes señalan que la victoria de Luis Arce se dio “pese” a Morales. El expresidente sigue siendo el motor de su partido, su líder principal y su futuro. Morales interfirió en la campaña durante meses, no estuvo ausente. Eso demuestra que quienes votaron por Arce lo hicieron, también, por Morales. Como lo ha dicho algún diario estadounidense, las elecciones pasadas fueron a la vez un referéndum sobre el líder cocalero. Y lo ganó ampliamente. A sus adherentes no les importó su autoritarismo, las acusaciones de estupro que pesan contra él, el despilfarro de su gobierno ni las acusaciones de corrupción.

Raúl Peñaranda U. es periodista.