19/06/2020
Filia Dei

Memento Mori

Cecilia González Paredes
Cecilia González Paredes

Entre los libros que aún no he podido concluir su lectura, se encuentra el de San Alfonso María de Ligorio y su Preparación para la Muerte. Si bien puede encontrar una serie de audios sobre este libro, el leerlo implica una reflexión más profunda y necesaria para el alma y para enfrentar cada día.

Estos días, no tenemos mucha certeza si el ser querido, el amigo o algún conocido, volverán a ser vistos y escuchados. Hace dos años, cuando mi abuela falleció, recuerdo que fueron meses de intensa meditación sobre el fin inminente que todos debemos enfrentar. Durante cuatro meses, tuvimos pérdidas de familiares o amigos.

Estas pérdidas de personas que amamos, se hacen más duras, cuando en vida nos ha faltado tiempo para compartir. Tarde llegan los momentos de arrepentimiento: “Si hubiera llegado más temprano; si la hubiera visitado; si hubiese perdonado...”

Ese tiempo no vuelve. En la medida que cada noche no reflexionamos sobre lo efímero de esta vida, será siempre complicado hallar esos tiempos valiosos, así sea un saludo breve.

Los días de encierro, han sido un momento propicio para cultivar más el cariño, comprensión y paciencia en la familia. No han faltado las video llamadas con familiares e incluso con amigos que no saludábamos hace años. Quizás, era necesario este virus, para que tengamos una oportunidad de parar, dedicar tiempo y demostrar nuestro cariño a los que son parte de nuestra vida.

Son pocos, los que hoy en día, se detienen a considerar que cualquier momento dejaremos esta vida. Para muchos es absurdo tener esta reflexión. Sin embargo, el cristiano católico, no puede estar ajeno a que esta vida solo es un medio, que nos sirve para demostrar si somos dignos del Amor infinito de Dios, purgar nuestras ofensas y reparar cualquier daño que hayamos hecho a nuestro prójimo.

Hay que estar preparados, no solo por nosotros mismos, pero también para dar el consuelo y apoyo a nuestros familiares, amigos y conocidos que quizás tengan que enfrentar en esta época la partida de sus seres queridos.

En esta ocasión, hice un alto a los temas que generalmente quiero compartir en esta columna, para acompañar en el dolor a distintas personas, que en recientes días han perdido a sus seres queridos o están enfrentando momentos de enfermedad y algunos hasta agonía.

Espero que otros, no queden indolentes ante una crítica situación de salud en la que nos encontramos, y tengan el memento mori en consideración, y dejando ideologías, egoísmos, pusieran el hombro para enfrentar esta dura etapa juntos.

Para el que lo necesite, comparto una oración que venimos repitiendo con varios fieles, en muchos países. Que Dios tenga piedad de nosotros y acompañe a los que atraviesan el luto.

Óyenos, Dios Salvador Nuestro, y por la intercesión de la Gloriosa siempre Virgen María, Madre de Dios, del mártir San Sebastián, y de todos los santos, libra a tu pueblo del pavor de tus castigos, dándole la confianza de tu inmensa misericordia.

Te rogamos, Señor, que apartes propicio la muerte y la epidemia, a fin de que nuestros corazones mortales reconozcan que sufren flagelos cuando te enojas, y que Tú también eres Quien los hace cesar por tu gran misericordia. Te lo pedimos por Jesucristo, Señor nuestro. Así sea.

De la peste, el hambre y la guerra;

Líbranos, Señor.


Cecilia González Paredes M.Sc.

Especialista en Agrobiotecnología