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12/01/2021
Filia Dei

Invertir en plena pandemia

Cecilia González Paredes
Cecilia González Paredes

El pasado jueves, tuve el agrado de conocer el primer laboratorio móvil de análisis PCR para detectar Covid 19, de Labser Clinic en El Alto. En coordinación con SEDES de Oruro y Potosí, iniciarán recorrido en zonas rurales.

La empresa Sindan Organic S.R.L., que es una de las primeras empresas en exportar quinua y por lo mismo depende de que los productores puedan realizar su trabajo. Ante la situación de pandemia que inició el año pasado, tuvieron contacto con los productores, quienes no tenían conocimiento ni indicaciones sobre lo que deberían hacer en caso de presentar los síntomas o como prevenir.

Si en las ciudades principales, ya es un reto acceder a una prueba confiable para determinar si uno está o no contagiado, imagínese en áreas rurales, donde muchas veces ni una posta sanitaria con lo mínimo existe.

Hace un par de años, Sindan promovió la apertura del laboratorio Labser para análisis microbiológicos y sobre todo de control de calidad de alimentos, en vista que los requisitos para exportar así lo demandan. Con este panorama, la Cooperación Social-Técnica (DED) de Alemania, les animó a presentar una propuesta de proyecto para dar una solución al hecho de que los productores no tienen un acceso factible al diagnóstico más atinado.

La propuesta de Sindan-Labser, resultó elegida y se puso en marcha la construcción de un laboratorio móvil con la mejor tecnología para realizar este tipo de análisis. Además del equipo PCR, tiene dos ambientes con campanas de extracción, uno para preparar las muestras y otro para algún análisis posterior que se requiera. Lo novedoso de este laboratorio móvil, es el sistema automatizado para preparar las muestras, lo que les permite poder procesar unas 400 muestras diarias.

Este pequeño y práctico laboratorio, tiene comprometido para el área rural, el análisis de cinco mil muestras de manera gratuita, además de brindar el servicio a particulares a un precio justo. Usualmente escucho que la gente se queja del precio. Bueno, esa es la consecuencia de ponerle obstáculos al desarrollo de la biotecnología en el país.

Y aunque muchos podrán decir que no tiene nada que ver, es precisamente la inversión privada la que puede ayudar a promover que Bolivia genere más biotecnología. Resulta hasta patético, que países en África, han podido dar más respuesta en esta pandemia, precisamente, porque los últimos 10 años, han estado moviendo hasta su normativa, para hacer más accesible la investigación y desarrollo en este amplio campo.

Parece una locura, invertir en tiempo de crisis en esta tecnología, pero cuando los productores son parte de la cadena, no puedes dejarlos de lado. Uno solo puede imaginar lo que sucedería si cuatro o cinco empresas más, se animaran a invertir en iniciativas similares. En efecto, mucho hace las condiciones tributarias que rigen actualmente y que muchas veces terminan desalentando al sector privado.

En este panorama, donde nuevamente vemos mucha improvisación, cruce de entrega de insumos con campañas políticas y falta de planificación, hay que reconocer que por iniciativas como la de este laboratorio móvil, es que uno no pierde toda la esperanza.

Ojalá los grupos que solo se dedican a criticar al empresariado, pero que nunca proponen alternativas reales, puedan reconocer que exportar no es malo, tener empresas que invierten incluso dentro del país es preferible a aquellas que buscan la solución más lejos y que se requieren normas claras para que todo este tema de biotecnología pueda de una vez ya desarrollarse en el país.

Cecilia González Paredes M.Sc.

Especialista en Agrobiotecnología



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