15/04/2020
Filia Dei

¡Feliz Pascua confinada!

Cecilia González Paredes
Cecilia González Paredes

Hace cuatro años empecé a destinar mi tiempo de vacaciones para poder ir a pasar la Semana Santa en alguna ciudad que tuviera presencia de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y así poder participar de todas las misas y demás ritos, que con los años y cambios que se ha dado en la Iglesia Católica, se han perdido en Bolivia. Sin embargo este año, todo cambió con la cuarentena.

Al inicio me dio un poco de tristeza. Pero con los días, esto fue cambiando. Esta fraternidad, abrió más de 10 canales en Youtube y las transmisiones diarias empezaron desde las dos últimas semanas de Cuaresma. Estas se acompañan con reflexiones, catequesis y algunos consejos prácticos.

En un momento de avalancha Covid19, donde ya las falsas informaciones han salido a flote y retumban en las redes sociales ¿quién no se ha saturado de la infodemia? Entre mis contactos, la colección de bulos se ha incrementado cada día.

Este virus ha venido con su carpeta de relaciones públicas y el que no se enferme de covid19, lo hará de los nervios y la ansiedad si se deja empapar por tanta cosa que aparece en las redes sociales. Esto ha sucedido incluso entre contactos católicos que tengo, que en plena Cuaresma y aún en estos primeros días de Pascua, continúan con la desenfrenada conspiración y bulos. Que si las antenas 5G son la causa, o los químicos en los alimentos, que si fue hecho o es natural, que si es todo parte de un plan siniestro del Nuevo Orden Mundial, y la lista podría extenderse.

Ante esta marejada de infodemia, fue preciso cortar mucho las redes sociales. Hallé un gran refugio en el proyecto de Tu Beca Bolivia, que lanzó #BoliviaExperta. Una serie de conferencias que buscan recaudar fondos para donar a hospitales. Me uní con dos charlas y fue una experiencia muy positiva, además que sigo aprendiendo de los demás expositores, bolivianos con muy buena preparación en sus áreas.

También me involucré en dos proyectos que tienen que ver con el fomento de la ciencia. Chicas Waskiri y el equipo iGEM de Bolivia. Con más tiempo compartiré en qué consisten estos proyectos. Todos estos proyectos, han caído como una bendición, pues de lo contrario temo que en mis tiempos libres pudieron caer en la monotonía y el temor del coronavirus.

Todo esto, tuvo que complementarse con los tiempos dedicados a la oración. Y acá viene el reto para un católico que está comprometido con su vida espiritual, pues en medio del día, buscaba los momentos para la oración, seguir la Misa, reflexionar las homilías o las lecturas del día.

La mezcla de trabajo y oración, como el lema de San Benito dio sus frutos pues en vez de sentir angustia, incertidumbre o quemarme la cabeza con la colección de teorías de conspiración, pude enfocarme en el trabajo, hallar fortaleza en la oración y poder aprovechar el confinamiento. Son precisamente, los tiempos de conmoción, los momentos para mostrar la fidelidad que tenemos hacia Dios.

Confiar plenamente en Él, aceptar el castigo o prueba, como medio de corrección. Sin embargo, mi radar logró captar algunas notas de gente que en el encierro está experimentando depresión, ansiedad y evidente preocupación por las dificultades que habrá con el tema económico a posterior.

Esta es la desesperación absoluta del hombre moderno, alejado de Dios y en quienes surge una desesperación constante. Peor que el Covid19, es el tsunami de miedo que ha generado esta epidemia, muchas veces fomentada por los titulares amarillistas de la prensa, donde solo se contabilizan muertos y jamás se informa de los casos recuperados. Tampoco se informa de toda la gente que ha muerto en el año por fumar cigarrillos, con VIH y ni hablemos de la cantidad horrorosa de bebés que han sido muertos antes de nacer. Sobre todo en este último punto, parece que el mundo entero sigue indolente.

El único miedo que debe ser latente en los católicos, es el de ofender a Dios, de ser terco en perseverar en nuestra vida miserable de pecado. Sin arrepentimiento o contrición perfecta, allí es donde no queda esperanza. La noche de la Vigilia Pascual, incluye esta lectura con la que quiero cerrar al tiempo de desear que la misma se grabe en sus corazones y mentes.

“Si resucitasteis con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios; saboread lo de arriba, no lo de la tierra. Porque moristeis, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando apareciere Cristo, vida vuestra, entonces también apareceréis vosotros con Él en la gloria”. Epístola de San Pablo a los Colosenses. 3, 1-4.

Cecilia González Paredes M.Sc.

Especialista en Agrobiotecnología