15/07/2019
Filia Dei

Disidencia en la India para producir con OGM

Cecilia González Paredes
Cecilia González Paredes

En un acto de desobediencia civil, 1,500 productores en India, de la villa Maharashtra, plantaron simbólicamente, semillas de berenjena Bt y algodón con tolerancia a herbicida, el pasado 10 de junio. Se constituye la primera protesta masiva por parte de los mismos productores demandando a su gobierno que les permita el uso de este tipo de biotecnología para mejorar sus condiciones de vida.

Dos semanas después, el movimiento de protesta se extendió a otros 10 distritos, luego de que la policía arrestara a un agricultor, Vasant Mule, por haber estado comerciando las semillas ilegales que están siendo usadas en la protesta. Si bien este agricultor no pertenecía originalmente al movimiento disidente, es apoyado ahora por el mismo ya que se suma a la protesta, donde los productores están usando de manera ilegal semillas genéticamente modificadas (OGM).

El otro cultivo que se ha empezado a plantar de manera ilegal es el de la berenjena Bt (resistente al ataque de insecto), cuyas semillas se presumen provienen desde Bangladesh. Este pequeño país, a diferencia de la India, ha decidido escuchar a sus productores y buscar en el desarrollo científico un alivio a la problemática de las plagas.

En 2013, el Instituto de Biotecnología de Bangladesh (BARI) liberó comercialmente la primera variedad de berenjena Bt. Se inició con menos de 200 productores. Hoy, Bangladesh cultiva siete variedades de berenjena OGM, donde el estado controla la calidad de las semillas y el precio para su venta. No existen patentes a compañías internacionales, y como ya formaron a sus propios investigadores, se espera que este año liberen el arroz dorado, que contiene mayor cantidad de beta caroteno, un precursor de la vitamina A. También ha desarrollado una papa resistente a la plaga del tizón tardío y que probablemente complete el proceso de bioseguridad para el 2020.

Originalmente, el desarrollo de la berenjena Bt, fue una oferta para un trabajo colaborativo entre investigadores de la Universidad de Cornell en Estados Unidos y científicos en la India. Al ser rechazada la propuesta, la ministra de agricultura en Bangladesh aceptó la oferta. Hoy más de 27 mil agricultores utilizan alguna de las siete variedades de berenjena OGM y esperan las nuevas semillas que su propio país les proveerá.

En la India, si bien se aprobó un algodón OGM el 2002, desde entonces las campañas en contra han logrado que incluso, la mostaza OGM desarrollada por investigadores en una de sus universidades y que ya pasó las pruebas de bioseguridad, sea rechazada.

A un mes del inicio de la protesta, hay 35 productores detenidos y el gobierno de Modi sigue dudando cómo proceder. Lo que está claro es que los agricultores no aceptarán una negativa por respuesta. El problema de Modi y su gabinete, es que son personas anti-ciencia e incompetentes, como declara Sanjeev Sabhlok del 7 de julio, economista y columnista del Times of India.

La pregunta básica de los agricultores disidentes es ¿por qué se ha estancado el uso de la tecnología OGM en la India desde el 2002? Son más de 15 años de silencio y el mundo sigue avanzando, teniendo ahora otras técnicas aún más avanzadas como la edición genética.

Los agricultores en la India, saben que la berenjena Bt y el algodón con resistencia a herbicida y al ataque de insectos (HT/Bt), tiene respaldo de reguladores internacionales, y que su uso tanto en Bangladesh como en Australia, benefician y se han expandido hasta ocupar más del 90% de la producción de esos cultivos en ambos países. ¿Qué tiene de especial la India que sus agricultores deben ser penalizados?

El 5 de julio, otros agricultores del estado de Haryana también han iniciado su protesta al plantar algodón HT/Bt. Esto parece más una batalla por una nueva visión para la India, una lucha contra la superstición y por el derecho a pensar y ser. Es también el resultado de ser extremadamente precautorios en beneficio de una ideología sin tomar en cuenta las necesidades de los agricultores.

Cecilia González Paredes M.Sc.

Especialista en Agrobiotecnología