21/07/2020
Encuentro Sagaz

A un año de los incendios forestales

Lorena Choque Flores
Lorena Choque Flores

A un año de los incendios en la Chiquitania aún no se han tomado las medidas necesarias para evitar un nuevo desastre ambiental. A principios de julio del 2019 se registraron incendios en distintas regiones del bosque chiquitano. Las llamas consumieron alrededor de 5,3 millones de hectáreas según la Fundación Solón, así como afectaron a miles de árboles maderables y causaron la muerte de 2,3 millones de animales.

Uno de los animales que sobrevivió a estos incendios fue la osa hormiguera Valentina, que tras serias quemaduras logró ser puesta en el centro de custodia Play Land Park para su rehabilitación. Sin embargo, a semanas de ser devuelta a su hábitat la osa hormiguera murió. Según la necropsia, Valentina murió por hemorragia causada por golpes, se presume que fue apaleada hasta su muerte. A pesar de las protestas en puertas del Ministerio de Justicia por voluntarios de la Fundación Amor por los Animales Bolivia, hasta la fecha no se ha determinado a los culpables de esta muerte.

La osa hormiguera Valentina pertenece a la especie de animales que se encuentran catalogados como vulnerables. La población de osos hormigueros en Bolivia es fuertemente cazado por su carne, por el uso de sus pelos y huesos en la medicina tradicional. Asimismo, debido a la pérdida de su hábitat, por la deforestación y la expansión agrícola, este animal es considerado una especie con alto riesgo de extinción según la World Wildlife Fund.

A pesar que la Constitución boliviana desde el 2009 otorga protección a otros seres vivos, los animales silvestres siguen pereciendo por el maltrato animal y por los casos de tráfico de fauna, no debemos olvidar que hasta ahora POFOMA no esclareció que hacia un oso hormiguero deambulando en las calles de la zona Huayna Potosí en la ciudad de El Alto en el mes de enero. Tampoco, las autoridades competentes han podido disminuir la oferta de animales silvestres ofrecidos para rituales en los mercados del país, por ejemplo, aún se sigue utilizando la lengua del oso hormiguero para atraer el dinero.

La osa hormiguera Valentina representaba la sobrevivencia de los animales que tuvieron que enfrentarse a los incendios forestales del 2019. Sin embargo, los incendios no solo afectaron a la flora y la fauna silvestre, sino que afectaron a las poblaciones circundantes.

Las causas de los incendios forestales han sido atribuidas a tres hechos: la ganadería, la industria de la madera y el debilitamiento de las políticas ambientales. Asimismo, no podemos descartar que se hayan producido por factores relacionados con el calentamiento global, sin embargo, es necesario tomar en cuenta el rol que tomó el Estado desde el año 2013.

 El Estado tuvo un rol muy importante, en especial, cuando promulgó el Decreto Supremo 3973, la ley minera 535, el Decreto Supremo 2366. Estas normas provocaron la deforestación de los territorios en la Chiquitanía, así como, promovieron actividades extractivistas en áreas protegidas sin haber realizado una consulta previa a los pueblos indígenas, vulnerando el Convenio 169 de la OIT. Así como, se vulneró el Tratado de Cooperación Amazónica, el Convenio sobre Especies Migratorias y el Convenio sobre Diversidad Biológica.

Este problema está lejos de ser resuelto si es que se mantiene el modelo del agronegocio, por ejemplo, este año, hasta el mes de mayo, en Bolivia se registraron 25.274 focos de calor, una cifra mayor que otros años. Al parecer la cuarentena no ha evitado los constantes chaqueos, sino que ha ocasionado que se aproveche la falta de control para realizar quemas ilícitas. En el mes de abril, la CONTIOCAP denunció que la cuarentena generó que se propaguen actividades de quema de bosques, caza y pesca ilegal.

El año 2019 se declaró una pausa ecológica que evitaba las quemas agrícolas, no obstante, esta feneció en el mes de diciembre del año pasado. Por tal, los agricultores que prenden fuegos a sus parcelas están amparados por la legislación boliviana. Esta situación pone en riesgo tanto a los habitantes como la flora y la fauna de la región, de no darse solución a este problema estamos cerca de sufrir otra catástrofe ambiental.

Lorena Choque Flores es politóloga, candidata a magister en Diplomacia y Relaciones Internacionales