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23/05/2023
De media cancha

¿Otra La Paz?

Diego Ayo
Diego Ayo

No sé cómo comenzar una valoración cabal sobre la Alcaldía. Una valoración justa. No es fácil, lo admito, habiendo atestiguado la dificultosa marcha del primer año de arranque de la gestión, acosada por la deuda afablemente heredada del gobierno de Luis Revilla. Sin embargo, admito, sin ambages, que el avance sorprende. Me permito hacer este comentario, aún lejos de estar plenamente sustentado, basado en la explicación del Alcalde Iván Arias sobre las “súper obras”. Jamás me apego a términos tan rimbombantes. No lo hago. Empero, he leído una serie de reflexiones, fundamentalmente elaboradas por antiguos militantes de las gestiones pasadas, y me causan sana gracia, mayor a mis prejuicios anti-discursivos de nuestro burgomaestre. Han recibido, esta gama de escribidores, un hechizo mayúsculo consistente en el congelamiento de su valoración de la gestión hasta ... ¡el 2021! Se decantan por elogiar a don Juan y a don Lucho sin remilgos, casi como esperando a los electoralísimos 2025-6 y a la oportunidad de descongelarse y retornar a sus escritorios con inobjetable desparpajo. ¿Valoración suya, pues, de la actual gestión? Aplazo. Un rojo persistente que yo mismo he visualizado con pavoroso realismo e los albores de la gestión. Pero hoy me veo confrontado con el relanzamiento del Gobierno Municipal que debe ser debidamente analizado para evitar esa parálisis mental tan obvia en los expatrones del Palacio Consistorial.

Me baso en ocho puntos que ameritan un mayor “piense”. Conviene comenzar por algún rincón. He aquí este rincón de ocho puntos.

Primer punto. Preocupación por los pobres: sí señor. La obra de Playón Verde es una señal clara de preocupación por los pobres. Se trata de un puente de Villa Copacabana a Villa Fátima, uniendo espacios vitales otrora desconectados. ¿Qué significa eso? Los vecinos debían caminar por 45 minutos para llegar a sus hogares. Hoy el trecho es directo y la ciudad se vuelve un hecho consumado. Del mundo apartado de la anti-ciudad transitamos al mundo integrado de la ciudad. ¿Recorrido? Sí, en 10 minutos de un lado a otro.

Segundo punto. Preocupación por los comerciantes. ¿Qué se va a hacer? La Avenida Apumalla que comienza en la Uyustus conectándose con el Hospital la Portada y la Avenida Naciones Unidas. ¿Qué va a haber en esta región? Un acopio de productos del oriente del país comercializándose integralmente en toda la ciudad. Oriente y occidente fusionados en este punto con una inversión de 24 millones de bolivianos. ¿Algo más? Sí: la construcción del Mercado Villa Armonía. Es un mercado situado en la periferia urbana, es moderno y es el más concurrido de la zona. ¿Costo? 5 millones de bolivianos. ¿Síntesis? La ciudad se acopla a las burguesías andinas.

Tercer punto. Preocupación por la salud. ¿Qué se pondrá en marcha? El Hospital San Antonio. Nada más y nada menos que un hospital. El gobierno prometió en 2015 emprender la construcción de 47 hospitales y el 2017 añadió a esa lista 10 hospitales más. ¿Total? 57. Genial. ¿Genial? No tanto, sólo se hicieron 18 y la inversión de aproximadamente 2 mil millones de dólares vaya a saber Dios dónde andará. ¿Qué pone en evidencia el Gobierno Municipal de La Paz? Hasta marzo de 2025 se invertirán 94 millones de bolivianos en esta obra imprescindible y otros 70 millones serán destinados al equipamiento a ser puesto en ejecución en 2025.

Cuarto punto. Preocupación por los ríos. No se ven. No dan espectáculo, pero son obras que deben ser realizadas a riesgo, en caso de no hacerse, de inundar la ciudad. ¿Qué obras están en marcha? Los embovedados de los Río Tangani de 9 millones, Taypichuru de 6 millones, Río Irpavi de 38 millones y Río Orkojawira de 13 millones. ¿Quedan aún muchos ríos que deben ser canalizados? No lo sé. Resta por conocer esta cifra, sin dejar de ponderar este emprendimiento en cuatro ríos.

Quinto punto. Preocupación por los parques. Esto si se ve. Se disfruta. ¿Qué se pondrá en marcha? El Parque Ecológico Kantutani. No sé cuán ecológico es y vaya a ser, pero si sabemos que la curva donde estará este parque sufrió un tremendo deslizamiento hace sólo cinco años. Se logrará, pues, estabilizar este espacio de la ciudad, habilitándose entre 6 a 7 hectáreas que darán como resultado la creación del parque más grande de La Paz, con parrilleros, plantines, parqueos, juegos infantiles a disposición de los ciudadanos.

Sexto punto. Preocupación por el ciudadano (paceño). Se construirá la Ruta del Amor. Suena sexi, no cabe duda. ¿Lo es? Así parece. El tramo empieza en la Landaeta y Abdón Saavedra y posee cemento asfáltico hasta el Teleférico amarillo, con estaciones de parada. A decir del Alcalde Arias va a ser un “nuevo Prado”, que nos una con la Plaza España, el Montículo, la Plaza Avaroa, la Isabel la Católica, terminando en la Plaza Bolivia. Se dará inicio a este plan en la Plaza Avaroa, remodelándola completamente con una inversión de 6 millones de bolivianos.

Séptimo punto. Preocupación por la infraestructura caminera. Se construirá una avenida que luce impresionante. Su punto de arribo es el kilómetro 0 de Obrajes. Pero, ¿qué tiene? Se come el río Choqueyapu. Se sobrepone a ese hueco inmenso que siempre hemos visualizado (y olfeteado). Se trastoca en un camino. ¡Un camino!, sobre el embovedado del Choqueyapu, desde la Gruta de Lourdes hasta la calle 0 de Obrajes sobre la Avenida Liberadores. ¿Impresiona? Sí, y me cuesta imaginar ese idílico constructo. Suena grandioso, más aun sabiendo que contará con ciclovías y parques a lo largo de la ruta. Comienza en agosto y tiene un costo de 50 millones de bolivianos.

Octavo punto. Preocupación por la empresa privada. Se pretende trascender ese estatismo pernicioso impulsado desde 2006. Se busca generar un sólido espacio para la empresa privada. ¿Cómo? Otorgando concesiones a empresarios privados: uno, concesión de residuos sólidos, partiendo de la certeza de que nuestra basura debe ser concesionada dándole un valor agregado; dos, concesiones de parqueos: nuevamente se dará esta obligación a un empresario privado. Antes había cobradores de parqueo que recaudaban 10 y cobraban 90. Se pretende invertir esa proporción beneficiando al empresariado privado boliviano/paceño en un 90/10; tres, concesionar el paso de la luz de mercurio a luz led. Hay un financiamiento de JICA de 32 millones de dólares y hay por lo menos una decena de empresas que podrían emprender esta iniciativa; cuatro, concesión para ejecutar el techado del Teatro al Aire Libre que albergaría a más de 7 mil espectadores (y dejaría de ser “al aíre libre”); y, cinco, concesión en la populosa zona de la Buenos Aíres del “Jesús del Gran Poder”, con Museo, dos cholets y arena para 7000 personas. ¿De qué se trata? De un Jesús de 70 metros como emblema de un área económicamente pujante “tocada” por el Gobierno Municipal.

¿Impresiona? A mí sí. ¿Retorna la esperanza? No lo sé, pero sí sé que lo que se ofrece no es poco...

Diago Ayo es politólogo 



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