Lara no ve lejos. Su cerebro está formateado para los tiempos del TikTok, que son efímeros. Funciona por impulsos pasionales y no motivado por razonamiento. Es como Trump, que usa su red virtual Truth Social para evacuar lo que se le viene a la cabeza mientras está sentado en el retrete: insultos, ataques, quejas, lloriqueos. El excapitán de Policía muestra cada día una pobre formación educativa y ética, que probablemente calza como anillo al dedo con el nivel de los seguidores que lo apoyan (que no son tantos como quieren hacernos creer).
En TikTok no necesita escribir, porque no probablemente no puede expresarse por escrito. Escribir significa ordenar las ideas y expresarlas con propiedad. Eso es algo que Lara, al igual que Evo, nunca han logrado. Las improvisaciones confusas de Lara, filmadas por él mismo en TikTok, muestran una pobreza intelectual directamente proporcional con su inmadurez emocional. Este hombre necesita ayuda especializada porque es incapaz de controlar sus emociones, puede tornarse en un sujeto violento y al parecer aquello que lo calma como si fuera una pastilla de Valium 10, es su reflejo narcisista en TikTok.
Cuando se filma en el celular se mira en un espejo, se habla a sí mismo, aunque siempre empiece con la muletilla “mi gente, que dios los bendiga…” (como pastor evangélico dirigiéndose a sus corderos obedientes). Habla consigo mismo porque eso lo relaja, es catártico. Desde algún ambiente indeterminado, sin referencias de su entorno, o en un automóvil en marcha, Lara habla con su propia imagen en tono suave, como si mirar su propio rostro fuera el bálsamo que necesita.
La ventaja de quienes padecen de incontinencia verbal, como Lara, es que su mundo está reducido a las redes. Es un mundo clausurado, una prisión sin salida y al mismo tiempo un refugio, un espacio seguro para atacar sin ser atacado. Al parecer lo que cuenta es su autoestima y no la estabilidad política del país. Cuando dice “nos” se refiere a sí mismo, no a Bolivia.
A Lara no le importa que debajo de sus videos de TikTok, los comentarios escritos lo dejen como pelota de trapo deshilachada, una t’ejeta bien pateada. Como Trump, seguramente no lee esos comentarios para no renegar. Es típico de personajes emocionalmente inestables lanzar la piedra al agua, pero no quedarse un rato para ver cuantas veces rebota (epostracismo) o si se hunde sin pena ni gloria.
En realidad, quienes lo ayudan a difundir sus brulotes son los medios digitales de difusión, tanto los “formales” (cadenas de televisión o diarios digitales), como la infinidad de “influencers” de las redes virtuales, que quieren crecer en número de seguidores usando materiales escandalosos que otros generan. Es parte del nuevo negocio: monetizar el número de seguidores aprovechando los contenidos de otros.
Lara no monetiza, sólo se empobrece como personaje folclórico de la política boliviana. Un hazmerreir patético, que también se ha visto en otros países. Recordemos a Abdalá Bucaram en Ecuador, a quien no le decían “el Loco” sin motivo. (Fue destituido por “incapacidad mental” en febrero de 1997, tuvo varios juicios por corrupción que lo llevaron a asilarse en Panamá y a su regreso fue arrestado en junio de 2020 por especular con insumos para el Covid).
Daría la impresión de que la profusa aparición de Lara en TikTok no satisface solamente su incontinencia verbal y su inestabilidad emocional, sino que es un intento de distraer a la opinión pública sobre temas de su pasado que no han sido esclarecidos. Su condición de vicepresidente está por el momento cubriendo las fosas que dejó en el camino. De su pasado sabemos muy poco pues era un personaje desconocido para la mayoría, pero ya irán saliendo testimonios y documentos que no podrá rebatir.
Por ahora hay que tomarse con paciencia sus exabruptos, como lo ha hecho el presidente Rodrigo Paz. No vale la pena que la primera autoridad del país responda en el mismo tono al expolicía que se mueve como un elefante en una cristalería (en realidad, los elefantes son muy inteligentes y suelen ser más delicados y cuidadosos).
En algún momento, bastante cercano, se le acabarán a Lara los epítetos ofensivos y tendrá que abordar con seriedad los temas que le importan al país. Hasta ahora no dice nada de las ofertas irresponsables que hizo durante su campaña electoral: aumento del bono dignidad a 2000 Bs, entre otras. Esgrime nuevas amenazas, como quitar la renta vitalicia a los expresidentes, a sabiendas de que eso no representa un ahorro significativo, pero hace ruido y lo posiciona como Robin Hood de alasitas.
De una vez, sepamos cuánto pesa el capitán en ese sirwiñaku extraño y sui generis. Que convoque a manifestaciones de sus seguidores para contarlos. La única que hizo hasta ahora fue un desastre. Si persiste después de marzo en su sabotaje interno a la democracia, habría que explorar la figura del revocatorio, para enviar a su casa a este Lari-Lari desaforado.
En el aparato estatal, la experiencia política y la trayectoria profesional de otros funcionarios, terminará ahogando los manotazos quejosos de Lara. ¿Qué puede decirle Lara a Lupo o a Espinoza? Lo mirarían con conmiseración, con pena ajena.
En uno de sus exabruptos “sin pienso”, Edman o Edmand (nombre que proviene del germánico Edmundo), anunció que se presentará en las elecciones subnacionales, sin siquiera contar con los dedos los días que faltan en el calendario electoral, que impide que pueda legalizar a tiempo su agrupación política Nuevas Ideas con Libertad (NIL).
Tengo la sospecha de que Lara inventó esa sigla en dos minutos, sin ponerla a consideración “de nadies”, lo cual es una indicación de que actúa solo, de que no confía en su propio entorno (ni en su esposa), de que nadie cercano a él puede aconsejarlo.
Quizás no sabe que NIL, su pretendida sigla partidaria, significa “nada” (del latín nihil). Nada, nada y nada, exactamente, es lo que propone el chusco vicepresidente tiktokero, que se enreda en las redes con declaraciones diarias estruendosas como truenos que amenazan mucha lluvia pero que al final no pasan de ser ruido ambiental. Vox et praeterea nihil (sonido sin sustancia).
@alfonsoGumucio es escritor y cineasta
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