Evo Morales reflota en la competencia electoral. Sí, como lo oye. Seguro estoy de que lo primero que se les vendrá a muchos a la cabeza es el hecho de que está inhabilitado. Pues sí, así está determinado en la Sentencia Constitucional 1010/202-S4 del 28 de diciembre de 2023 y reforzada a través del Auto Constitucional 0083/2024.
En teoría, todas las puertas están cerradas para Evo; no obstante, en un Estado Inconstitucional de No Derecho (Hidalgo, 2023), todo es posible. Supe que los evistas están urdiendo una estrategia inverosímil, algo así como que al haber sido interrumpido su mandato el 2019 mediante un golpe de Estado (situación falaz). Su inhabilitación podría ser reconsiderada si los autoprorrogados se desdicen, algo posible aunque algunos lo duden.
El arcismo literalmente lo hundió, arrebatándole el partido (MAS), la jefatura, la sigla y la candidatura. Lo convirtió en un cuasi cadáver político y prófugo de la justicia; empero, el autoconfinado Evo Morales, desafiando al Estado desde su enclave territorial liberado de control (Chapare) y arropado por las seis federaciones del Trópico, sigue su actividad política. Alimentado por las malas noticias del país, que para él son más bien buenas, especta diariamente cómo el gobierno se hunde más y más. Dónde va el presidente Arce sale rechiflado, circular por el país se le está haciendo un calvario, algo muy favorable para el cocalero.
Al haber sido despojado de la jefatura y la candidatura del MAS, Evo Morales perdió poder. La capacidad de armar la estructura política del partido con miras a las elecciones se le fue de las manos. Esta situación dramática pareciera que al único que no le hizo mella fue a él. Hasta ahora sostiene que está habilitado y no baja los brazos, continúa haciendo campaña en un radio de acción mucho más reducido, pero eso no le inhibe de proseguir.
Finalmente Morales arribó a un acuerdo con el Frente Para la Victoria (FPV). En casi todas las encuestas, Evo Morales aparece con cifras competitivas a pesar de estar inhabilitado, y Luis Arce no cesa de descender; el uno cuenta con base social y el otro se quedó con la sigla y quizás la candidatura, pero vacía como un cascarón. Así las cosas, Morales recupera fuelle, tiene militancia y aunque no me animaría a afirmar que todo el bloque popular aún lo respalda, presumo que este importante capital electoral está más cerca de él que de nadie más.
Con el acuerdo firmado con FPV, Morales recupera la capacidad decisoria, las candidaturas a diputaciones, senaturías, alcaldías y gobernaciones nuevamente pasarían a su control, y aunque es prematuro decirlo, así como está el arcismo, suena más probable que la migración se dé del arcismo al evismo, que en sentido contrario. Evo nuevamente tiene la posibilidad de conformar la estructura electoral y controlar la línea de flotación. Las cosas han cambiado, Evo resurge de las cenizas, como el ave Fénix, y probablemente con muchas ansias de venganza.
Aquellos que sostuvieron que la pelea entre arcistas y evistas era una puesta en escena no entendieron que hasta en la política existen límites. Si fuera un show, ¿de qué le sirve a Morales que le digan pedófilo o a Arce que lo acusen de proteger la corrupción? Está claro que la pelea siempre fue real y al consolidar una alianza con FPV, los evistas confirmaron definitivamente la ruptura.
El evismo entra nuevamente en competencia, se quitó la polera azul, además tiene relevo (Andrónico u otro); en contrapartida, el arcismo está muy debilitado y si algo le quita el sueño es que el evismo retorne al poder. La sola idea los debe tener aterrorizados y por eso quizás vayan por él, situación que en tiempo electorales no haría otra cosa que incrementar la fuerza de la facción evista. ¿Se imaginan un Evo Morales detenido en período preelectoral?
¿Qué podría suceder con la alianza entre Morales y FPV? Vayamos por partes: el diputado Miguel Roca publicó en su cuenta de X un dato importante. El FPV obtuvo 1,54% de votación en la última elección, por tanto, según la ley 1096 de Organizaciones Políticas, debería perder la personalidad jurídica por haber obtenido menos del 3% en la última elección en la que concurrió. Digamos que eso se confirmara, presumo que una nueva alianza se daría en breve de todas maneras.
El campo opositor, instalado del centro a la derecha (para utilizar términos tradicionales), nunca le compitió el electorado del MAS, porque este estableció una cohesión monolítica inmutable e impenetrable; sin embargo, ahora las cosas cambiarían: la izquierda está fracturada y ninguna de las facciones obtendría un capital electoral superior al 30%. Eso implica que la eficiencia política del campo opositor podría recalcular sus rendimientos en términos electorales. Para empezar, en el pasado inmediato, cualquier fuerza opositora precisaba de un 40% de base para pelearle el poder al MAS y ahora esa cifra bajaría al 30%; por tanto, la eficiencia política es menos exigente, es lograble, antes era inalcanzable. Ahora mismo, con un margen ligeramente superior al 30%, la fuerza opositora que estructure una formación competitiva daría una pelea real.
Las alianzas son ineludibles e inevitables. El próximo gobierno tendrá dificultades de gobernabilidad, gobernanza y estabilidad si no construye una sólida estructura desde lo político-programático. Si eventualmente gana alguna opción no masista tendrá al frente una oposición muy fuerte desde el primer día. La tarea es muy complicada, huelga decir que para llevar adelante reformas estructurales, no solamente en el plano de la economía, se tiene que pensar en la necesidad de realizar reformas constitucionales urgentes.
Evo Morales reflota, quizás no sea candidato, pero dará pelea en todos los espacios de la política. Todo el campo político está desordenado, las oportunidades son grandes de uno y otro lado, la lucha será intensa.