BRUJULA DIGITAL 728x90 est
19/07/2021
Filia Dei

Cambio climático o negligencia humana

Cecilia González Paredes
Cecilia González Paredes

Hace unas semanas, las noticias de las inundaciones en Alemania y Bélgica han llegado a generar un impacto. Inmediatamente, ha salido en los titulares la “causa” que hoy se usa para una serie de eventos: Cambio climático.

No perdamos de vista que la Unión Europea viene implementando a toda máquina su “New Green Deal” - “Nuevo Acuerdo Verde” rumbo a poder reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y con ello siempre se encargan de pintar un panorama altamente catastrófico para los siguientes 10 a 15 años.

El fin de semana pasado, un colega de España, el profesor Juan A. Oria, docente de Botánica Forestal, Micología y Conservación de Flora amenazada en la Universidad de Valladolid mencionaba la siguiente reflexión en su muro: “Las inundaciones de Bélgica y Alemania se han producido en lo que eran robledales pedunculados de montanera ENCHARCABLES (se inundaban  siempre entre julio/agosto o en marzo/abril) que se han urbanizado en el siglo XX. El ocupar con ciudades estos terrenos inundables es peligrosísimo, suicida. Las ordenanzas tradicionales antiguas prohibían construir en fondos inundables, pero los liberales del XIX las abolieron por "feudales". Luego las políticas a echar las culpas a las variaciones climáticas”.

Adjuntaba al comentario las fotos de unos bosques que ya no existen por más de 1 siglo en esos lados de Europa. De hecho, un estudio del 2018 publicado en Diversity & Distributions, destaca que los bosques primarios en Europa son generalmente muy raros, están ubicados en áreas remotas y están fragmentados en pequeños parches. Entonces, no es sorpresa que zonas con historial de inundación, a través de una decisión imprudente, hayan sido concedidas para ser urbanizadas.

Hecho similar ocurre a menudo en nuestro país, donde se permiten asentamientos ilegales, que luego se “regularizan” y de pronto viene una crecida, como la del río Taquiña el 2018 en Cochabamba, o los deslizamientos que periódicamente ocurren en La Paz. No son producto porque un año llueva más. Principalmente se debe a una pobre e imprudente planificación urbana. Basta dar una caminata por nuestras ciudades y encontrar escasos árboles, para entender que estos desastres no cesarán.

El columnista en temas de energía y cambio climático de la revista Forbes, Michael Shellenberger, hace énfasis en este afán por querer pintar un futuro cercano catastrófico y atribuible solo al cambio climático. En su columna del pasado lunes 19, indica a través de algunos datos, como a lo largo de los años, las muertes y el daño causado por inundaciones ha ido disminuyendo.

Al parecer, en el 2020, Alemania tuvo un mecanismo de alerta no muy exitoso. Esto se sumó a un mal manejo de las represas de agua, que no soltaron el agua de manera controlada previo al tiempo de lluvias. Los científicos no encuentran que el tema de precipitaciones sea la directa causante, pero sí el aumento de que más personas vivan en zonas inundables y más áreas pavimentadas, lo que significa menos tierra para absorber el exceso de agua.

¿Le suena conocido? Si bien nuestra población actual en Bolivia, apenas alcanza el 13% de la que vive en Alemania, también presentamos estos problemas de crecimiento urbano con mala planificación.

Pero el problema, también lo tenemos en nuestras cabeceras de río. En la medida que un cultivo “sagrado” siga teniendo prioridad para secar y contribuir con la pérdida de bosques en cabeceras de río, la repartija de tierras tanto para explotación minera u otra actividad, no sea realmente bien gestionada, entonces no sorprenda, que aun teniendo muchos bosques nativos, estaremos experimentando una serie de eventos lamentables en los próximos años. ¿Acaso vamos a seguir copiando el modelo totalmente extractivo con el que los países en Europa crecieron pero que hoy les pasa factura?

Cecilia González Paredes M.Sc.

Especialista en Agrobiotecnología



Arte Expresis BD