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08/10/2023
El Tejo

Saltó la liebre

Juan Cristóbal Soruco
Juan Cristóbal Soruco

Se ha conocido que una llamada Asociación de Exalumnos del Internado Juan XXIII presentó una denuncia penal contra el provincial de la Compañía de Jesús, Bernardo Mercado, “por los delitos de presunto encubrimiento de los abusos sexuales y otros que cometieron algunos eclesiásticos en contra de menores de edad en los años 80 y 90”.

El abogado de la asociación justifica su demanda porque “los anteriores procesos fueron iniciados por la misma Compañía. Se han puesto en el papel de víctimas con el objetivo de inviabilizar la querella, porque van a decir: ‘Ya están muertos’ y el delito prescribe. Siendo delitos de lesa humanidad estos no prescriben, se convierte a los cómplices en autores y, por eso, hoy estamos denunciando al provincial Bernardo por el delito de violación”. Agregó que tomó esa decisión porque la Compañía no ha actuado “por lo que debe asumir su responsabilidad como máxima autoridad (…) que sabiendo sobre los abusos no hicieron nada”.

La lógica del abogado es sui generis y parece responder a la que los juristas más representativos del proceso de cambio quieren imponer: sólo vale el particular criterio de quien lo dice en función a una “correlación de fuerzas” que otorga el ejercicio del poder. Solo como un ejemplo del dislate, basta recordar que el caso de las denuncias de pederastia en la Compañía de Jesús se remontan a los años 80 y 90 del pasado siglo, época en la que el actual provincial o era un no nato o tenía la friolera de ¡un año! Nació en febrero de 1981. Mal pudo, pues, cometer el delito que se le imputa ni podía presionar a la que luego sería su orden religiosa para que conociera el diario del principal acusado…

De ahí que surja la duda de las intenciones de quienes están detrás de estas acciones. De hecho, ya no tienen un aliado como lo era el ex Procurador General del Estado hoy apartado de la administración estatal no tanto por los resultados de su gestión (al parecer, estuvo más dedicado a cumplir funciones que no le correspondían mientras el país perdía varios millones de dólares por acción u omisión de la Procuraduría) sino porque respondía al ex presidente fugado y no al presidente en funciones.

Como soy mal pensado, se me ocurre que el meollo de la cuestión es tratar de apropiarse, sin inversión alguna, de parte del patrimonio de la Compañía de Jesús, aprovechando el río revuelto que los delitos perversos e imperdonables que algunos sacerdotes de esa orden cometieron en contra de alumnos confiados a ellos para su formacion. Abusos que además provocaron profundos trastornos en las víctimas, a las que la Compañía, como corresponde, ha ofrecido apoyar.

Es probable que me critiquen porque escriba sobre este tema en tiempos de tanto desbarajuste político-jurídico. Pero, el hecho de que que coincida con lo que está pasando, por ejemplo, con las demandas en contra del congreso masista y la decisión de algunos tribunales de hacer tomar al ex fugado la misma medicina que éste hizo ingerir a sus opositores, son una muestra más de que la crisis es muy profunda porque la inmoralidad del todo vale para imponer decisiones y sanciones basados en la ley del más fuerte y no de una visión de justicia equitativa ha invadido todos los campos de la vida social.

Y así, hay que estar seguros, no se puede vivir pacíficamente…



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