22/08/2020
El Satélite de la Luna

Poesía y prosa del etanol

Francesco Zaratti
Francesco Zaratti

Al mejor estilo del ministro “oceanógrafo” del MAS, hemos asistido días atrás a una recitación poética de las bondades de adicionar etanol a la gasolina que consumimos en Bolivia. La ocasión la proporcionó la entrega de la resolución RM 60/2020 del Ministerio de Hidrocarburos a los industriales azucareros, como parte del plan de reactivación del aparato productivo golpeado por las pandemias, la Covid19 y los bloqueos.

Esa poesía, que canta las consabidas virtudes técnicas, financieras y económicas del combustible etanol (faltó mencionar las espirituales), se estrella contra la árida prosa de la resolución de marras, la cual, más allá de los consuetos considerandos, tiene seis artículos (y disposiciones anexas) que con mucho esfuerzo pueden relacionarse con los vuelos pindáricos del ministro vate.

Por ejemplo, no hay rastro de los 120 millones de litros de etanol que YPFB se obligaría a comprar, adicionales a los que aceptó el MAS cuando tuvo que tragarse sus sapos pachamámicos, como aquel que “los alimentos son para los seres vivos y no para las máquinas”.

¿Qué determina, pues, la RM 60/2020? Reglamenta las especificaciones técnicas de la gasolina base a la cual se le mezcla el etanol para alcanzar un octanaje de por lo menos 87 (RON 87). Traducido en facilito: se abre la puerta para que el aditivo etanol sea obligatorio en todo el territorio nacional y su porcentaje en un litro de gasolina suba al 12%, 50% más del que rige actualmente para la Gasolina Especial Plus (+), incrementando el riesgo para el motor.

La resolución de marras tiene fallas de forma, como la modificación de un párrafo inexistente del artículo 3 de una resolución anterior (la 045-19); pero, sobre todo, tiene serios cuestionamientos políticos y económicos.

En lo político, en la panza del caballo de las especificaciones técnicas se esconde una decisión de política energética que no le atañe a un gobierno transitorio, en puerta de elecciones generales inamovibles. Se critica, con toda razón, las leyes insanas que está produciendo como marraquetas la Asamblea Legislativa Plurinacional, gracias a una mayoría masista de dos tercios que no refleja en absoluto al país actual. Sin embargo, el Gobierno actúa, a su vez, como si estuviera empezando una gestión de cinco años. De hecho, el tema del combustible etanol está respaldado por leyes, decretos y resoluciones que han producido un fracaso tras otro y que ameritan una profunda evaluación antes de reincidir en aventuras que solo perjudican al maltrecho YPFB.

Desde lo económico, el cuestionamiento mayor es: ¿Es este el mejor momento para implementar esa norma, cuando las ventas de alcohol han subido a las estrellas, a causa de la pandemia?

Opino que la RM 060/2020 llega en el peor momento para ser emitida. En efecto, el consumo de gasolina ha caído a niveles mínimos, inferiores a la producción nacional, lo que descarta la necesidad de importar gasolina, con excepción de los aditivos necesarios para aumentar el octanaje de la gasolina base. Por tanto, el gasto en divisas es mínimo y sin compromisos, considerando también que el precio internacional del barril de petróleo sigue estancado en torno a los 40 $, lo mismo que pagan las refinerías por el condensado nacional. Consecuentemente el tan cacareado ahorro resulta también insignificante. Al contrario, si el costo del etanol para YPFB se mantiene en 0.52 Bs/l, como parece, estaríamos hablando de un subsidio millonario - destinado a crecer- que YPFB transfiere a los ingenios azucareros.

En fin, las dos graves limitaciones actuales de YPFB (insuficiente capacidad de almacenamiento y falta de músculos financieros) muestran cuán irracional y apurada es la resolución de marras. 

Francesco Zaratti es físico.