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21/10/2019
Cartuchos de Harina

No hay primera sin segunda, pero el TSE bailará la cueca

Gonzalo Mendieta Romero
Gonzalo Mendieta Romero
El día empezó con la querella de las noticias: el voto en Australia, finalmente inexistente, o el voto en Japón, que algunos evocaron con superstición de sol naciente.
En la mañana, en Santa Cruz la Policía detuvo a más de 100 personas en una casa de campaña de la opositora Bolivia Dice No (BDN). Si, como se dijo, fue por consumir alcohol, suena a que el candidato del PDC Chi Hyun Chung –uno de los vencedores de la jornada– ha evangelizado también a la Policía, severa ahora con la bebida en casa ajena. En cambio, en mi mesa electoral de Alto Obrajes la gente sacaba lo mejor de sí, dulce con los electores, a contramano del odio tuitero.

Hacia el mediodía ningún informado que se respetara poseía datos corroborables, incluyendo los medios que publican esta nota. El desportillado Tribunal Supremo Electoral (TSE) logró de carambola que la incertidumbre creciera respecto de elecciones previas.

A las 17:00, los trascendidos daban cuenta de una votación apretada entre el MAS y CC. Uno de los “popes” del análisis electoral nacional compartía esta sentencia: “o sale un gobierno débil de esta elección o uno muy débil”.

A las 19:45 el balotaje era la conclusión prevaleciente y no por un pelo. Incluso el conteo rápido de la única empresa autorizada por el TSE, paradójicamente torpedeado en las redes por los gladiadores digitales de oposición, predijo una diferencia menor entre Evo Morales y Carlos Mesa a los resultados parciales del TSE, asegurando una segunda vuelta.

Si es así, a la estrategia del candidato de Comunidad Ciudadana (CC) le bastó una consigna, de fisonomía que a mí me parecía fatalmente endeble: el voto útil. Esa estrategia y el candidato del PDC, Chi Hyung Chung, provocaron por ejemplo el cataclismo de BDN, junto a las renacidas peloteras por el liderazgo cruceño que exhibió el cabildo. Una medida de esas disputas es que hasta Branko Marincovic anunció su apoyo a CC.

La promesa del TSE de que veríamos resultados definitivos al final de la jornada quedó en principio en veremos, aunque con fuerte aroma a segunda vuelta. La demora del TSE en divulgar resultados iniciales por 50 minutos desde la hora fijada provocó que los malpensados imaginaran broncas entre vocales del TSE, puesto que los resultados provisionales no fueron los ansiados por el MAS.

En los días siguientes al TSE le queda resistir las tentaciones y seguir los dictados de sus especialistas informáticos (TREP) para el 11% que resta computar. Porque Oscar Wilde decía que podía resistir todo, menos la tentación, pero la política no es como la literatura. Por otra parte, la perspectiva de una segunda vuelta devela que no es fácil armar a gusto los resultados como profetizaban los alarmistas.

Ya de noche, la gestualidad mediática fue elocuente ayer. Mesa en los medios primero, Evo difiriendo su aparición. Aunque superar el 40% no es poco después de 14 años en el poder, hablar tarde fue como admitir la incomodidad presidencial. Evo la compensó remarcando su mayoría en diputados, alertando así entre líneas que si un gobierno ajeno nace de la segunda vuelta, será con Congreso en contra. Esa advertencia del Presidente fue la contracara de su esperanza expresada de triunfar en primera vuelta por el voto rural, lo que técnicamente es posible aún.

Habrá que ver si la ilusión de Evo de ganar en primera ronda tiene, pese a las previsiones de ayer, poder performativo. Por esa y otras causas, esta semana le tocará bailar la cueca al TSE y conseguirse un buen pañuelo.

Gonzalo Mendieta Romero es abogado.



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