11/07/2019
Líbero

¿Cuánta cocaían produce Bolivia?

Carlos Börth Irahola
Carlos Börth Irahola

En los últimos meses fueron descubiertos en nuestro país varios casos de tráfico ilícito de drogas derivadas de la coca, dejando al mismo tiempo visibilizadas las relaciones de algunas de las personas involucradas en ese ilegal tráfico con dirigentes y personalidades del partido de gobierno. El tema, sin lugar a dudas, ha ingresado al conjunto de problemas que preocupan a la población, poniendo en primer plano la necesidad de cuantificar la producción nacional de cocaína. 

Por ello, presentamos a continuación un primer ejercicio dirigido a identificar la magnitud de la producción potencial de la fatídica droga en Bolivia. El análisis se basa en el estudio gubernamental de 2013 sobre la demanda de hoja de coca en el país y en la información oficial registrada en el informe de 2017 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc).

1. Demanda de hoja de coca

Según el estudio gubernamental de 2013, bajo fuerte sospecha de manipulación de cifras, la demanda agregada de hoja de coca en Bolivia sería la siguiente: mercado interno, 20.600 toneladas métricas (TM) de hoja de coca; ventas en frontera (exportaciones), 3.700 TM. Suma total: 24.300 TM.

2. Superficie cultivada con coca en 2017

Yungas de La Paz: 15.900 hectáreas. Norte de La Paz: 220 hectáreas. Trópico de Cochabamba: 8.400 hectáreas. Áreas protegidas: 253 hectáreas. Suma total: 24.773 hectáreas.

Estas superficies son resultado de la aplicación de la Ley General de la Coca, que amplió significativamente los cultivos en el trópico cochabambino.

3. Producción de hoja de coca

Investigaciones realizadas a partir de los años 70 permitieron identificar factores de productividad promedio anual diferenciados según las zonas de cultivo:

Yungas de La Paz: 15.900 hectáreas x 1,31 toneladas métricas x hectárea: 20.829 TM de hojas de coca producidas.

Norte de La Paz: 220 hectáreas x 1,25 TN x hectárea: 275 TM producidas.

Cochabamba y áreas protegidas: 8.653 hectáreas x 2,76: 23.882 TM.

Total: 24.773 hectáreas producen 44.986 TM de hojas de coca.

4. Excedente de hoja de coca

El excedente de producción es de 20.686 TM, que se deduce de producción de hojas de coca menos la demanda (44.986 – 24.300 = 20.686 TM). Incautaciones de hoja de coca en 2017: 370 TM, lo que establece que la hoja de coca disponible para fabricación de droga es de 20.316 TM.

5. Producción potencial de droga en 2017

Estudios llevados a cabo en los años 90 indicaron que con una tonelada métrica de hoja de coca se producen 2,4 kilos de cocaína. Aquí debe considerarse que esos estudios se basaron en las tecnologías utilizadas esos años, superadas en la actualidad. Aun así, haremos el cálculo en base a ese rendimiento: Por ello, la producción potencial de cocaína en 2017 habría sido de 48.758 kilos (48,8 TM).

6. Incautaciones de droga en 2017

Cocaína base incautada: 13,7 TM; clorhidrato: 3,8 TM. Total: 17,5 TM, con lo que restan 31,3 TM, que están en circulación al año.

Esta cifra podría ser sustancialmente más grande si en el análisis se incorporan las nuevas tecnologías que elevaron la productividad de la cocaína y si, además, nos quedásemos sólo con las 12.000 hectáreas legales que autorizaba la antigua Ley 1.008.

Cabe acotar acá que, en 2014, año posterior al estudio gubernamental y sin la expansión de la coca cochabambina, había en circulación alrededor de sólo 4,8 TM de cocaína; consecuentemente la droga boliviana en circulación se habría incrementado en 26,5 TM, que representan un aumento del 452% respecto a ese año.

En suma, los datos anteriores conducen a concluir que el notable incremento de la cocaína producida en el país es un efecto directo de la Ley General de la Coca, lo que, a su vez, está generando aumento en la violencia social, disminución de la seguridad ciudadana y, quizás, crecimiento del consumo interno de drogas.

Una segunda conclusión salta a la vista: al ser Evo Morales el máximo dirigente de los beneficiarios de la Ley General de la Coca, su aprobación y promulgación entraña conflicto de intereses en el Presidente del Estado.

Carlos Böhrt I. es un ciudadano crítico