23/12/2019
Vuelta

Volver al principio

Hernán Terrazas E.
Hernán Terrazas E.

Una encuesta encargada por el periódico Página Siete y que fue publicada este fin de semana revela que los dos candidatos que gozan de mayor preferencia de los electores son Andrónico Rodríguez, del MAS, (23%) y Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana, con algo más del 20%. Detrás aparecen Marco Pumari y Luis Fernando Camacho, con 13% y 10% respectivamente.

Si las tendencias reales son las que muestra este estudio, parece claro que el escándalo de los audios afectó por igual a los líderes cívicos de Santa Cruz y Potosí y benefició al expresidente Mesa, quien deliberadamente no está muy activo en el escenario político.

Si bien otros sondeos presentan resultados diferentes a los de Página Siete, en casi todos la situación de Camacho y Pumari no es la misma que la de los días de euforia que vivió el país tras la renuncia –no golpe– de Evo Morales, cuando la suma de la intención de voto de ambos, en una encuesta del mismo medio, llegaba a casi el 33%.

Los cívicos jugaron mal sus cartas o fueron muy desprolijos en el manejo de sus negociaciones. Principiantes al fin, dejaron ver rápidamente un juego de anticipadas ambiciones que los hizo transitar en pocos días el camino que lleva de lo novedoso a lo tradicional, sin pasar por el poder.

Extraordinariamente eficaces e inspiradores en la gestión de la resistencia frente al fraude, dejaron de ser seductores cuando olvidaron utilizar las pititas para unir y lo hicieron para escalar.

En un mercado electoral altamente sensible, donde un día puedes ser héroe y al siguiente villano, los personajes emblemáticos de la revolución de octubre-noviembre, ambos fuertemente mediáticos, hicieron públicas sus mezquindades privadas y añadieron un capítulo penoso al reality de sus vidas políticas.

Aunque es prematuro darlos por perdidos, no se puede ignorar que después de los episodios recientes, ambos provocan más desencanto que esperanza.

Desde el silencio y la ausencia, Mesa apuesta a la búsqueda de una incierta solidaridad: “Yo fui la víctima del fraude, el gran perjudicado, y ahora merezco el voto”, parece decir, mientras espera que no aparezcan otros contendores en el camino, que lo lleven a ser una pieza más en un escenario de dispersión.

En el MAS la idea es apelar al voto de “homenaje” al que se fue y para ello no necesitan ser muy imaginativos en la selección de sus candidatos. De hecho, cualquiera de los posibles, Andrónico, Luis Arce o David Choquehuanca, van parejos con el voto partidario. Ni suman ni restan.

Faltan todavía unos meses para las elecciones del 2020, un proceso que puede permitir la aparición de nuevas fichas en el tablero o convertirse, de ser precisos los datos de la encuesta de Página Siete, en el epílogo de la elección anulada del 20 de octubre. En ese caso será como volver al principio.