04/08/2020
Vuelta

Una sociedad sin líderes

Hernán Terrazas E.
Hernán Terrazas E.

A poco más de dos meses de las elecciones, el MAS reactiva las movilizaciones en el área rural para recuperar fuerza en sus bastiones políticos y, de paso, ejercer presión sobre las poblaciones aledañas a los grandes centros urbanos.

Sin otra consigna que la de apurar elecciones, el MAS ya no tiene discurso para las clases medias e incluso ha perdido protagonismo y convocatoria en distritos de El Alto, a los que ya no seduce con las consignas violentas.

Aferrado a un libreto populista, Luis Arce habló para la AMCHAM, ya sin la convicción intimidante que le daba el refugio del poder. Hace falta mucho más que frases incendiarias para enfrentar la crisis económica y el candidato del MAS no tiene formula ni brújula política. Escépticos, los empresarios ya no lo escucharon con la devoción que en otras épocas inspiraba el miedo y entre los suyos es más un intruso que el heredero. Desaparecido el milagro, ya no hay santo a quien encenderle las velas.

Carente de agenda, el MAS vive su decadencia, entre estertores violentos y nostalgias de fuerza. Evo Morales va camino de convertirse en estatua o desgastado ícono de una izquierda indigenista en retroceso. Es un Fidel Castro sin leyenda, un Hugo Chávez sin cáncer, un Túpac Katari sin regreso.

La elección llega sin referentes que marquen grandes diferencias. La agenda es la misma para todos, con temas ineludibles y desafíos críticos.

Los que ya gobernaron tienen menos chance que los que no lo han hecho. El MAS por el desgaste de más de una década y la Presidenta por la inédita coyuntura que le tocó enfrentar.

Desde la distancia, Carlos Mesa mantiene su apuesta casi silenciosa. Sus críticas, moderadas para unos y para otros. Esa actitud por ahora útil, puede ser contraproducente a medida que la situación demande más compromiso.

Si en algún momento la Presidenta quiso que su gestión fuera campaña, hoy se arrepiente. Gobernar es abrumador y mucho más en medio de una pandemia. No se puede construir proyecto sobre el recuento de víctimas de una enfermedad que todavía nadie descifra del todo.

Somos una sociedad sin líderes ni nuevos paradigmas, que no acierta a encontrar el rumbo. A diferencia de lo que ocurría en octubre 2019, cuando la disyuntiva entre democracia y autoritarismo era evidente, hoy las determinaciones del voto son más difusas y quizá por eso es que casi un tercio del electorado no sabe a quién o qué elegir.

Entre fallecidos y contagiados la política se abre paso. Es parte de un largo cortejo que camina hacia octubre cabizbajo y sin muchas certezas.

Hernán Terrazas es periodista.