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07/08/2021
El Satélite de la Luna

Pobre Patria

Francesco Zaratti
Francesco Zaratti

Las notas y la letra de “Pobre Patria” (1991), una de las más famosas canciones de Franco Battiato -compositor, poeta, cantante, pintor y cineasta fallecido hace tres meses en su natal Sicilia- resuenan en mi corazón en esta semana en que Bolivia está de aniversario porque siento que describen adecuadamente los sentimientos contrastantes, de decepción y esperanza, de muchos compatriotas preocupados por el presente y el futuro de nuestra Patria. Transcribo algunos versos de esa canción:

Pobre patria

agobiada por los abusos del poder;

por personas infames que no saben lo que es el pudor.

Creen que son poderosos y les conviene lo que hacen y todo les pertenece.

Entre los gobernantes, cuántos perfectos e inútiles bufones en este país devastado por el dolor

¿Mas no les disgustan un poco esos cuerpos inertes sin calor?

No va a cambiar, no va a cambiar. No va a cambiar, tal vez va a cambiar.

Puedes esperar que el mundo vuelva a actitudes más normales

Que pueda contemplar el cielo y las flores.

Que no se hable más de dictaduras. Si todavía tendremos un poco más de vida.

La primavera mientras tanto tarda en llegar.

No va a cambiar, no va a cambiar. Sí que va a cambiar, verás que va a cambiar,

Percibo que Bolivia, desde hace un tiempo a esta parte, ha entrado en un sombrío callejón sin salida, oscurecido por la sed de poder, por proyectos individualistas y excluyentes, por rencores y deseos implacables de revanchismos que siguen acumulándose, acrecentados por instigadores de todos los colores.

Sombrío es el callejón de la justicia que, en teoría, debería dirimir civilizadamente las controversias, pero que sigue moviéndose como veleta al viento del poder de turno, midiendo con doble rasero, a las órdenes de quienes no han recibido investidura alguna para gobernar.

Si queremos que todo eso cambie, como la canción augura con un hilo de esperanza, si todavía hay estadistas en el país y no solo demagogos, si aún nos interesa el prestigio y la dignidad de Bolivia ante el mundo, es este el momento de revertir el camino que nos está llevando al despeñadero, dejar ese insano juego de la “pelea entre buenos y malos” que es la aplicación de la ley del más fuerte; mientras uno sea el más fuerte, para luego intercambiar los roles en una espiral destructiva sin fin.

Es hoy la hora de educar a ser libres para servir a los demás, de seducir al oponente en busca de consensos para que “la primavera no tarde más en llegar”. Es hoy la hora de renovar líderes y actitudes; de partir de la realidad y no de las ideologías; de mirar menos al pasado y más al presente y al futuro, si queremos que haya uno para Bolivia. Es hoy la hora de gobernar para todos los ciudadanos y no solo para los intereses de corporaciones corrompidas.

Lo anterior es un imperativo patriótico y heroico en momentos en que el país se encamina a una crisis sin precedentes. Porque Bolivia tiene cura; el remedio al actual insano estado de cosas existe y no tiene nada de mágico ni de recóndito. Bastaría que cada uno aplique lo que nos sugiere otra canción de Battiato, la más hermosa (El cuidado, 1996), dedicada originalmente a su madre:

Te protegeré de los miedos, de la hipocondría,

De las turbaciones que encontrarás en tu camino

De las injusticias y de los engaños de tu tiempo.

De los fracasos que por tu naturaleza normalmente atraerás

Te aliviaré de los dolores, de tus cambios de humor,

De las obsesiones, de las manías

De todas las enfermedades curarás,

Porque eres alguien especial y yo cuidaré de ti.

Pues, si no la cuidamos nosotros, cada hija e hijo de esta venerable república próxima a cumplir dos tumultuosos siglos de vida, con amor y ternura, con compasión y tolerancia, ¿quién la cuidará?


Es docente e investigador Emérito en el Laboratorio de Física de la Atmósfera de la Universidad Mayor de San Andrés,



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