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25/06/2021
Articulista Invitado

Placebos de izquierda

Carlos Armando Cardozo
Carlos Armando Cardozo

Brújula Digital |25|06|21|

Encontrar cualidades al pensamiento de izquierda es una tarea titánica especialmente si uno entiende que la justicia social, la igualdad económica y la lucha en favor de los pobres son objetivos utópicos que tienen la credibilidad necesaria para justificar cualquier intento, por más descabellado que parezca, de los salvadores partidos políticos una vez estos toman el control de los Gobiernos por vías “democráticas”.

Cuando se crítica las formas en la que se deforma la democracia se señala a los autoproclamados gobiernos “progresistas” entronándose para no soltar más el poder, muchos eternos enamorados de la izquierda abren el paraguas y tratan de reivindicar su línea de pensamiento descalificando a estos nuevos tiranos emanados de la base social señalando sus discrepancias superficiales bajo el prisma demócrata.

Sin embargo, existen aún similitudes que desnudan lo perversa que puede ser la izquierda, esa oscuridad que se esconde tras las “buenas intenciones” y toda esa retórica del fin justifica los medios. El Gobierno magnánimo es el único ente capaz de perseguir tan nobles objetivos, tienen la capacidad de exigir la cantidad de recursos económicos necesarios para financiar su cruzada, nadie de la “buena izquierda” podrá disentir al afirmar que el Gobierno sustrae recursos a los contribuyentes para redistribuir los mismos en los estratos más empobrecidos.

Claro que es racional pensar así, uno no puede dejar de preguntarse ¿qué será de los desventurados que se encuentran en los estratos más desposeídos? ¿Quién piensa en ellos? Sin embargo, quien les habla, no termina de convencerse de todo este discurso colorido y alegórico, porque sencillamente es estéril.

Porque los Gobiernos no resuelven absolutamente nada, maquillan la pobreza, la hacen más tolerable y hasta cómoda. En el caso boliviano, el nivel de pobreza sigue inalterable, es decir sin empleo, sin vivienda, sin educación, sin capacidades para valerse por sí mismo en el mundo. La pobreza se resuelve con transferencias reencaminadas por el Gobierno provenientes del bolsillo de los verdaderos generadores de la riqueza y para que para “contentar” al pobre en el corto plazo.

En la medida que los Gobiernos “crean” fuentes de empleo, los gobiernos “otorgan” viviendas sociales, los gobiernos “subvencionan” el registro de los niños en las escuelas, los gobiernos “prestan” capital barato a los ciudadanos sin capacidad de pago, la pobreza se torna no en un problema en vías de solucionarse sino más bien en un estado permanente de financiamiento del Gobierno.

¿Y que de los que financian todo este circo? Que de los supuestos “privilegiados” nacidos en cuna de oro. Algunos de ellos, ya contaminados con el pensamiento de izquierda buscan la “redención” apoyando este acto de beneficencia criticando a los reacios: los egoístas, los carentes de empatía por sus semejantes, los insensibles con el clamor del “pueblo”.

Ignoran que sus propias acciones alientan a los Gobiernos continuar con el esquema de pobreza sostenible. Encima, su actuar nublado por la subjetividad de sus “ideales” genera un daño tremendo a la sociedad por el simple hecho de absolverla de cualquier lazo o vinculo de complementariedad con sus pares.

¿A que me refiero? El solo hecho de reconocerse incapaz de valerse por sí mismo y resolver sus problemas en la comunidad mediante el dialogo, la negociación y la asociación abre las puertas al Gobierno haga gala de sus aires “paternalistas” para mediar entre sus “hijos”.

El problema surge cuando el Gobierno comienza a inmiscuirse cada vez más en las actividades de sus ciudadanos, toma parte de sus decisiones y hasta delimita lo “justo”, lo “moral”, lo “correcto” en cuanto a los proyectos de vida individuales. El individuo pierde sentido de pertenencia con su comunidad, no ve la necesidad de asociarse, unir esfuerzos, aplicar su inventiva y creatividad para resolver problemas de su entorno en una forma más simple, eficiente y barata. No el individuo solo busca relacionarse con el Gobierno, aquel que le causa más problemas, pero también único ente con los recursos y medios para transformar su desventura.

Los Gobiernos castran las sociedades, que irónicamente son más individualistas que una sociedad donde el Gobierno es limitado, y permite que los individuos decidan por sí mismos. Hablamos de egoístas que no tienen respeto por la propiedad privada, que enarbolan las banderas de los derechos “suyos” para triturar los derechos de los demás. Ese tipo de sociedades son las más lesivas, porque generan odios, rencillas y divisiones en su interior, el “pater” saca provecho a partir de los discursos provocadores que exaltan los ánimos a través de las pasiones de las masas.

En síntesis, cuando hablen de reinventar la izquierda, por favor dejen sus “caramelos” y busquen el verdadero “remedio” a sus pequeñas deudas personales con los sectores más desposeídos.

Placebos para el alma, pobreza para la sociedad.

Por: Carlos Armando Cardozo Lozada, Economista, Máster en Desarrollo Sostenible y Cambio Climático, Especialidad en Gestión del Riesgo de Desastres y Adaptación al Cambio Climático, Presidente de Fundación Lozanía

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