10/02/2021
Articulista Invitado

Oruro, tierra del alma

Joshua Bellott Sáenz
Joshua Bellott Sáenz

En un aniversario más de nuestra querida tierra orureña es importante no sólo recordar tiempos de antaño; cuando la minería hizo de Oruro una tierra próspera y moderna, sino también tener presente una actualidad opacada y triste por la pérdida de vidas provocada por una pandemia lacerante y un sistema de salud por años descuidado; pero además, por una frustración e impotencia resultado de décadas de postergación, desatención estatal, altos niveles de informalidad y desempleo, y una escasa sostenibilidad de la economía orureña con un tejido empresarial casi inexistente. En este sentido, los habitantes de este departamento debemos conocer la realidad, no sólo desde la vivencia cotidiana, sino también, conociendo sus indicadores, sus potencialidades y, ante todo, trabajando día a día para contribuir al desarrollo pensando en mejores días para nuestra tierra.

Oruro cuenta con una economía que representa el 5% de la actividad económica del país (PIB), sin embargo, su crecimiento es muy variable e inestable. En 2015, mientras el PIB de Bolivia crecía a 4,86%, Oruro crecía a 0,01 (casi nulo), en 2016 recuperó, aunque muy modestamente a un crecimiento anual de 1,33% y Bolivia a 4,26%. De manera sorpresiva, en 2017 crece abruptamente a 6,52% mientras el país creció sólo a 4,20%. En 2018 vuelve a caer de manera preocupante a 1,53% y en 2019 cierra con un crecimiento mayor al nacional; aunque muy modesto, con un 2,7%. Por supuesto, el 2020 se espera un crecimiento negativo muy desalentador, en vista de que departamentos mineros como Oruro tuvieron una mayor afectación, debido quizás a su estructura exportadora muy deficiente respecto de otros departamentos.

Por otro lado, esta contribución al PIB nacional tiene una correspondencia muy cercana con el tejido empresarial del departamento. Oruro cuenta con un poquito más de 16 mil empresas, aunque de éstas, más del 70% son unipersonales. Representan, en conjunto, el 5% del total de empresas registradas en el país. Los rubros más importantes son los de la construcción y las de ventas al por mayor y menor. Sin embargo, conviene hacer un apunte respecto de las empresas mineras, ya que Oruro cuenta con 379 de ellas; una sexta parte de las empresas mineras de La Paz, casi cuatro veces menos que las de Potosí, menos que la mitad de las de Santa Cruz y 100 empresas menos que Cochabamba (datos FUNDAEMPRESA 2020). Asimismo, un dato preocupante desde hace ya varios años era el hecho de que en Oruro sólo existen 12 empresas con más de 20 empleados.

Continuando con el análisis, los sectores que contribuyen de manera más importante al Producto Interno Bruto de Oruro (2019) son: la minería, con un casi 25% (aunque en caída los tres últimos años); los servicios de la administración pública (21,58%); transporte, almacenamiento y comunicaciones (11,31%); el comercio (6,47%) y la industria manufacturera (6,36%).

Esta realidad determina un efecto negativo en el ámbito del comercio internacional y específicamente en la participación de nuestro departamento en las exportaciones nacionales. El 2005 las exportaciones de Oruro representaban un 7% de las exportaciones nacionales y en el transcurso de los últimos años, sufrieron una lenta caída para posicionarse en un 4% de participación. Las exportaciones de Oruro llegaron a ser como siete veces menores a las de Tarija, cuatro veces menores a las de La Paz, cinco veces menores a las de Santa Cruz, pero 50 millones de dólares superiores a las de Cochabamba. Por otro lado, Oruro exporta estaño metálico en un 40%, mineral de zinc en un 22%, mineral de plata en un 13% y quinua en un 18%, resumiéndose sus exportaciones en estos 4 productos que representan más del 90% sobre el total de sus exportaciones. Sin duda, nuestro carácter de departamento exportador minero y de materias primas se ve reflejado en estas cifras.

De los productos citados, sin lugar a dudas, el más exitoso y el que cambió la estructura misma de las exportaciones orureñas fue la quinua, ya que en 2005 representaba el 3% de las exportaciones de Oruro. Además, de exportar el 2005, 5.000 toneladas llegamos el 2018 a más de 28.000 toneladas. Lamentablemente en 2019 bajaron abruptamente a 13.000 y es claro que el 2020 se recuperó muy poco. Sin embargo, este producto abre un futuro próspero para Oruro si es que se promociona, se apoya y se mejoran las condiciones para la quinua; sabiendo además, que históricamente más del 85% del total de las exportaciones nacionales son de quinua orureña.

Si bien por el lado de las exportaciones las cosas no marchan bien, es claro que por el lado de las importaciones Oruro avanza cada día. Oruro se constituye como el tercer importador del país, con un 17%, después de La Paz (23%) y Santa Cruz (42%).  Sin embargo, del total de estas importaciones un 66% representan importaciones de insumos y bienes intermedios y un 22% de bienes de capital, por lo que la dependencia de la industria minera (especialmente) a las economías de otros países es preocupante.

Por último, si bien estos dos últimos indicadores dependen en gran medida del tamaño de nuestra economía y mercado (población) es evidente que el país debe reconocer a Oruro como la región más importante respecto del comercio internacional, no sólo por constituirse en el nudo vial de Bolivia y por contar con dos de las fronteras más importantes de Bolivia, sino, por la gran dependencia del país, al territorio orureño.

El 61% de las importaciones y el 60% de las exportaciones del país aprovechan territorio orureño, el 87% de los gravámenes aduaneros vía terrestre del país se originan en importaciones por fronteras orureñas, sin que casi nada de esto retorne o beneficie a la región. Por lo que queda claro que parte del desarrollo nacional depende de la ubicación geográfica de Oruro y su potencial comercial, siendo este un sector descuidado durante décadas por parte de autoridades y gobiernos nacionales.

En este 10 de febrero de 2021, Oruro no exige regalos o dádivas por parte del gobierno nacional, sino solamente lo que en derecho le corresponde. El país no sólo tiene una deuda histórica con nuestro departamento, debido al saqueo de nuestros recursos naturales que enriquecieron a otros departamentos por muchos años a costa de su deterioro ambiental, sino, la obligación de posicionar a Oruro como el más grande centro aduanero y comercial del país, encadenado estos servicios a una industria que debe responder a las potencialidades de la región, dando todas las facilidades para que se cree valor y especialmente empleo digno para sus ciudadanos.

Por último, es claro que nuestra región debe cambiar de patrón de desarrollo, como es claro también, que Oruro requiere inversión para que se creen miles de empresas pequeñas y medianas, y que no sólo se piense en 3 o 4 empresas públicas que no dan empleo y son altamente ineficientes, derrochando los recursos del Estado y nuestra región. Sólo así podemos pensar en un futuro próspero para nuestra región, reivindicando  la visión libertaria de la primera revolución latinoamericana y la ofrenda de vida que dieron grandes personajes como Sebastián Pagador. ¡Viva Oruro!

Joshua Bellot es economista.



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