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31/07/2023
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Lecciones de vida

Carlos Toranzo Roca
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Lecciones de vida, eso es lo que nos da desde hace años la señora Amparo Carvajal, quizás tenga más de medio siglo viviendo en Bolivia, llegó en los tiempos difíciles de la dictadura de Banzer y ahí entendió que el tema de los DDHH es crucial en nuestro país. Desde ese tiempo ha tomado para sí la bandera de esa defensa, que los gobernantes han olvidado por su deseo de aferrarse al poder.

Lustros tras lustros las dictaduras y los gobiernos conservadores han violado esos derechos sin sonrojarse, es más, creían que tenían la facultad de quitarle la vida a sus adversarios, asesinaban sin pudor, arrestaban por centenas, mandaba a miles al exilio. Por eso, hace algunas décadas las fuerzas políticas que se autoproclamaban de izquierda y los sindicaros decían que era imprescindible defender los derechos humanos. Justamente por eso salió a la palestra Domitila Chungara, quien peleó por la defensa de la democracia, luchó contra el encarcelamientos de las personas que disentían del poder.

Siguiendo esa línea, Amparo Carvajal defendió los derechos humanos de Evo Morales, de García Linera y de dirigentes cocaleros cuando éstos eran reprimidos por gobiernos conservadores. Tan tenía ella que defender los DDHH de Evo Morales y García Linera, como ahora es necesario defender los derechos de los reprimidos por el MAS, de ésos que fueron asesinados en el Hotel las Américas, de Camacho, de los miles de exiliados perseguidos por el MAS. Ella entendió que los derechos humanos no son exclusivamente para defender a personas de izquierda, lo son también para los de derecha, comprendió que esos derechos son para todos, pues son universales.

Esa izquierda, cuando no estaba en el poder, hablaba de la defensa de los DDHH, en cambio, cuando llegó a él fue la primera en violarlos. Su conducta fue y es muy diferente a la época en que defendían los “izquierdos humanos”, como lo hacían los Sacha Llorenti y muchos iguales a él, pero cuando Morales llegó al poder, cuando el MAS se apropió del Estado, se olvidaron de su defensa. Se comprobó que eran más militantes de sus dogmas y del autoritarismo.

Doña Amparo, en estos más de 50 días de vigilia en este 2023 mostró entereza, fuerza moral para defender sus principios, los derechos humanos; al hacerlo nos defendió de los excesos del autoritarismo a todos los bolivianos. Honor para ella y todos los que la acompañaron, porque gracias a ellos podremos respirar un poco de democracia.

Su fuerza moral, su entereza y su tenacidad son una lección de vida para todos y, en especial, para los partidos que deben entender que hay ciudadanía que defiende los derechos de las personas con pasión. Con doña Amparo logramos saber que hay personas en el país que defienden valores y principios; personas como ella no están interesadas en el poder, sino en que éste no viole los derechos de los que disienten del poder. En esa medida, sus principios son los de la defensa de la democracia, del Estado de derecho, de los pesos y contrapesos en la política, es decir, la defensa de un Estado republicano, muy distinto a Cuba, Venezuela o Nicaragua, a los que Morales, Arce y el MAS desean imitar.

Al valorar su entereza no lo hacemos por malinchismo, no es porque amemos a los extranjeros más que a los bolivianos, lo hacemos simplemente porque sus actos son ejemplos universales de defensa intransigente de los derechos humanos, sin los cuales no habría democracia. Su vida reproduce a las Chungaras, a las mujeres del Comité de Amas de Casa que recuperaron la democracia de manos de la dictadura, de ésas que lucharon por la libertad y por la democracia.

Gracias, doña Amparo, por esas lecciones de vida. Por sus actos sabemos que otro país es posible.



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