26/09/2019
H Parlante

La niña del terremoto

Rafael Archondo Q.
Rafael Archondo Q.
Lu súbita aparición en el firmamento mediático mexicano se produjo a las 16 horas con 18 minutos del 20 de septiembre de 2017, hace prácticamente dos años. El trino del periodista de Televisa Joaquín López Dóriga decía: "La niña que se encuentra entre los escombros de la escuela Enrique Rébsamen se llama Frida Sofía y tiene 12 años".
A partir de ese momento, las redes sociales enloquecieron procurando su rescate. Se informó que equipos sofisticados que registran el calor humano dentro de los edificios en ruinas consiguieron percibir su presencia infantil debajo de una mesa de granito, el triángulo de vida salvador en el que ella y  otros dos pequeños se habrían escondido mientras les caían dos pisos encima. El frenesí se hizo compás de espera. Que si le habían logrado dar agua mediante una manguera, que si habría dicho que está "cansada", que si se comunica con los rescatistas mediante golpecitos suaves de sus dedos amplificados por una cámara portátil, que si sus padres ya le enviaron un papel con las frases generadoras de confianza.

Por declaración propia, sabemos que el Secretario de Educación de entonces, Aurelio Nuño, no salió de la escuela desplomada desde ese momento. No quería faltar en el minuto épico del rescate. Insistió en ello a pesar de que las maestras coincidieron en recordar que “todas las Fridas y todas las Sofías” estaban a salvo en sus casas o en los hospitales. Nadie las entrevistó en ese momento y solo supimos de su desconfianza por obra del rumor.

¿De dónde salió el nombre?  De acuerdo a la reportera de Televisa en el sitio habría sido un rescatista quien reveló el dato. No quería exhibir el apellido "por respeto a la familia".  Para entonces Frida Sofía ya era parte de todas las oraciones. A las 20:40 horas, López Dóriga informa que la niña no está en el tercer, sino en el segundo piso. El rescate será entonces más complicado. Aurelio Nuño ha tenido tiempo suficiente para marcar el teléfono de todos los posibles padres de Frida Sofía.

A las 21:28 horas, la noche cubre las decisiones que se van tomando, Nuño tuitea pidiendo que los padres de Frida Sofía se reporten lo más pronto posible. "Urge". Minutos después la máxima autoridad educativa insinúa que podría haber una confusión en el nombre, razón por la que los padres no se dan por convocados. Los internautas que acompañan esas reacciones empiezan a plantearse dos posibilidades: que los padres también estén lastimados o muertos o que la niña no exista. Casi todos reprimen esta segunda hipótesis. Quieren creer.

Comienza el 21 de septiembre. El primer entrevistado de "Despierta" con Carlos Loret de Mola es Nuño. No ha dormido. Lleva 16 horas buscando a los padres de Frida Sofía. Ante las cámaras y el desayuno, comenta lo que sigue: “Algunos dicen que la han escuchado hablar, otros dicen que emite sonidos. Ante esto, la decisión que se ha tomado es continuar con los trabajos de rescate hasta que se pueda encontrar y verificar y ojalá rescatar a la niña. Por el otro lado, algo en que seguimos insistiendo es en poder hacer contacto con los padres o los familiares. Yo los he buscado desde el día de ayer, más o menos desde las seis de la tarde". Loret de Mola, el periodista insiste: "Secretario, ¿no hay ahorita ningún familiar que esté en el lugar diciendo: acá estoy esperando?”.  La respuesta es no.

Cinco horas después, Ángel Enrique Sarmiento Beltrán, subsecretario de Marina, convoca a los reporteros en el patio del colegio. Su desmentido es categórico: todos los escolares están fuera del sitio. La niña del terremoto ha dejado de existir. Cae el telón.

La pregunta es: ¿por qué el anhelo por Frida Sofía duró 22 horas continuas?, ¿por qué no fue declarada inexistente cuando en las primeras horas de su descubrimiento los familiares no aparecían por ninguna parte?, ¿por qué un Secretario de Educación tarda tanto tiempo en sacar la conclusión que muchos de los espectadores obtuvieron casi de inmediato?

A dos años del chasco, la respuesta a estas preguntas roza la metafísica. Frida Sofía existió, porque había periodistas en el recinto, así de simple. La tentación de aparecer ante los reflectores con el temblor humano en los labios resultó irresistible para los hombres enfrascados en la remoción de escombros. Una vez confeccionado el dato, ya nadie quiso reputarlo como falso. Era muy emotivo para renunciar a él. Bajarse de la escenografía resultaba tan vergonzoso como reconocer que el país estuvo en vilo, solo porque sí. Hace dos años, México se propuso auto engañarse y casi lo consigue.

Rafael Archondo es periodista.