16/09/2019
El Tejo

Entre “Brilla el sol” y “Bajo el cielo más puro”

Juan Cristóbal Soruco
Juan Cristóbal Soruco
La emancipación cochabambina, la llegada de la primavera y la emancipación cruceña hacen que este mes sea especialmente esperado en varios calendarios regionales e incluso (disculpen los mayanos y julianos) en el nacional.
Que nos enorgullecemos de nuestro clima –y que mejor clima que el de la primavera– muestra el comienzo de los himnos de Cochabamba y Santa Cruz, con “Brilla el sol de septiembre radiante…” y “Bajo el cielo más puro de América…”, respectivamente.

Pero resulta que este año no está brillando en todo su esplendor el sol ni está puro el cielo de Santa Cruz. No se trata sólo de los incendios en la Chiquitania ni en el Parque Tunari, sino de que el gobierno y los dirigentes del MAS nos maltratan diariamente y nos están conduciendo paso a paso a una situación de confrontación interna, con el exclusivo propósito de prorrogarse en el goce del poder y sin que les importe el desarrollo del país ni el destino de la gente.

El manejo que han hecho de la situación en la Chiquitania no podía ser peor e inapropiado, y con argumentos pueriles mantienen, al mejor estilo venezolano, la decisión de no declarar emergencia nacional por esta tragedia que sigue consumiendo las tierras del oriente.

Para peor, no sólo que día que pasa aparece una nueva mentira que desdice la del día anterior, sino que utilizando todos los recursos del Estado realizan una campaña proselitista impúdica.

A ello se debe sumar la actitud servil de los vocales del Tribunal Supremo Electoral cuya sumisión a las instrucciones del Ejecutivo y del MAS también supera todo límite de tolerancia. La indignidad de sus miembros quedará registrada en la historia de infamias que algún se debería escribir en el país. Con la agravante, en este caso, que lo han hecho pese a que ya en el lejano 1992 habíamos conquistado la conformación de un órgano electoral independiente.

Pero estamos en el mes de la primavera, de la felicidad, del amor y del reconocimiento a quienes nos legaron regiones como las de Cochabamba y Santa Cruz, y de las que quien escribe esta columna se beneficia permanentemente. Nacido en La Paz de familia cochabambina, me casé con una cruceña con fuertes raíces en la capital y en San Ignacio de Velasco, que trabajó más de 10 años en El Alto y ahora se ha instalado en Trojes, Cochabamba, respetando y ampliando un espacio verde que destaca incluso en Google. Mis hijos, nacidos en la hospitalaria sede de gobierno, pueden asumir, donde estén, sus raíces paceñas, cruceñas y cochabambina. Y podemos hacerlo sin dejar a un lado el paraguas de la bolivianidad.

Por ello, pese a las feas noticias y a las provocaciones que maltratan el medioambiente y nuestra esperanza, hay que recuperar fuerzas y seguir apostando a la recuperación del sistema democrático como el mejor para vivir y desarrollarnos en forma pacífica. Con espíritu puede leerse la encuesta de la alianza entre Jubileo, ONG de la Iglesia católica, varias universidades públicas y otras entidades sin fines de lucro llamada “Tu voto cuenta”, que ha indispuesto a las autoridades del gobierno y dirigentes del MAS, por lo que intentan impedir su difusión y, sobre todo, paralizar su plan de trabajo: realizar dos encuestas más y un sondeo a boca de urna el 20 de octubre, instrumentos que serán de gran utilidad para frenar cualquier intento de fraude electoral que pudiera estar en marcha.

De acuerdo a los resultados de la encuesta, habría una segunda vuelta electoral y la Asamblea Legislativa que se conformará sería plural. Se trata de una posible situación que ratifica la adhesión democrática del pueblo boliviano que se mantiene desde 1982, cuando la reconquistó con tanto sacrificio.

Así, con sus ambigüedades, hagamos que en septiembre prevalezcan siempre un sol que brilla y el cielo más puro de América.