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Pluri Multi | 31/03/2025

El voto del MAS existe

Carlos Toranzo Roca
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Muchos candidatos de oposición actúan como si el MAS hubiera muerto. Creen que la sociedad no desea que nunca más haya un candidato masista; entienden que, por la profundidad de la crisis, la mayoría de la población rechaza a los candidatos de ese sector político, explican que la mala gestión del MAS devino en crisis multidimensional y que eso mató a ese partido. Aseveran que los paros y bloqueos hechos por Evo Morales permitieron que los sectores populares entendieran que el MAS los perjudica.

Con base en todas esas premisas, los candidatos de oposición pasan a ocuparse más de la lucha entre ellos. Los del Bloque de Unidad lanzan críticas a Manfred Reyes Villa o a Chi: al primero lo sindican de ser un candidato filomasista, prohijado por el presidente Arce; al segundo lo atacan con razónpor su visión misógina de la sociedad, lo acusan por su excesivo machismo. Al lanzar esas críticas y al enfrentarse entre ellos, olvidan su lucha contra el MAS porque lo creen muerto. Entienden que la política es pendular y que, por tanto, ahora vendría una ola conservadora profunda en sustitución de la autocracia masista.

Reyes Villa y Chi atacan con encono a los precandidatos del Bloque de Unidad, los acusan de ser parte de la vieja política, los acusan por “viejos”, aunque quienes hacen las críticas no son ejemplo de la juventud. Expresan que el Bloque de Unidad impide la renovación de los liderazgos, a pesar de que ellos mismos no son parte de ninguna renovación. Ellos también se ocupan más de destruir a la oposición, olvidando que el gran enemigo es el MAS.

Inclusive la lucha dentro del Bloque de Unidad es dura. Doria Medina critica constantemente a Tuto Quiroga, y este le devuelve las críticas al empresario de las hamburguesas. Todos sabemos que la unidad del Bloque de Unidad es precaria, que a cada instante está a milímetros de romperse. Todos sospechan que uno u otro de ellos podría no aceptar el resultado de las tres encuestas que han encargado. Y, claro está, esas luchas dentro de ese bloque se agudizan porque los precandidatos no han internalizado el peligro del MAS.

¿Quién explica con claridad por qué casi un 30% de la población no cree que Morales sea un estuprador y pedófilo? ¿Quién puede entender que esa misma cantidad de población crea que Morales es víctima del gobierno? ¿Quién podrá entender que ese porcentaje de la población asegura que Morales hizo un excelente gobierno? ¿Quién aclara que esa cantidad de gente no cree que el contrabando sea ilegal? ¿Quién puede demostrar que, en la cabeza de toda esa gente, no cabe la idea de que el narcotráfico es delito?

Es un error creer que la mayoría de la población boliviana es demócrata o que se acerca a la democracia representativa. No, la mayoría tiene una cultura autoritaria, cree en la autocracia, ama a caudillos represivos; no adscribe a la democracia como forma de vida.

Pero ese 30% de la población que exculpa a Morales de todos sus delitos es pragmática. Dice: “Muerto el rey, viva el rey”. Entiende bien que Morales ahora no es viable, no por pedófilo, estuprador o tratante de personas. No, lo creen inviable porque el gobierno le quitó la sigla de su partido, porque el Tribunal Constitucional declaró que no puede ser candidato. No entienden que sea inviable por la decisión del 21-F ni por la decisión de la Corte Interamericana de Justicia. No, lo ven inviable por la coyuntura actual.

Pero ese 30% de los votantes es un voto de fidelidad al masismo, no necesariamente a Morales, sino a quien despliegue las banderas del MAS. No me refiero a las banderitas de Arce, que no tiene bandera, sino solo negocios y mediocridades. Ese 30% es voto cautivo del MAS. ¿Lo entiende la oposición? Bajo determinadas circunstancias, ese 30 % puede crecer mucho más. ¿Entiende eso la oposición?

Como la oposición no entiende al MAS, como no lee la sociología del voto en Bolivia y solo se ocupa de sus pequeñas pugnas internas, entonces, por sus soberbias personales y por sus egos excesivos, pueden ser los culpables de que el MAS gane de nuevo el poder.

Tuto Quiroga y Samuel Doria Medina deben entender muy bien esto. Tienen una oportunidad de oro de enfrentarse al masismo, pero unidos, respetando su palabra empeñada y respetando lo que han firmado. Eso se llama ética, y la ética es parte de la renovación en la política.

Pero también tienen en sus manos el regalo del poder al MAS. Si lo hacen, si hay memoria en el país, pasarán a la historia como quienes, por excesivos personalismos, olvidaron los retos de recuperar la democracia frente al avance de la autocracia de alma dictatorial.



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