BRUJULA DIGITAL 728x90 est
26/03/2021
Articulista Invitado

Canasta de “toilette”

Carlos Armando Cardozo
Carlos Armando Cardozo

El Programa Fiscal Financiero 2021 fue presentado con bombos y sonajas por el ministro de Economía, Marcelo Montenegro en compañía del presidente Luis Arce Catacora. El momento no podría ser peor, el escenario político está conmocionado con manoseo del sistema judicial que a esta altura se asemeja más a un “Sindicato de Cazarrecompesas” que venden sus servicios al mejor postor.

Por ende, el efecto “tranquilizador” o “estabilizador” del anuncio llega a destiempo y es solapado por la conmoción nacional respecto a otro episodio más de la podredumbre institucional que aqueja al sistema judicial. Como en los mercados existen ventanas de oportunidad, esta ventana se dejó pasar hace mucho tiempo en el caso boliviano.

Yo sé que muchos lectores tienen sus reparos respecto al mercado, así como muchos colegas economistas. Sin embargo, si hay un hecho en el que todos podemos coincidir es lo siguiente: El Estado a lo largo de 14 años ha fracasado patéticamente en su afán de redistribuir el ingreso, generar empleo, hacer empresa y por sobretodo invertir recursos de los contribuyentes con algo de tino.

A las pruebas me remito, consultado sobre el crítico estado de las Reservas Internacionales Netas, el ministro Montenegro afirmó que el Plan “Sí Bolivia”, gradualista, permitirá reponer el déficit de balanza de pagos en su séptimo año consecutivo. Así mismo preciso, el Modelo de Sustitución de Importaciones permitiría tal hazaña, citó como ejemplo el ahorro de 60 millones de dólares americanos que le significaría al país abastecerse de pañales, o jaboncillos o shampoo.

No me malinterpreten, no existe nada malo en emprender en esos sectores, para un empresario privado, pero si quiera considerar la idea de que se puede resolver “gradualmente” el déficit de balanza de pagos a plan de pañales, jaboncillos o shampoo es una mentira que tratan pasar como “política de Estado”.

Ni siquiera la gloriosa “planta de biodiesel” podrá resolver en el corto plazo la urgente salida de divisas por concepto de carburantes. Precios congelados desde el intento fallido de diciembre 2010 donde el ex presidente Morales tuvo que retroceder en su afán por sincerar los precios luego de que el Transporte y demás fuerzas del país protestaran en unísono, El regalo de Navidad no llegó más allá de Año Nuevo para Morales.

Los proyectos relacionados a la explotación de “commodities” tienen la gran desventaja de requerir mayor tiempo para empezar a generar retorno, los mejores promedios se encuentran en sectores como el “shale gas” en el que Estados Unidos es pionero. El acceso a nuevas tecnologías permite reducir brechas de tiempo: de cinco a seis años a uno a tres años para generar dividendos.

Milton Friedman, laureado economista, advertía sobre “vacíos” (loop holes) en la teoría de sustitución de importaciones, la viabilidad de aplicar esta estrategia bajo la actitud de “hágalo usted mismo” a nivel macro tardaría en desarrollarse en toda una generación (20 a 30 años). Tomando en cuenta la situación de Bolivia con RIN para tres meses como mínimo y un máximo de siete a ocho meses, sumada a la necesidad urgente de capital fresco para implementar en primer lugar este tipo de empresas con un Gobierno de 9,7% de déficit programado para este año, el escepticismo de todo un país comienza a expandirse cual pólvora quemada por los estruendosos cañones de una fragata.

Llegamos a este punto, como efecto acumulativo de una política monetaria que priorizó lo político y postergó los ajustes desde el año 2014. El tipo de cambio fijo permitió al Gobierno ganar tiempo sacrificando las RIN en el proceso. Pensar hoy en sincerar el tipo de cambio sería un suicidio, el daño está hecho, los reajustes no se realizaron en su momento y hoy la estabilidad económica pende de un hilo consecuencia de “malas decisiones”.

Existen dos opciones: 1) Reestructurar el modelo económico, sacrificando esta vez el Gobierno, su gasto y su perniciosa inversión que simplemente no vale la pena. Dar espacio al sector privado para que se puede reponer, ajustar y definir la mejor asignación de recursos disponibles en el país o 2) Continuar llenando paredes, piso y techo de dinamita (deuda y despilfarro) y esperar por lo mejor, que a los hacedores de política del Banco Central de Bolivia y Ministerio de Economía y Finanzas no se les escape una pequeña chispa mientras juegan con fósforos, la economía entera depende de la delicadeza de sus movimientos de aquí en adelante.

El tiempo apremia. El turno es suyo señores del gobierno.

Carlos Armando Cardozo, economista, magister en Desarrollo Sostenible y Cambio Climático.



Arte Expresis BD