Reportajes | 06/11/2019

Salud gratuita, sólo un eslógan

Salud gratuita, sólo un eslógan

Brújula Digital |6|11|19|

Fernando Cantoral / ANF

La falta de servicios complementarios y medicamentos en el hospital es cubierta por la familia del paciente, pero hay casos en que no es posible y se deja al enfermo a su suerte (ver nota principal).

El subsidio de 2.500 bolivianos (359 dólares) por día cubre básicamente el uso de la cama, las interconsultas y un margen de medicamentos. Los pedidos de ayuda de la gente continúan en calles, en los hospitales y en los medios de comunicación. La salud continúa con un precio, que hace la diferencia entre la vida y la muerte, pese al despliegue gubernamental de la salud gratuita (ver la nota sobre cantidad de hospitales).

En agosto de este año, Enrique (40), de una comunidad fronteriza con el Perú, vendió todo su patrimonio –dos vacas- para salvar la vida de su esposa. Compró medicamentos faltantes para la terapia y ahora necesita 30.000 bolivianos (4.300 dólares) para la operación cardiaca que no cubre el SUS. El mismo mes, la familia de Sonia Mendez, en terapia intensiva en Santa Cruz, no podía sostener el gasto diario de 2.000 bolivianos (287 dólares) en recetas, generados fuera del subsidio, y pidió ayuda a la población. Los casos son incontables. Los gastos son mayores. El SUS en terapia intensiva es insuficiente.

Según una Investigación de la Universidad Icesi de Colombia, sobre el gasto de bolsillo de la salud en Latinoamérica, publicado en mayo de este año, en Bolivia las familias financian en promedio el 28,1 por ciento de la salud. El gasto per cápita que hace el Estado boliviano es de 214 dólares al año, es decir medio dólar al día: el más bajo de la región. Los médicos exigen que el Gobierno suba la inversión en salud a 10 por ciento del PIB. El plan para la construcción de 49 hospitales, anunciado en 2015 por Evo Morales, con una inversión de 2.000 millones, todavía no se concreta.

El representante del Sirmes lamenta que el gobierno “no tenga una política para priorizar patologías graves como la terapia intensiva”, y dice que ya está cansado de ver llorar a la gente que pide ayuda y él como médico no tener nada que ofrecerles.

El Vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera, dijo en diciembre de 2018 que cuando los hospitales de Tercer Nivel estén en manos del Gobierno Central con el SUS, las filas de cada mañana y la atención en los pasillos desaparecerán en periodo de un mes.

"Las gobernaciones que quieran que nos pasen sus hospitales del Tercer Nivel. Si La Paz es incompetente, tiene a gente en los pasillos, traiga, dennos el hospital y dennos un mes y no va a encontrar un solo paciente en los pasillos, y no va a encontrar una sola cama que se está desarmando, y no va a encontrar unas ollas que se están pudriendo", aseguró en ese entonces. A siete meses de la implementación del SUS las filas y hospitales colapsados aún persisten.

Mientras tanto, miles de personas siguen trajinando en las unidades de emergencia de los hospitales para hacer admitir a sus familiares en terapia intensiva, que en un 82 por ciento están colapsadas por la sobredemanda. Y así como la familia de Rodolfo, tendrán que sufrir la quiebra y el descalabro económico y emocional para salvar una vida, si es que alcanza.