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Política | 10/04/2021

Mucho odio, pocas vacunas y nada de eficiencia

Mucho odio, pocas vacunas y nada de eficiencia

Amalia Pando / Cabildeo Digital |10|04|21|

Frases célebres

Las vacunas no son para la oligarquía“, lo dijo claramente en Tarija el presidente Luis Arce. ¿Oligarquía? ¿En Tarija? 

Al inicio de la campaña electoral en estas subnacionales, Arce ya había aprovechado la necesidad de las vacunas para chantajear al electorado: “si no hay coordinación con las autoridades, no llegaran (a la población) las vacunas contra el Covid-19”. 

Arce está instigando a cometer un crimen motivado por el odio político. A ese extremo ha llegado. El derecho a la vida dejó de ser universal. Cualquier puede ser calificado de oligarca y ser privado de una vacuna contra el Covid-19, al igual que regiones enteras que votarán por la oposición.

Exabrupto presidencial

Todos esperamos que solo sea un exabrupto presidencial y no una decisión de cometer un genocidio, como ocurrió con los bloqueos masistas a los tanques de oxígeno, en el pico de la pandemia, en agosto de 2020.   

Al mismo tiempo, qué ironía, buscan 30 años de prisión para Jeanine Añez, acusándola, entre otras cosas, de haber demorado el ingreso al país de un contingente de connacionales, algunos con Covid-19, que retornaban de Chile sin someterse a testes ni a cuarentena. 

Por su parte, el vicepresidente David Choquehuanca, se quejaba hace poco por la resistencia ciudadana al MAS diciendo “somos millones y no nos respetan”. Esta frase le viene como anillo al dedo a la oposición que también está  compuesta por millones, 48 % del electorado, y no la respetan. 

Tragedia anunciada

El gobierno de Arce-Evo, ha mostrado inutilidad y desinterés en la lucha contra el Covid-19.

El 1 de abril pasado recién decretó el cierre de las fronteras con el Brasil, medida que no se cumple de modo estricto y que llegó con 4 o 5 meses de retraso, que en pandemia es una eternidad, cuando ya Guayaramerín está tomada por la nueva cepa brasileña, que es doblemente rápida para el contagio. 

En enero pasado, el mundo entero ya estaba advertido de los peligros de esta nueva cepa y la prensa internacional mostraba los estragos que estaba causando en Manaos, capital amazónica cercana a Beni y Pando, donde ya no había oxígeno ni camas hospitalarias disponibles.

Apuesta por los rusos

En estos seis meses no agregaron ni una aspirina al sistema público de salud. Junto con Argentina, apostaron por la salida fácil: resolver la pandemia con las vacunas rusas. Las Sputnik nos iban a librar del COVID-19 y el MAS iba a ganar puntos, votos y reelección. 

Su plan fracasó rápidamente porque de 1,7 millones de dosis compradas a los rusos, solo llegaron 20 mil que no alcanzaron ni para el 5% del personal de salud. Bolivia sigue en la lista de espera de los rusos.

El Covid sigue en expansión

Por otro lado, se comprobó que los países que avanzaron rápidamente con la vacunación masiva, como Chile, no se libraron del Covid-19, por el contrario, los contagios subieron de forma alarmante. Así también, el presidente argentino, Alberto Fernández, probó en carne propia que la vacuna no siempre evita los contagios.

La conclusión que los expertos sacaron dice que las vacunas solo   acabaran con el coronavirus   cuando lleguen al 100 % de la población mundial. 

Entre tanto, en muchos casos son muy útiles para prevenir el contagio y en la mayoría para bajar la gravedad y el número  de muertes, que ya es bastante. 

La improvisación no sirve

Un programa de vacunación masiva demanda, primero, conseguir las vacunas que escasean en todo el mundo y, segundo, de un sistema de salud organizado, bien equipado y con personal capacitado. 

En Bolivia, con Arce y Evo en el gobierno, no tenemos ni lo uno ni lo otro. Por lo que, no solo los “oligarcas” corren peligro.

Así se hace

Israel y Uruguay demostraron cómo se deben hacer las cosas. El gobierno derechista del Uruguay fue duramente criticado por su demora. Y en efecto, recién en marzo lanzó la vacunación masiva. Usó febrero para tomar todos los previos, la cadena de frío con refrigeradores para el transporte y todos los puntos de vacunación y una aplicación que le dice a la gente cuándo, dónde y a qué hora debe presentarse para recibir su vacuna.

Al 1 de abril, en un mes, Uruguay ya vacunó al 25% de su población a un ritmo de 60 mil por día. En nuestro país, se llegó a un máximo de 6 mil por día, con una cobertura del 1,8% de la población. Sin contar que aún no tenemos una cadena de frío garantizada y que existente se debe gracias a una donación de la CBN que entregó 500 coolers con termómetros internos.

Para resolver todos estos problemas de infraestructura y de personal, para comprar las mismas vacunas, todas las que fueran necesarias, el gobierno contaba con 327 millones de dólares concedidos por el FMI, pero lo devolvieron en un acto de “soberanía” y para inventar otro acusación contra Jeanine Añez.

Vacunación masiva sin vacunas

Llegó el 1 de abril, día del inicio de la vacunación masiva. Los mayores de 60 años hicieron fila en vano desde la madrugada. Fue penoso ver a los más necesitados, mayores de 80, con bastones y sillas de ruedas, defender a empujones su puesto en las colas. Para nada. No habían vacunas. 

El responsable, el ministro de Salud, Jayson Auza, le echó la culpa a las redes dependientes de los Servicios Departamentales, los SEDES.

Dijo que su ministerio había distribuido algo más de 947 mil vacunas. La cifra está inflada en 200 mil. Pero, además, el gobierno no es el distribuidor, es el organizador y responsable. 

Según información oficial, al 1 de abril, al país llegó un total de 748 mil dosis.  20 mil de la Sputnik, 500 mil de la Sinopharm y 228 mil de la AstraZeneca, donada por el programa Covax, de las Naciones Unidas. 

Los SEDES recibieron cantidades reducidas en relación a las ofrecidas. Pando, por ejemplo, debía disponer de 20 mil dosis y recibió apenas 5 mil. Y así en todo el país y también en las Cajas de seguro social. 

Renuncia de una Jefa

El fracaso inaugural fue tapado con la renuncia de la doctora María Rothe a la jefatura nacional de epidemiología. 

La población debe lavarse las manos, pero no el ministro Auza ni el presidente Arce quienes -además de la Dra. Rothe- encontraron a un responsable externo de su incapacidad. 

Se lavan las manos

Arce dijo: “Hay escasez de vacunas porque los países ricos están comprando para sí” y llamó a los vecinos a realizar una campaña de denuncia conjunta. ¡Para estas campañas sí que son buenos!

Y Auza, siguiendo la batuta de Arce, repitió que la falta de vacunas es culpa de los países desarrollados y denunció “un genocidio disimilado”. Al final, el 7 de abril, reconoció que para todo el país solo quedan 244 mil dosis, para 120 mil personas, es decir, no alcanzan ni para la primera fase de la campaña.

El imperialismo salvador

Luke Ortega, agregado de prensa de la embajada de los Estados Unidos, informó en radio Panamericana que el gobierno de Biden, presidente del imperialismo, donó a Bolivia 5,2 millones de vacunas y que el primer lote de 228 mil llegará el 21 de mayo próximo. Esta donación se enmarca en el programa Covax respaldado por los países ricos, salvo China y Rusia, que recibirá de los Estados Unidos 4 mil millones de dólares para vacunas destinadas a los países pobres como el nuestro. 

¡Pobre Páis!

Hay más de siete millones de vacunas comprometidas para Bolivia, el stock más importante es el de la donación gringa y el segundo, las rusas, compradas a precios confidenciales, que algún día llegaran, pero a cuenta gotas. 

Entre tanto, las víctimas fatales del Covid-19 se aproximan a las 13 mil, es horroroso y muchos otros corren este peligro, pero al gobierno no le importan. 

En vez de subir el presupuesto de salud ha duplicado el destinado a la propaganda. Arce está abocado a ganar gobernaciones, encarcelar opositores y apretar con los Impuestos. 

¡Pobre país! 





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