En un evento en el que participó un centenar de personas en La Paz se rememoró este viernes lo que ha venido en mencionarse como una “medida histórica”, que inició un ciclo político que duró 20 años.
Raúl Peñaranda U.
Con nostalgia y en un mejor escenario político que los últimos años, el Decreto Supremo 21060 cumple hoy 40 años en Bolivia. En 1985, el país se encontraba al borde del colapso con una inflación anual del 8.300%, que amenazaba con dispararse al 24.000% en los siguientes meses, el entonces presidente Víctor Paz Estenssoro asumió las medidas de ajuste.
En un evento en el que participó un centenar de personas, entre ellos varios exministros que firmaron el 29 de agosto de 1985 el mencionado decreto, y realizado en el Círculo de la Unión de La Paz, se rememoró este viernes lo que ha venido en mencionarse como una “medida histórica”, que inició un ciclo político que duró 20 años.
En el acto se leyó una carta enviada por Gonzalo Sánchez de Lozada, ministro de Planeamiento entre 1985 y 1989, se escucharon las palabras de Paz Estenssoro en su famoso discurso de “Bolivia se nos muere” e incluso se difundieron los spots de la campaña de ese año, con el famoso eslogan “hay que poner a Bolivia en movimiento”.
La situación actual del país fue como un telón de fondo de las exposiciones de Douglas Ascarrunz, que fue ministro de Industria y Comercio en 1985, además de Johnny Nogales, que trabajó en ese gobierno, y del economista Napoleón Pacheco: está claro que el país transita por un camino similar a hace cuatro décadas: falta de combustibles, ausencia de divisas, dólar paralelo y otros.
En una evidente muestra de cambio político en el país, los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta, Rodrigo Paz y Jorge Tuto Quiroga, ya han dicho que asumirán medidas liberales, que son similares a las de 1985.
Napoleón Pacheco
Pacheco hizo una detallada explicación de los antecedentes económicos que vivía el país entonces y que provocaron la crisis de mediados de los 80.
Pacheco recordó que el plan se inició con un ajuste fiscal destinado a frenar el gasto estatal y aumentar los ingresos. Una de las medidas más duras fue el incremento del precio de la gasolina en 300%, acompañado de una fuerte devaluación de la moneda, que pasó de un tipo de cambio fijo a uno flexible, con un ajuste de quince veces.
“A partir de esas decisiones, la brecha fiscal comenzó a cerrarse”, señaló.
Otra disposición clave fue la transferencia de los recursos de YPFB directamente a una cuenta del Banco Central, lo que permitió controlar de manera estricta los ingresos y egresos. Se congelaron sueldos y salarios, se redujo la inversión pública y el empleo estatal disminuyó en alrededor del 10%. También se disolvió la Corporación Boliviana de Fomento (CBF), que agrupaba 28 empresas públicas deficitarias creadas en la década de los 70 con los excedentes del boom del estaño y gas.
El impacto se vio de inmediato. En septiembre de 1985 la inflación se desplomó y se registró incluso una deflación de -1,9%.
Pacheco recordó que el ajuste se dio en medio de una fuerte resistencia sindical. La Central Obrera Boliviana (COB) convocó a huelgas y movilizaciones ante los despidos de trabajadores mineros, lo que obligó al gobierno a declarar estado de sitio.
Entre los dirigentes “residenciados” a remotos lugares del norte de La Paz, estuvo el propio Juan Lechín Oquendo, histórico líder minero y amigo de Paz. Un año después, la llamada “marcha por la vida” buscó revertir el decreto, pero fue frenada en Calamarca sin enfrentamientos, en una señal de que el poder sindical había perdido fuerza.
Finalmente, el economista destacó que entre las reformas derivadas del 21060 estuvo la Ley 843, que simplificó el sistema tributario al reducir más de 450 impuestos a solo siete, consolidando el nuevo modelo económico.
Douglas Ascarrunz
A su turno, Ascarrunz aseguró que el 21060 fue “una de las medidas más importantes de la segunda mitad del siglo XX” y resaltó que, gracias al liderazgo de Paz Estenssoro y al trabajo de su gabinete, Bolivia logró superar la hiperinflación y sentar las bases de un nuevo modelo económico.
Ascarrunz recordó que el decreto fue concebido en medio de un escenario de descalabro económico tras la gestión de la UDP. Subrayó que la visión de Paz Estenssoro, sumada al rol de Gonzalo Sánchez de Lozada como principal articulador técnico, permitió no solo estabilizar la economía, sino también impulsar una transformación estructural orientada a diversificar la matriz productiva con la agroindustria en el oriente, además del fortalecimiento de los sectores minero y energético.
El exministro aseguró que el 21060 no solo fue clave para contener la hiperinflación, sino que abrió un ciclo liberal en la economía boliviana cuyo impacto se extendió por décadas.
Johnny Nogales
Finalmente, Johnny Nogales dijo que en la actualidad, Bolivia atraviesa nuevamente momentos de incertidumbre. La polarización política, la falta de confianza en las instituciones y los problemas estructurales de la economía demandan de nosotros la misma capacidad de diálogo y responsabilidad que entonces.
Dijo que el país no puede darse el lujo de mantenernos en la confrontación permanente mientras los problemas de fondo se agravan: la escasez de divisas, la reducción de ingresos por hidrocarburos y la falta de inversión requieren respuestas urgentes.
Así como en 1985 hubo valentía para enfrentar la hiperinflación, Nogales agregó que hoy necesitamos valentía para dejar de lado la división y construir un horizonte común. La historia del 21060 nos recuerda que los grandes acuerdos son dolorosos pero posibles, y que solo a través de la unidad y el compromiso nacional lograremos superar los desafíos que hoy golpean a nuestra sociedad. Bolivia necesita, una vez más, que sus líderes y su pueblo estén a la altura de la historia, como lo hizo Hugo Banzer al respaldar al Acuerdo Patriótico.
Omisiones
En el acto de este viernes estuvieron ausentes, o minimizados, algunos hechos históricos, como el que fue Jeffrey Sachs, el afamado economista de Harvard, el que dio algunos lineamientos sobre el 21060 a un equipo de Hugo Banzer, que ganó las elecciones de mayo de 1985, pero que perdió en la segunda vuelta que se realizaba en el Congreso en ese tiempo.
El propio Sachs señala aquello en su libro “El fin de la pobreza”: Me llegó una nota de un exalumno boliviano que me preguntaba si acudiría a un encuentro con un grupo de compatriotas suyos que estaban de visita en el campus. El estudiante, David Blanco, había sido ministro de Economía de Bolivia en la década de 1970”.
Añade Sachs que fue a esa reunión y una vez iniciada esta “un joven boliviano, Ronald McLean, titulado por la Kennedy School y que posteriormente llegaría a ser alcalde de La Paz y un gran amigo mío, se puso de pie e inició el seminario con la descripción de la asombrosa hiperinflación boliviana que yo pudiera haber imaginado. Su charla, aún lo recuerdo, comenzó con una escena del floreciente mercado negro de divisas, en el cual se intercambiaban enormes sumas de pesos bolivianos por dólares a un ritmo cada vez más frenético en un mercado callejero de la avenida Camacho de La Paz”.
Sachs agrega que “en cierto momento del encuentro, levanté la mano y discrepé de una afirmación que se había hecho. Encaminándome a la pizarra con gran seguridad, dije: ‘Así es como va esto’. Cuando dejé la tiza, una voz dijo desde el fondo de la sala: ‘Bueno, ya que es usted tan listo, ¿por qué no viene a La Paz a ayudarnos?’. Me reí y mi interlocutor volvió a gritar: ‘Lo digo en serio’”.
Era Carlos Iturralde, una figura política que en los años siguientes se convertiría en canciller, ministro de la Presidencia y embajador en Estados Unidos. Ese fue el origen del afamado DS, cuyas ideas llegaron a Paz Estenssoro vía Banzer-MacLean, pero en la carta de Sánchez de Lozada leída hoy, este señala: “Aunque fuimos varios los que participamos en el diseño de las políticas de estabilización y ajuste estructural, no puede atribuirse los méritos del decreto a nadie más que al Dr. Víctor Paz Estenssoro”.
El otro hecho histórico minimizado este viernes, solamente tocado por Johnny Nogales y mencionado de una manera mezquina por la carta de Sánchez de Lozada, fue el apoyo político sin condiciones otorgada por Banzer, que había ganado los comicios, a Víctor Paz. Lo hizo si pedir un solo Ministerio a cambio.
Ese apoyo político fue crucial para el éxito del DS y del futuro político de Sánchez de Lozada.
BD/RPU