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23/10/2022
La Escaramuza

Los “acarreados”

Renzo Abruzzese
Renzo Abruzzese

Cuándo los caudillos bárbaros que gobernaron Bolivia en los primeros años de la República necesitaban infringir temor y realizar todo tipo de fechorías, recurrían al acarreo de indígenas y asolaban las ciudades. En aquellos tiempos parecía natural porque aun las más rancias oligarquías que se jactaban de pertenecer a las culturas más avanzadas de la civilización, discutían acaloradamente si “los indios tenían alma”, o si pertenecían al oscuro pasado de la barbarie que los europeos habían superado a través de la civilización, de manera que resultaba lógico que se tratara a los indígenas como animales, como recuas.

Cuando se instaló el pensamiento crítico que traían las corrientes de la izquierda internacional, la crítica a la mentalidad colonial de las oligarquías se centraba en la dignidad humana. Explotar la fuerza de trabajo, enajenar la existencia humana era una ofensa a la dignidad humana, cuya preservación era finalmente el objetivo de la lucha por la felicidad. Marx era así no solo un revolucionario, sino, el mayor humanista de todos los tiempos.

Cuando llegaron los populismos apelar a la dignidad humana les permitió la construcción de sus argumentos e ideología. Basados en aquellos aspectos que invocaban el dolor humano resultó el discurso más efectivo y movilizador, de ahí que, “teóricamente”, la lógica populista se basa en un combate a muerte contra todo lo que denigra la naturaleza del pueblo.  La pregunta que surge cuando vemos cómo el MAS acarrea empleados públicos o comunidades indígenas (que frecuentemente no se enteran de lo que están haciendo) es sin duda averiguar si tienen una remota idea de la dignidad humana afincada en los preceptos que les dio origen, de manera que habría que preguntarles a sus líderes y militancia ¿Dónde carajos se quedó ese principio?

Desde aquellos tiempos en que los mineros de la plata y los latifundistas acarreaban campesinos como si fueran ganado, han pasado casi dos siglos. Esa mentalidad colonial fue rebasada por la historia, empero, está claro que los masistas no han superado ese interregno de ignorancia. Aun hoy, después de tanto tiempo, gobiernos como el actual no tienen reparo alguno en “acarrear” empleados públicos, acólitos trasnochados, mercenarios a sueldo y operadores corruptos para aparentar lo que no son, en un absoluto desconocimiento de la dignidad humana. Cómo diría Evo Morales, “no puedo entender” porqué les resulta tan difícil comprender que cualquier ciudadano independientemente de sus atributos o características, son tratados como ganado o como objetos útiles y manipulables cuando en verdad son personas dignas, con humanidades respetables, son humanos, no son ganado. Hoy vemos como el gobierno masista repite con aires triunfalistas lo que hacía la mentalidad colonial de los caudillos bárbaros.  

Qué tan difícil puede ser comprender que los acarreados son madres de familia que tienen que abandonar sus hijos, padres que deben sacrificar sus míseros salarios, porque, además, deben pagarse el transporte y la estadía. En estos actos bárbaros se hace pedazos su discurso anticolonial, su falsa moralidad y toda la narrativa demagógica de igualdad y soberanía del pueblo con que se enjuagan la boca. En cada “acarreo” organizado por el MAS, el pueblo reconoce el grado en que los gobiernos masistas han degradado la política, los valores humanos, la ética y la moral de la nación. Su desprecio por la dignidad de los seres humanos y su retorno imparable a las formas más coloniales posibles, se hace patente y patético a despecho de sus ilustrados discursos socialistas y humanistas.

Me imagino que los manuales mal hechos de Maquiavelo que les sirven de guía les ha creado la falsa ilusión de una astucia estratégica tan falsa como sus argumentos, por esta vía creen ser lo mejor de la historia nacional y con el derecho de hacer lo que les venga en gana, no se equivoquen, El Príncipe (de Maquiavelo) fue escrito en 1513, hace 509 años, las cosas han cambiado, vivimos el capitalismo, la modernidad, la postmodernidad, la civilización, la sociedad del conocimiento y el imperio de la ciudadanía libre, a nadie le van a vender peras por manzanas. “Acarrear” personas como si fueran ganado es ya inaceptable, colonial, retrogrado e inhumano. No le resten a su paso por el Poder, hagan lo posible por sumarle puntos y para eso, lo primero que deben hacer es respetar la dignidad humana.



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