09/10/2019
Informe Especial

La triple alianza contra Mesa

Amalia Pando
Amalia Pando

En las pasadas horas le preguntaron a Oscar Ortiz ¿por quién votaría si hay una segunda vuelta? ¿Evo Morales? Respondió que no; ¿Carlos Mesa? Dijo que “sería como remplazar un corrupto por otro”.

Una queda consternada. ¿Uno es tan corrupto como el otro? ¿Se los pone a los dos en la misma balanza? No, lo que pasa es que Ortiz le da validez a la única denuncia que existe contra Mesa, la que hace Mauricio Balcázar, y sobre la que el propio Mesa decidió guardar silencio aduciendo que es un derecho constitucional y respondiendo a una recomendación de quienes están dirigiendo su campaña.

Mediante una carta, la acusación proviene de Balcázar, quien fue vocero de Gonzalo Sánchez de Lozada, es su yerno y hombre de confianza del expresidente. No es la primera vez que aparece, ha estado insistiendo con el tema desde que Mesa lanzó su candidatura, para intentar destruirlo. Ahora sacó una carta redactada en Washington y acá toda la prensa la publicó; esa prensa que hace 13 años fue gonista, ahora es masista. Así que no me llama la atención que la triple alianza que se formó entre Balcázar, Ortiz y Evo Morales logre difundir algo en todos los medios. Lo más grave es que Ortiz da por cierta la denuncia de Balcázar.

Si es así, también tendríamos derecho de dar por ciertas las 20 denuncias que hay contra su jefe, el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas. En febrero se inició un proceso en la fiscalía por malversación de una millonada de dinero en esa Gobernación; cada año la Fiscalía presenta una nueva denuncia contra Costas y esas denuncias son como una soga en el cuello del gobernador de Santa Cruz: cada vez que quiere hacerle una crítica a Morales, la Fiscalía jala la cuerda y lo pone en su lugar.

Hay 20 denuncias contra Costas y nunca las dimos por ciertas porque sólo son eso, denuncias y sabemos cuál es la intencionalidad política de las mismas. A Carmelo Lens lo están acusando nuevamente de malversación de fondos por la construcción del aeropuerto de Trinidad; antes lo metieron a la cárcel porque una vez se voló el techo de una construcción en el Beni. A Ernesto Suarez lo destituyeron por una acusación sin fundamento y lo metieron a la cárcel por enriquecimiento ilícito porque una fiscal –que ahora se sebe estuvo involucrada en narcotráfico– contó unas vacas y dijo que no se justificaban sus ganancias.

Sabemos que hay persecución política fruto de la manipulación de la información y de la justicia sometida, todo ello con el objetivo de arrinconar a la oposición. Pero que Ortiz dé por cierta una acusación que viene del vocero de un genocida es un acto de oportunismo imperdonable. Él, más que nadie, debería saber de qué se tratan estas acusaciones.

Antes de explicar en qué consiste la acusación, debemos decir que Sánchez de Lozada, Sánchez Berzaín y Balcázar son responsables de una matanza de 60 personas, en octubre de 2003. Si alguien asesina a una persona va 30 años de prisión y ellos cargan sobre sus espaldas ¡60 muertos y 400 heridos a bala en octubre del 2003! Ellos son los que acusan a Mesa.

la carta de Balcázar es muy interesante. Afirma que en 2002 hubo una negociación entre el entonces afamado periodista Carlos Mesa y Gonzalo Sánchez de Lozada. En ella lo invitan a ser candidato a vicepresidente. Es una negociación entre particulares, no hubo malversación de fondos ni nada por el estilo. Entonces, Mesa le dice a Sánchez de Lozada que era socio mayoritario de la red PAT y si aceptaba la candidatura, el canal iba a la quiebra. Entonces, el MNR se hizo cargo de ello y aceptó dar una compensación económica. Entonces, ¿por qué Balcázar, que dice que fue testigo de esas negociaciones, no se opuso? De esto no quiere hablar Mesa, pero eso es todo lo que hay.

Balcázar agrega en la carta que Mesa recibió el dinero no para hacer frente a la quiebra de PAT. Pero ¿por qué no dice que Mesa se guardó el dinero, se hizo rico? Porque no es cierto. Esta denuncia sirvió para que la funcionaria Teresa Morales y los fiscales abran una denuncia que se basó en que hubo depósitos a PAT, para las finanzas de PAT; de lo contrario, Mesa se habría llevado el dinero a su cuenta. Pero no, si hubo dinero lo metieron a PAT. Lo ha dicho Morales.

Esa es la gran denuncia contra Carlos Mesa. Me sorprendió porque pensé que era algo terrible y oscuro, pero no hay nada. El principal responsable es Sánchez de Lozada, que fue a pedir la candidatura a Mesa y aceptó sus condiciones. Nada más. Entonces, la “triple alianza” actúa para que Ortiz pueda arañar uno o dos votos.

Balcázar lo que quiere es venganza. Yo, si fuera Mesa, distribuiría esa carta como volante. No hay nada que lo incrimine, más bien es una oda a la contundencia de Mesa, a su fidelidad a la democracia: en la segunda parte de la carta, Balcázar dice que Mesa es un “traidor” porque le dio la espalda a Goni cuando éste mataba gente. Por eso le dicen “traidor” porque Balcázar, como Sánchez de Lozada y Oscar Ortiz, hubieran querido que Mesa se comprometiera con la masacre. Si eso hubiera sucedido, Mesa no sería hoy candidato.

Pero Carlos Mesa no se comprometió con la masacre y eso les duele porque apoyó una nueva Constitución y la llamada al referéndum por el gas. Lo que se pedía a Goni era que llamar a un referéndum y no lo hizo; por eso cayó. También le dicen cobarde. Le lanzan ese calificativo al que se está enfrentando al Melgarejo del siglo XXI. Esas acusaciones las lanzan Sánchez de Lozana, Balcázar y Sánchez Berzaín, que están en Estados Unidos y no pueden pisar el país por la masacre. ¡Y ellos le dicen “cobarde” a Mesa! Es increíble.

La mayor pena de todo esto es que Ortiz quiera aprovecharse de la situación.

Tomado del programa Cabildeo

Amalia Pando dirige el programa Cabildeo, que se emite por internet