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29/04/2024
En voz alta

El MAS nos quiere en la miseria

Gisela Derpic
Gisela Derpic

El 22|04|24, en entrevista con Nicolás Sanabria disponible en YouTube, Félix Santos, dirigente campesino fundador del MAS que se alejó del partido, brindó datos del Encuentro para una Alternativa Social Mundial realizado en Caracas en 18, 19 y 20 de abril, convocado por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), vinculada con el Foro de San Pablo y con el llamado socialismo del siglo XXI, parte del bloque antioccidental encabezado por Rusia, China, Irán y Corea del Norte.

Santos (cuya presencia allí sugiere que renovó sus vínculos con el MAS), refiere que el dictador Nicolás Maduro repitió el viejo discurso de la izquierda sobre el imperialismo, el capitalismo y el neoliberalismo y que proyectaron para los asistentes videos de viejos discursos de Fidel Castro y Hugo Chávez como directrices de la acción de los regímenes alineados con este bloque, habiendo Maduro dicho “mirá, eso nos han recomendado, todo y la liberación es los países que este momento están ya en el camino ya consolidado, Cuba y Venezuela están en eso, Nicaragua (…)”, repitiendo varias veces “apúrense, mañana puede ser tarde”.

¿En qué hay que apurarse? En aplicar la receta completa para lograr un resultado deseado. ¿Cuál es? Pues la situación de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Por un lado así lo confirma la opresión que, a día de hoy sufren 1.063 presos políticos en Cuba, cerca de 300 en Venezuela y Bolivia, y más de 200 en Nicaragua. Por otro, la miseria en la que la población se hunde como efecto de este modelo fallido que es incapaz de producir riqueza, en el que la cúpula angurrienta, descalificada y amoral del poder y sus allegados son los únicos beneficiarios del despojo, la parasitación y el crimen transnacional organizado con el cual se han fusionado.

La evidencia es la situación real de la población cuyas opciones son “durar” –ni siquiera sobrevivir–, sin decir chus ni mus, arrodillada esperando la limosna del verdugo que la golpea, o protestar con riesgo de sufrir la represión brutal del poder o huir al exilio como más de tres millones de cubanos (que si Cuba no fuera una isla serían muchos más), más de siete millones de venezolanos y más de 300.000 nicaragüenses en tres años. No en vano Petro y Correa se llenaron la boca diciendo que a la gente no se la debe sacar de la pobreza porque entonces “se vuelve de derecha”. Traducción: “ya no nos obedece”. Así que los regímenes alineados con el bloque antioccidental –como el masista en Bolivia– deben apurarse en aplicar la receta del poder eterno cuya condición es acoplar a la represión abusiva que incluye la subordinación de los fiscales y jueces, la miseria. Cuanto antes porque “mañana puede ser tarde”.

La estrategia de ejecución de tal receta en “los países liberados” que el tirano venezolano citó comenzó con la afectación a la propiedad privada, prosiguiendo con la reducción de los ingresos de las personas y la anulación de su iniciativa, domesticándolas con “ayudas sociales” cuyo efecto es la baja de su autoestima que las hace vulnerables; todo como parte de un proyecto incapaz de producir riqueza, que parasita de la de otros, como se evidencia en el ejemplo cubano de despojo patrimonial a su propia población, incluyendo sus medios de trabajo artesanal, de despilfarro de la millonaria subvención que la ex URSS y los demás países del bloque socialista real le regalaron hasta comienzos de los años ‘90, de la de Venezuela desde 1992 hasta 2014, de las remesas de sus ciudadanos obligados a emigrar al capitalismo para sobrevivir y mantener a sus familiares en la isla, y de la esclavitud de sus profesionales bajo un sistema de trata de personas y trabajos forzados. Sin contar lo “extraoficial”, aquello que “el crimen paga”.

Este proyecto comenzó en 2006 en Bolivia. Sus señales son: el latrocinio y despilfarro del patrimonio público, los incrementos salariales, los dobles aguinaldos y la persecución tributaria al sector formal de la economía, las cargas burocráticas contra los emprendedores; los avasallamientos y despojos de propiedades; la entrega del territorio al bloque antioccidental enajenando sus recursos con depredación ambiental. El 10|04 pasado, la promulgación del DS 5143 que, bajo pretexto de reglamentar la Ley de Inscripción de Derechos Reales de 1887, la modifica inconstitucionalmente, abriendo la puerta a la expropiación arbitraria de inmuebles. Todo para hacernos unos miserables desamparados frente al poder.

No en vano Arce dijo durante la campaña electoral de 2020: “El pasar al socialismo con una sociedad totalmente diferenciada es más complicado que llevar de una sociedad más igual al socialismo. Porque qué va ocurrir (…) cuando ya construyamos, Cuba hizo eso, ¿verdad?, Fidel agarró, construyó el socialismo (…) y lo mismo va ocurrir acá (…)”.  

La cuestión es si nos vamos a dejar. Es una señal de la debilidad del enemigo que apele a los muertos para convencer de que está en el camino correcto. Sin líderes ni discurso, ya está MAS allá que acá. Ciudadanos, ahora es cuando.

Gisela Derpic es abogada.



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