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01/04/2024
Columna de columnas

Crepúsculos aurorales

César Rojas Ríos
César Rojas Ríos

¿Sociedad condenada? Rolando Tellería A. (RTA), en su reciente columna “Sociedad condenada” (Los Tiempos, 24/3/2024), piensa que Sí, así como lo lee, con “S” mayúsculas, haciéndose eco de una frase de la filósofa Ayn Rand inserta en su libro La rebelión de Atlas. Tal vez habría que hacer una corrección y una corrección que resulta dramática para los bolivianos: no estamos condenados por una voluntad divina o histórica, sino parecería que somos nosotros quienes nos autocondenamos. Nos castigamos sin piedad ni mesura.

¿Cómo nos infringimos daño?

RTA identifica cinco aspectos claves de una “sociedad condenada”: una, los que verdaderamente producen tienen que pedir permiso a los que no producen nada; dos, cuando se comprueba que el dinero fluye a chorros, no precisamente a partir de la producción de bienes y servicios, sino más bien a partir de favores y contactos; tres, la prosperidad y el enriquecimiento no tienen origen en el trabajo o la producción, sino en la influencia y el soborno; cuatro, cuando se advierte que las leyes no defienden a los honestos sino resguardan a los corruptos; y cinco, cuando nos convencemos que la honradez, más que la virtud, es un gran sacrificio.

¡Qué lista y cuan certera! Estremece la piel y sacude el alma. Ahora, si leemos bien a RTA, unos estamos condenados porque hay otros que están redimidos del trabajo productivo y el cumplimiento de las leyes, porque están encaramados en el poder o forman parte de su anillo más íntimo. Esto les permite llevar una vida de reyes y así viven no la revolución permanente, sino algo menos grave pero más gratificante, la fiesta permanente.

¿Condenados?

RTA apunta que “los gobernantes, a su turno, han contribuido enormemente en esta tragedia. Los políticos tradicionales, como los extintos Paz Estenssoro y Banzer; asimismo, Paz Zamora, Sánchez de Lozada, Carlos Mesa, Tuto Quiroga y otros “neoliberales” tienen gran cuota de responsabilidad”. Y agrega certero y concluyente: “Ahora, quien convirtió en apocalíptica esa condena fue Evo Morales y su partido. El mayor y más nefasto proceso de desinstitucionalización se inicia precisamente luego de que asumen el poder”.

Una sociedad está realmente condenada, no cuando las plagas de Egipto se abaten inclementes sobre sus espaldas, sino cuando se resigna y asume que está irremediablemente perdida. La condena no es un estado de la realidad, sino un rasgo del alma. Mientras haya personas que se mantengan erguidas y levantes la voz, esas coyunturas serás simples crepúsculos aurorales.

César Rojas es comunicador social y sociólogo.



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