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Tinku Verbal | 31/08/2025

30 amigos definen el voto

Andrés Gómez V.
Andrés Gómez V.

Por la década del 90, el antropólogo escocés Robin Dunbar reveló que cada persona puede tener como máximo 150 amigos/as a lo largo de su vida. Esa cifra, conocida como el Número de Dunbar, no es casual, responde a la capacidad de nuestro cerebro para mantener relaciones estables y significativas. Pero esas relaciones no son iguales, se organizan en capas concéntricas.

En la primera capa están los vínculos superíntimos (pareja, familia y amigos entrañables): entre cuatro y cinco personas. La segunda capa reúne a los buenos amigos: entre 10 y 15.

La tercera capa incluye a los conocidos cercanos, aquellos que vemos de vez en cuando, pero nos alegran el día: entre 30 y 50. Finalmente, en la cuarta capa están los restantes hasta completar los 150: sabemos algo de ellos, interactuamos poco.

Más allá de ese límite están los simples conocidos, con quienes no llegamos a establecer lazos sólidos. Y aquí está lo interesante: del total de 150, solo unas 50 personas conforman el núcleo de influencia donde se forma nuestra opinión política y electoral.

Las burbujas de 30

Este grupo suele estar compuesto por gente muy parecida a uno mismo: misma clase, cultura, ideología, filias y fobias. Salir de esa burbuja cuesta porque afuera está lo distinto, lo desconocido, lo que genera desconfianza. Por eso, si dentro del círculo alguien asegura que el candidato “A” va a ganar, la persona lo cree sin dudar. Y cuando ocurre lo contrario, cae en shock, negación o teorías conspirativas:

•  “Hubo traición”.

•  “Hicieron un pacto”.

•  “Los que no votaron como nosotros son ovejas”.

El problema es que confundimos el mundo de nuestra burbuja con el mundo real.

Esferas públicas y algoritmos

Jürguen Habermas llamó a ese espacio de interacción “esfera pública”: el lugar donde los ciudadanos debaten libremente sobre asuntos comunes. En los años 60 esa esfera estaba mediada por el periódico. En los 90, Nancy Fraser habló de “contrapúblicos subalternos”: grupos marginados que construyen narrativas diferentes a la dominante, difundidas por la radio, la televisión u otros espacios físicos.

Las redes sociales multiplicaron esas esferas hasta el infinito. TikTok, en particular, dividió y reforzó las burbujas gracias a la tiranía del algoritmo: aunque tengas millones de seguidores, solo interactúas de verdad con aquellos que piensan parecido a ti. Es decir, la teoría de Dunbar sigue intacta.

Por eso muchos que vivían en la esfera pública de los medios tradicionales (periódicos digitales, TV, Facebook, X) no vieron que en TikTok se movía otro candidato: Edman Lara. El 17 de agosto, cuando los resultados mostraron lo contrario a lo que esperaban, casi se infartan: no entendieron que la interculturalidad se materializa cuando hablas con gente distinta a ti.

El error de las élites

Ese error lo pagaron caro Jorge Quiroga y Samuel Doria Medina: buscaron acompañantes de fórmula en su misma segunda capa de amistades para buscar el voto del diferente. Se encerraron en su burbuja, uno de ellos perdió y el otro va a segunda vuelta. Dos inesperados candidatos (Paz–Lara) los derrotaron en primera vuelta.

Relatos que ganan

La física dice que para entender el agua hay que estudiar cómo interactúan sus moléculas. Para entender la sociedad electoral hay que comprender cómo interactúan las personas en sus círculos. Quien descifra esa interacción, gana.

En política, las decisiones se toman buscando beneficio personal inmediato, pero también en torno a un relato compartido por las burbujas de 50. Ese relato puede ser verdadero, falso, imaginario o mítico, pero es lo que une.

El 17 de agosto, el relato que unió el voto por Rodrigo Paz–Edman Lara fue simple y poderoso: “Lo viejo es pasado y fue malo; lo nuevo es futuro”.

El desafío que viene

En la segunda vuelta, el reto del binomio ganador será mantener esa narrativa. Sus rivales, en cambio, deberán construir una mejor. Al final, la elección no la deciden millones: la deciden las burbujas de 30 amigos que conforman nuestro pequeño mundo, siempre y cuando éstas conecten con otras.

Quien logre unir el mayor número de esas burbujas con un relato convincente será quien gane.

Andrés Gómez Vela es periodista y abogado.



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