Cultura | 14/02/2021

The Undoing

The Undoing


Brújula Digital |13|02|21|

Rodrigo Ayala Bluske / Tres Tristes Críticos

The Undoing (La Ruina) está reseñada como uno de los mejores estrenos de la cadena HBO en 2020 y su atractivo se basa fundamentalmente en dos elementos:  la presencia de dos grandes personalidades de la pantalla, Nicole Kidman y Hugh Grant en los roles protagónicos, (acompañados de Donald Sutherland en uno de los secundarios más importantes) y luego en el morbo implícito de la historia, que tal como señala su título describe la caída en picada de una familia acomodada en el universo social de Nueva York.

El asesinato de una mujer, madre de un niño que comparte la escuela con el hijo de la pareja protagonista, va desencadenando los acontecimientos de la trama.

La principal virtud de la serie es la de mantener una atmosfera enrarecida desde el principio. Los acontecimientos van sucediéndose, pero al igual que la protagonista, los espectadores no sabemos exactamente hacia donde apuntan la balas, situación que logra sostenerse casi hasta el último capítulo: ¿estamos asistiendo a una historia tradicional de suspenso en la cual el culpable será uno de los personajes menos pensados, como ocurre en las historias de Agatha Christie?, ¿o mas bien se trata de la punta del iceberg que esconde una sórdida historia de triángulos amoroso-sexuales? Capitulo tras capitulo los datos se acumulan inculpando al principal sospechoso, pero tan acostumbrados estamos al esquema de las novelas policiacas clásicas, que nos resistimos a creer que la respuesta sea la obvia.

El problema de la serie se encuentra en que, en su afán por mantener esa construcción, los guionistas van lanzado varios cabos sueltos, que finalmente no se resuelven y al final de la trama nos dejan cierto sabor a poco: el caso, por ejemplo, de la paternidad del bebe o de la posible relación lésbica insinuada en los primeros capítulos, o de la presencia de la amiga solícita y enigmática, que al final justifica su importancia en la historia de manera incidental.

Precisamente ese es uno de los principales problemas de la propuesta: da la impresión que guionistas y realizadores se afanaron tanto por justificar la evolución psicológica de la protagonista principal, que redujeron a los personajes secundarios a la chatura absoluta: no solo la amiga mencionada, sino también el hijo mayor, el esposo de la víctima y sobre todo el abuelo, encarnado por el excelente Sutherland.

A la mitad del camino, la serie parece perder el vigor del planteamiento inicial, precisamente por su indefinición respecto a los mecanismos narrativos. De ahí que los realizadores se vean obligados a utilizar elementos “sacados de la manga”, es decir no contemplados desde el planteamiento inicial: el caso por ejemplo de la conversación de la esposa con su suegra, etc.

El productor de la serie es David E. Kelley, un veterano de las producciones para la televisión, en cuya hoja de vida encontramos varios nombres conocidos, tales como los de Doogie Houser (1989-93), Chicago Hope (1994-2000) y Ally McBeal (1997 -2002). La directora, Susanne Bier, de nacionalidad danesa, por el contrario, es veterana de otro tipo de cine, el de la corriente Dogma 95. Podría pensarse que en este caso, la dupla productora-realizadora implicó una combinación no enteramente virtuosa. De ahí la desconexión entre la propuesta general de la serie (suspenso, thriller psicológico) y el acento puesto en la construcción personal y las vicisitudes internas de la protagonista.

En el capitulo que decanta la trama, finalmente asistimos a la toma de posición de la esposa (toma de conciencia respecto a la personalidad narcisista del conyugue). Se trata de un final potente, pero poco sustentado por los elementos desarrollados en los capítulos anteriores. De igual manera otros elementos, que en principio parecía que podían tener una mayor gravitación temática, la actitud hipócrita de los círculos privilegiados neoyorquinos, por ejemplo, terminan desinflándose hasta desaparecer del argumento.

De todas maneras, en época de sequía, cualquier gota es valorada. Y Undoing, en su conjunto, a pesar de las objeciones mencionadas, se encuentra por encima de la media de las producciones televisivas en actual exhibición. 





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