Sociedad | 26/09/2020

En Bolivia, en siete meses, hubo un promedio de 90 embarazos de niñas y adolescentes por día

En Bolivia, en siete meses, hubo un promedio de 90 embarazos de niñas y adolescentes por día

foto: vix.com

Brújula Digital |26|09|20|

En los primeros siete meses del año, de los cuales cinco estuvieron marcados por la cuarentena a causa de la pandemia del coronavirus, se registraron 19.233 embarazos en niñas y adolescentes en el país, o sea un promedio de 90 embarazos por día, según datos del Sistema Nacional de Información en Salud (SNIS).

Esta información fue difundida en ocasión de la "Semana de prevención del embarazo en adolescentes en América Latina", que este año se recuerda del 20 al 26 de septiembre.

Harold Robinson, Director del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) para América Latina y el Caribe, señaló que la región de América Latina y el Caribe ocupa el segundo lugar en cuanto a maternidad adolescente con 62 nacimientos por cada 1,000 niñas adolescentes entre 15 y 19 años y quienes por lo general viven en situación de pobreza y con un limitado acceso a servicios sociales básicos.

Según los datos del SNIS, el departamento de La Paz tiene la mayor cantidad de embarazos en niñas y adolescentes en relación al resto del país, con 4.386; seguido de Santa Cruz, con 4.257; Cochabamba, 3.881; Potosí, 1.830; Beni, 1.710; Chuquisaca, 1.019; Oruro, 930; Tarija, 790; y Pando, 430.

Estos datos estadísticos fueron recopilados a través de los reportes de los centros de salud respecto a los controles prenatales que prestaron. No obstante, durante la cuarentena rígida por el coronavirus, vigente en el país entre marzo y mayo, se tropezó con limitaciones y dificultades para obtener esos informes.

En relación a las edades de las niñas y adolescentes embarazadas, el reporte establece que 953 son de menores de 15 años. Con esta cifra, se tiene que hubo un promedio de cuatro embarazos por día, siendo que en su gran mayoría es resultado de la violencia sexual ejercida por agresores, quienes forman parte del entorno familiar o cercano a la víctima. Este tipo de casos muy pocas veces se denuncia y quedan en la impunidad, señala el reporte del SNIS.

En criterio de Robinson, la maternidad es un motivo de celebración y realización para muchas mujeres. Sin embargo, hay un momento para ser madre. La adolescencia no es el momento adecuado. La maternidad en la adolescencia, en la mayoría de los casos trae consecuencias negativas e irreversibles; todo el proyecto de vida de la adolescente cambia, su dependencia económica se incrementa y sus perspectivas educativas y laborales se evaporan.

El representante de la UNFPA sostiene que no debe sorprendernos que la situación se haya agudizado por la interrupción de los servicios de salud sexual y reproductiva causada por el coronavirus. En muchos países los centros de salud cerraron y la disponibilidad de recursos financieros para la ejecución de programas de salud sexual y reproductiva para adolescentes y jóvenes, quedó restringida.

Robinson advierte que esta situación es preocupante, no solo por las consecuencias inmediatas que esto trae para las niñas y adolescentes, sino por la pérdida de sus oportunidades de desarrollo, así como por los altos costos económicos que tiene el embarazo temprano para el Estado y la sociedad.

El costo de cada embarazo adolescente en América Latina y el Caribe alcanzó, en 2018 en promedio, el equivalente a $us 1.210 anuales, afirma Robinson. Este número considera lo que las mujeres dejan de ganar porque trabajan menos, porque trabajan en empleos peor remunerados y porque, al ganar menos también pagan menos impuestos. Multiplicado por el millón y medio de embarazos adolescentes anuales esto equivale a pérdidas de oportunidades para las madres jóvenes y para los estados superiores a $us 1.800 millones anuales.

BD/JJC