Política | 03/01/2021

El mito de Evo Morales como "el alfa y omega" del MAS se diluye

El mito de Evo Morales como "el alfa y omega" del MAS se diluye
Página Siete |03|01|21|

Erika Segales   / La Paz 

“Sin Evo no existiría el MAS”, “Evo es como Cristo resucitado”, “Evo es un regalo de Dios”, “Nace cada 100, cada 150 años en un país”, son algunas de las expresiones con las que se construyó la imagen mesiánica de Evo Morales dentro del MAS, que hoy se va diluyendo en medio de un controvertido silletazo, ultimátums y hasta divisiones.

En la última década fueron múltiples las manifestaciones públicas para enaltecer al líder cocalero, para apoyar su reelección presidencial, aún en contra de la Constitución.

“Estoy convencido de que sin Evo no existiría el MAS; es una figura predominante”, afirmó el extinto Antonio Peredo Leigue, exsenador y fundador del partido azul, en una entrevista a Página Siete en mayo de 2010.

Asimismo, en diciembre de 2013, cuando Álvaro García Linera era vicepresidente del Estado señaló en una asamblea de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob): “El presidente Evo es como Cristo resucitado”.

En junio de 2016, el alcalde de Villa Tunari Asterio Romero expresó que “los gobiernos o las autoridades también son electos de Dios”, y que después de esperar 180 años llegó Morales. En 2018, la misma autoridad dijo: “Siempre Dios va a cuidar a nuestro presidente Evo, electo por Dios”.

También Gabriela Montaño en junio de 2018, quien entonces era presidenta de la Cámara de Diputados, sostuvo: “Evo Morales no es fácilmente sustituible, nace cada 100, cada 150 años en un país, por eso desde nuestro congreso debemos gritarle al Presidente: ¡Te necesitamos muchos años más!”.

En abril de 2019, el alcalde del municipio de Tacopaya, Felipe Sánchez, señaló que Morales es “una bendición de Dios” y le dijo: “A ti te ha comandado Dios para salvar Bolivia”.

Sin embargo, el peso simbólico de la figura de Morales por primera vez en más de 14 años se ve afectado. Las determinaciones del líder del MAS dejan de ser irrefutables y se entrevé una “rebeldía” interna un mes después de su retorno al país.

Pese a haber sido reafirmado como presidente del MAS y nombrado nuevamente jefe de campaña, Morales no logró imponerse con la misma fuerza que tenía antes de su exilio.

“El pueblo decide”, fue el primer reclamo enérgico que se hizo al líder del MAS el 9 de diciembre en Potosí, en donde sectores desconocieron el ampliado dirigido por Morales, en el que se designó a Jhonny Mamani como candidato a gobernador de esa plaza electoral. 

Sorpresivamente se vio al líder político arrinconado por su militancia en medio de reclamos y se reveló que él y otros dirigentes tuvieron que permanecer escondido por tres horas y salir disfrazados.

Asimismo, en Chuquisaca, Cochabamba y Pando se lo acusó de direccionar la elección de candidatos e incurrir en “dedazo”. 

“En la militancia dicen no aceptamos el ‘dedazo’, no queremos imposición”, sostuvo Aliana Guzmán, presidenta de la dirección departamental del MAS Pando, el 11 de diciembre, y dijo que el candidato para la Gobernación Miguel Becerra es un invitado directo de Morales.

El 14 de diciembre, el descontento de las bases se expresó en una “lluvia de sillas” a la testera en la que estaba Morales y los precandidatos para gobernador de Santa Cruz. El incidente se registró en un ampliado en Lauca Ñ, en el municipio de Shinahota (Cochabamba), considerado un bastión azul.

En la oportunidad una de las sillas llegó a la cabeza de Morales.  Desde la cúpula del MAS se habló de supuestamente un “infiltrado”. No obstante, Tito Tardío, exalcalde del municipio de Lagunillas  (Santa Cruz), reconoció que él la lanzó, aunque dijo que su intención no era atacar al líder, sino defenderlo de quienes intentaban agredir al jefe del partido.

Al día siguiente, Toribio Huanca Mamani, miembro ejecutivo de los Ponchos Rojos de la provincia Omasuyos (La Paz), señaló que Morales “no debería de meterse” en la elección de candidatos. “Él está metiendo a algunos candidatos a dedo y eso no es admitido por las organizaciones sociales”, dijo.

El 26 de diciembre, 21 organizaciones sociales de El Alto, quienes se denominaron como el “Gran Cuartel del pueblo alteño”, realizaron un ampliado para rechazar la candidatura a la alcaldía de Zacarías Maquera y respaldar la postulación de la exsenadora Eva Copa y dieron un ultimátum a Morales para que se reconsidere la elección de Maquera.

“Se ha dado un ultimátum al compañero Evo Morales para que se pronuncie, hasta el momento no tenemos ninguna respuesta. Decimos a los diferentes bloques que hoy estamos comprometidos con nuestra hermana Eva Copa”, afirmó Bernardo Huanca, máximo ejecutivo de Futecra.

La rearticulación del MAS desde las bases para volver al poder, la victoria del partido sin Morales en la papeleta, la petición incumplida de que  integrantes del entorno del exmandatario retornen al Gobierno, y la nominación de candidaturas a “dedo”, que en más de un caso resultó en una división, son algunos de los hitos que debilitaron la imagen y autoridad de Evo Morales.

Para el analista político Gregorio Lanza los hechos demuestran que la forma que tenía Morales de dirigir al MAS ya no funciona como antes y considera que el ciclo del líder va en declive.

“El mito de Evo Morales se ha derrumbado. Terminó su ciclo, que es el ciclo de los dirigentes autócratas, autoritarios (…). Ese ciclo acabó y por eso se ve que no sólo le caen silletazos, sino que empieza a verse el repudio de amplios sectores del MAS”, manifiesta.

Por su parte, el politólogo Fernando García Yapur señala que el hecho de que Morales fue el factor de cohesión del MAS era una realidad que ahora se va asumiendo como mito. En su opinión los resultados electorales del 18 de octubre demostraron que “lo que hay detrás del MAS, es más que Evo”, aunque eso no significa que la importancia del líder que gestionó la articulación de sectores sociales de raigambre popular sea superflua.

“La estructura lineal que antes daba coherencia al MAS y establecía un modelo de gestión hegemónica y gobierno liderado y dirigido por Evo Morales está siendo dislocada y, quizás, en parte rebasada por factores internos como externos”, dijo y sostuvo que al interior del MAS se observa una disputa por replantear el equilibrio de poder.

El analista Carlos Valverde ve que el punto de quiebre que ahora complica a Morales fue su salida del país. En su opinión, sus bases no olvidan que quedaron solas en su lucha sin su líder.

“La gente del MAS no olvida que Evo Morales huyó y ése es un quiebre. Él se propagandizó a sí mismo como ‘moriré de pie’, ‘no me iré nunca’ y entonces la gente siente que le falló. En la lógica indigenista el líder no huye. Hay personas que murieron por pelear por una idea, mientras el líder no estaba”, sostuvo.

La socióloga Sonia Montaño ve que la imagen mesiánica del líder del MAS se construyó desde el culto a la personalidad mientras estuvo en el poder.

“La mitificación de Evo Morales fue una construcción consciente. Él fue objeto y sujeto de un culto a la personalidad que formó parte de políticas de largos años. Es cierto que había algo de sustancia en su liderazgo, pero su fuga del país dejó su imagen desportillada y no logra volver a las ambiciones caudillistas”, señaló.

Desde la cúpula del MAS, el presidente de la comisión política del partido azul, Rodolfo Machaca, indicó que la mirada externa que se tiene sobre Morales y el MAS está desorientada y no refleja la realidad, ya que desde afuera no perciben que el líder está en permanente contacto con los pueblos indígenas y las organizaciones sociales, y lo estuvo también desde su exilio.

“Tratan de opacar el liderazgo del presidente Evo Morales, pero con el tiempo se verá la realidad. Él es factor de unidad, con él se conquistaron muchos derechos políticos, económicos, civiles dentro del país que con los gobiernos neoliberales era imposible de alcanzar. Se profundizó la democracia a nivel nacional y su liderazgo es a nivel internacional trascendió más allá de lo esperado”, afirmó.

Machaca sostuvo que los pueblos indígenas del mundo ven a Morales como un “líder y representante de esperanza”, y que su liderazgo continuará por muchos años más en el partido que es propio de los pueblos indígenas y las organizaciones sociales.

La lucha de las bases, sin su líder

 El 12 de noviembre de 2019, dos días después de su renuncia, Evo Morales  salió rumbo a México y un mes después partió a Argentina, donde se quedó por 11 meses. Sin su líder, las bases se rearticularon  y asumieron defensa ante una “persecución política”. Hay dirigentes que califican  como traidores a quienes se ausentaron y llaman leales a quienes dieron la cara por el MAS.

La victoria sin Evo en la  papeleta 

El 18 de octubre de 2020, el MAS ganó en primera vuelta con el 55,1% de apoyo y una diferencia de más de 25 puntos del segundo frente más votado. El partido azul replicó una victoria similar a la del 2006 sin Evo  Morales como candidato y estando él fuera del país. 

La militancia azul logró conquistar  la victoria en 300 de 342 municipios del país.

El regreso del entorno 

 Un mes antes de las elecciones, David Choquehuanca, hoy vicepresidente,  reveló que las bases   pidieron que no retorne al Ejecutivo el entorno de Morales. Sin embargo, se ve en los cargos de procurador al exministro  Wilfredo Chávez y al excanciller Diego Pary como embajador ante NNUU, además de la exministra Wilma Alanoca es candidata a concejala  en El Alto.

El “dedazo” en candidaturas 

La división  del MAS se materializó en tres plazas electorales, en las que acusaron a Morales y la dirigencia  de “dedazo”.

La fractura más fuerte se evidenció en El Alto, cuando se desplazó la candidatura de Eva Copa por la de Zacarías Maquera.  Copa optó por ser candidata con otra sigla, al igual que Regis Richter en Pando y Edilberto Chambi en Potosí.





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