10/03/2020
Columnista Invitado

Votos ponderados y efectos electorales

Eduardo Leaño
Eduardo Leaño

Aunque la conquista del voto universal ha implicado zanjar con el sufragio privilegiado de algunos, no ha logrado erradicar los votos ponderados de los procesos electorales, una manera sutil de otorgar privilegios electorales a otros. Los votos ponderados hacen referencia al valor desigual que tienen los votos; es decir que en las elecciones una persona no siempre equivale un voto, en incontables ocasiones puede percatarse que el voto de unos electores vale más que el de otros votantes. Este peso diferenciado del voto supone el distanciamiento de aquel principio democrático fundamental: una persona, un voto.

En Bolivia, el estudio de los votos ponderados es casi nulo. A pesar de esta limitación, junto a un colega, el pasado año publicamos el libro “¿Una persona = un voto? Bolivia: Votos ponderados en la democracia representativa (1880-2014)”. En dicha investigación intentamos demostrar que los votos ponderados son consecuencia de la asignación desproporcional de escaños entre los distintos departamentos y la aplicación de fórmulas inequitativas; al mismo tiempo, advertimos sobre sus respectivas consecuencias.

El presente artículo, considerando la distribución de senadores y diputados entre departamentos y la conformación de circunscripciones uninominales, procura demostrar la presencia de votos ponderados en las elecciones de mayo próximo y, a partir de dicha constatación, se intenta deducir el posible efecto orientado a favorecer o perjudicar a uno u otro partido político en competencia.

En 2013, el Tribunal Supremo Electoral llevó a cabo, con base en los resultados del censo de 2012, la distribución de escaños por departamento y definió también la conformación de las circunscripciones uninominales. El proceso electoral de 2014 se celebró con esta asignación de escaños, vigente para las elecciones del 3 de mayo de 2020.

Pando vs La Paz

Observemos los votos ponderados a partir de la distribución de senadores entre los departamentos. Independientemente de la cantidad de habitantes, a cada departamento se le asignó cuatro senadores; en esta distribución observemos el caso de Pando, el departamento más sobrerrepresentado si tenemos en cuenta que los cuatro senadores otorgados representan el 11,1% de todos los del país, aunque ese departamento solo tiene el 1,1% de la población total (110.436 habitantes). Así, Pando tiene más senadores en comparación con su población.

Lo contrario sucede con La Paz, el departamento más subrepresenatado. Tiene el 11,1% de los senadores, pero 27% de población (2,7 millobes de habitantes. Veamos lo sucedido en 2014; en eseproceso electoral, en Pando el MAS-IPSP recibió el apoyo de 24.289 votos y accedió a dos senadores (un escaño cada 12.144 votos); por el contrario, en La Paz el mismo partido obtuvo el respaldo de 1,006 millones de votantes y consiguió cuatro escaños (un senador por 251.608 votos). En los departamentos sobrerrepresentados (Pando) los partidos necesitan una reducida cantidad de votos (12.144, en el ejemplo mencionado) para lograr un escaño, contra 251.608 en el caso de La Paz. 

Diputados plurinominales y uninominales

Respecto de la asignación de diputados plurinominales puede percibirse una distribución más o menos equitativa entre departamentos, lo que implica una cantidad menor de votos ponderados. Pero de todos modos existen desequilibrios. En este contexto, a Pando la ley le otorgó dos escaños plurinominales (2,33% del total) y sabemos que su población representa el 1,10%; a La Paz le distribuyeron 14 diputados plurinominales (23,33%) y conocemos que el departamento concentra el 26,42% de habitantes.

Así, en las elecciones de 2014, en Pando el frente UD logró 19.097 votos de respaldo ciudadano y consiguió dos diputados (un diputado por 9.548 votos) y, en La Paz el MAS recibió el apoyo de 1,006 millones de electores y consiguió ocho escaños (un diputado por cada 125.804 votos).

En relación a los diputados uninominales solo nos remitiremos a los votos ponderados vinculados con la conformación de circunscripciones en Chuquisaca. En este departamento se delimitaron cinco circunscripciones, dos en la ciudad capital (Sucre) y tres en el resto de los municipios. En Sucre se eligió al 40% de los diputados de ese departamento, pero la población de la ciudad representa el 58% del total (216.093 habitantes). Contrariamente, los otros tres escaños uninominales (60%) tienen 154.586 pobladores (41,7% del total).

El promedio para elegir a un diputado en Sucre fue de 54.023 votos, mientras que en las zonas rurales el promedio fue de 25.764 sufragios, es decir la mitad.

A manera de conclusión cabe señalar que legalmente no puede modificarse la asignación inequitativa de escaños para estas elecciones; disminuir los votos ponderados requiere una ingeniería institucional que implica una reforma constitucional. Mientras tanto, es probable que las organizaciones políticas trabajen más intensamente su campaña electoral en los departamentos o circunscripciones sobrerrepresentados.

Eduardo Leaño Román es sociólogo y docente universitario.