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30/05/2021
Tinku Verbal

Ocho acciones contra la corrupción

Andrés Gómez V.
Andrés Gómez V.

Mi profesor de Derecho Romano comentó, en una clase allá por los años 90, que en Roma había dos penas muy severas contra los corruptos: 1) el exilio, y 2) el suicidio. Por la segunda pena, deduzco que había funcionarios que se avergonzaban tanto de haber robado a su pueblo que preferían quitarse la vida a sufrir el oprobio total. Los corruptos de hoy ni se sonrojan porque este sempiterno mal es una moneda tolerada por bastante gente.

Recuerdo aquel pasaje en las aulas de la UMSA a propósito del último caso de latrocinio que causó un terremoto político en el país y para analizar contigo algunas medidas preventivas a fin de poner la tranca al corral antes y no después de que el corrupto cometió el fraude y huyó.

En esa perspectiva, sugiero:

1.- Un archivo de la corrupción para ordenar todos los casos de corrupción y los nombres de sus autores con dos fines: a) estudiar los tipos de robos más comunes; b) calcular la cantidad de dinero sustraído de las arcas públicas y sus efectos materiales en la población afectada.

2.- Diagnóstico y estrategia para establecer el estado de situación, hallar las causas, clasificar funcionarios proclives a robar e identificar las instituciones más frágiles. Esta acción generará una estrategia.

3.- Un compromiso de los partidos para no ofrecer “pegas” a cambio de respaldo en las campañas y votos. En seguida, institucionalizar los cargos sobre méritos y formación para que los funcionarios sean los más capaces e idóneos y no los “llunkus” de sus jefes. Entonces, Sancho Panza habrá tenido razón cuando dijo al Quijote: “Yéndome desnudo, como me estoy yendo, está claro que he gobernado como un ángel”. Cero prebendalismo, cero clientelismo.

4.- Educar en la honradez para desnormalizar las creencias de que para ser rico hay que ser político, de que si no robas eres un cojudo, de que el corrupto es un “vivo”, de que todo lo que es del Estado es del gobernante, de que los servidores públicos sirven al político y no a la ley. Los niños y  jóvenes deben saber desde un principio que tienen dos obligaciones básicas: no robar a la gente; y pagar impuestos a la patria. No se puede esperar todo de la Patria si no se da nada a cambio. La corrupción no puede ser una construcción social.

5.- Ley de acceso a la información pública para obligar a los funcionarios a exponer toda la información necesaria para que los electores vigilen y gobiernen a sus gobernantes. Así, la administración del dinero público será transparente. Esta acción sería insuficiente si no se establecen sanciones pecuniarias contra los funcionarios que no cumplen con los estándares de transparencia.

6.- Uso de las TIC para vigilar a los vigilantes y administradores de recursos públicos. No basta que éstos parezcan honrados, deben tener controles preventivos. Las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) serían los ojos públicos para evitar la putrefacción e inducir a la gente a participar y colaborar en la lucha contra los corruptos denunciando con fuente reservada y garantías de protección.

7.- Justicia independiente para tener fiscales y jueces libres de poderes políticos o fácticos, inteligentes, honestos y con capacidad para investigar. Recuerda que el abogado estadounidense Roy Cohn no quería saber cuál era la ley, sino quién era el juez porque de éste depende la justicia y no de un papel que soporta todo.

8.- Coordinación entre instituciones para articular el flujo de información entre la Unidad de Investigaciones Financieras, la Contraloría y el Ministerio Público con el fin de alertar a tiempo sobre movimientos financieros extraños.

Una encuesta del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) revela que el 51% de la población de la región considera a la corrupción como el principal problema de nuestros países. Vale decir, no es el Imperio el culpable de nuestro subdesarrollo, sino los gobernantes que elegimos para que administren nuestros recursos.

Las sugerencias señaladas tienen el propósito de clausurar todos los bolsillos de los gobernantes corruptos y evitar pasadizos entre ellos. Si bien Maquiavelo escribió “que el príncipe no se preocupe de incurrir en la infamia de estos vicios (la corrupción), sin los cuales difícilmente podrá salvar al Estado”, hoy debe preocuparse si quiere salvarse de la cárcel porque hay tecnología para vigilarlo.

Si los países escandinavos han logrado reducir la corrupción prácticamente a cero, ¿por qué nosotros no podemos? ¿porque somos una “raza” inferior? NO. Porque hay gente que cree como Napoleón que sus ministros podían robar un poco, siempre que administrasen con eficiencia. O porque cree que uno se hace político para resolver sus problemas económicos personales antes que las necesidades de sus electores.

*Periodista y abogado



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