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16/09/2021
Articulista Invitado

Mi respuesta a un reciente reportaje sobre el litio en Bolivia

Juan Carlos Zuleta C.
Juan Carlos Zuleta C.

Hace poco más de una semana, El Deber publicó una nota relativamente larga sobre el litio[1] incluyendo información geológica, de mercado y técnica, junto con comentarios de analistas. En vista de un conjunto de imprecisiones, datos desactualizados, criterios míos repetidos sin citarme y apreciaciones infundadas encontrados en esa contribución periodística, me veo obligado a responder. El reportaje empieza indicando que el gobierno boliviano intenta “subirse al tren” luego de los tropiezos desde 2008 que habrían costado al país cerca de $us. 1.000 millones. A continuación, da a entender que los magros resultados del proceso de industrialización del litio habrían dado lugar a un golpe de timón a través del lanzamiento de la Convocatoria Internacional para el desarrollo de la Tecnología de Extracción directa de Litio (EDL). Después, informa que, de los 19 participantes en la convocatoria, nueve de ellos calificaron y que ya estarían negociando con YLB la obtención de información técnica para la evaluación de las salmueras de los salares de Uyuni, Coipasa y Pastos Grandes con vistas a obtener resultados al año que viene. Se cierra la primera parte del reportaje con el anuncio del viceministro del área de que en tres años se producirán cátodos de baterías en Bolivia, a tiempo de hacer conocer que las empresas (se entiende que aquí se refiere a las firmas tecnológicas que se presentaron a la convocatoria antes mencionada) habrían aceptado compartir sus patentes tecnológicas, algo que los grandes fabricantes de sistemas avanzados de almacenaje energético probablemente no harían.

Al respecto, llama la atención que al reportero de El Deber no le interese averiguar por qué hasta la fecha no se conocen los nombres de las empresas que presentaron sus propuestas y de aquellas que finalmente fueron seleccionadas y cuándo difundirá el gobierno el informe de evaluación de toda la convocatoria.

La decisión de aplicar tecnologías EDL no sería más que el reconocimiento del fracaso del método de extracción basado en evaporación solar implementado desde 2008. Si bien no podría oponerme a ellas porque fui el primero en sugerirlas durante mi paso por YLB[2], la convocatoria no se encontraría enmarcada en la ley y podría ser declarada nula de pleno derecho por las autoridades jurisdiccionales competentes.

Debido a que la adecuación de las tecnologías EDL requerirá el desarrollo de procesos de química básica por las empresas extranjeras seleccionadas, vulnera la Ley 928 que establece que YLB desarrollará los procesos de extracción y refinación de sus recursos evaporíticos con una participación cien por ciento (100%) estatal para la producción y comercialización de todos los productos de la cadena evaporítica.

De otro lado, el anuncio del viceministro del área de que en tres años Bolivia producirá material catódico causa cierta sorpresa por cuanto, dados los retrasos en el proceso de construcción de la planta industrial de carbonato de litio grado batería, aún no se conoce cuándo YLB podrá contar con un suministro aceptable del compuesto, máxime si se tiene en cuenta que la planta de tratamiento de aguas, imprescindible para la operación de aquella, hasta la fecha, ni siquiera fue licitada. Ni qué decir del proyecto de producción de hidróxido de litio a partir de salmuera residual que quedó paralizado luego de la abrogación del DS 3738. Aunque es posible anticipar que el gobierno se encamine a consumar el desacierto mayor de retomar las negociaciones con la empresa ACI Systems de Alemania intentando revivir el mencionado instrumento legal, el pronóstico de la autoridad no parece tener ningún asidero técnico.

Vale la pena aclarar que la comparación que efectúa el viceministro entre las empresas tecnológicas especializadas en EDL que habrían calificado para realizar pruebas en los tres principales salares del sudoeste del país y los principales fabricantes de baterías del mundo respecto a su disponibilidad de compartir sus patentes con Bolivia no tiene ningún sentido y sólo ratifica el trabajo conjunto que realizarán YLB y cada una de tales compañías para adaptar sus métodos de producción a las características de las diferentes salmueras bolivianas, en clara contravención del Artículo Único de la Ley 928.

En la segunda parte del análisis sobre la situación del litio publicado por El Deber, se incluyen las opiniones de tres analistas: Héctor Córdova, Carlos Delius y Francesco Zaratti. En los siguientes párrafos se sintetizan sus puntos de vista.

Héctor Córdova inicia su intervención ponderando la EDL porque no solamente reduciría los tiempos de recuperación del litio, sino que también facilitaría la separación de otros elementos contenidos en la salmuera (K, B, Na, Ca, Mg y SO4). En una comparación entre los tres salares bolivianos contemplados en la convocatoria, se refiere a las dificultades de extracción en Uyuni por la presencia del magnesio, a la predominancia del potasio en Coipasa y a la mejor calidad de la salmuera de Pastos Grandes, aunque disminuida por su tamaño. En este contexto, sostiene que con estas tecnologías la recuperación del litio podría alcanzar hasta el 90%. En lo que sigue, Córdova realiza algunas puntualizaciones en torno a lo que él denomina “otro intento fallido”. Sería el caso de la creación de la empresa mixta YLB-ACISA respecto de la cual comenta que se interrumpió debido a diferencias en visiones políticas y múltiples observaciones de analistas y Comcipo que generaron un efecto negativo contra el emprendimiento, lo que dio paso a la abrogación del contrato por el gobierno de Morales. Desde su perspectiva, todo esto habría conducido a una pérdida de rumbo en el proyecto. Es más, luego de relatar el proceso de implementación del proyecto del litio, menciona que el acuerdo con los alemanes, que permitiría producir baterías de litio en Bolivia, fue resultado de un largo proceso de selección y la discusión de diversos asuntos, lamentando que su anulación hubiera respondido a un “intento de Evo Morales por congraciarse con Potosí”, que consideraba que el arreglo contractual era mucho más favorable para los alemanes que para los bolivianos. Córdova también señala que en la estrategia del gobierno no se tomó en cuenta la formación de personal calificado ni el desarrollo de la industria básica que suministre los insumos que se requieren para industrializar el litio, haciendo notar que el interés del gobierno en las sales de potasio no se justificaba porque la salmuera uyunense contiene más de “30 elementos aprovechables”, concluyendo que además de los puntos anteriormente señalados la estrategia debería contemplar la transferencia de tecnología, la identificación de mercados, la determinación de las contribuciones verdaderas del país, el análisis de costos y beneficios y la selección de aliados estratégicos (porque él considera que el país no podría asumir esta tarea por cuenta propia).

Respecto a los comentarios del analista Córdova, comparto sus puntos de vista con relación a la potencialidad de las tecnologías EDL, pero discrepo con él en sus apreciaciones sobre el contrato con los alemanes. En primer lugar, no estoy de acuerdo en que la interrupción del acuerdo con ACISA se hubiera debido a diferentes visiones políticas y un sinnúmero de observaciones de analistas y Comcipo que proyectaron una imagen negativa del proyecto, dando a entender que nada de eso se justificaba y que tales posiciones condujeron al extravío del proyecto. Al parecer, al analista Córdova nunca le causó estado que la empresa mixta YLB-ACISA no pagara regalías a Potosí por la producción de hidróxido de litio bajo el argumento falaz de que este compuesto fuera un producto industrializado, o que ACISA no se comprometiera a transferir a YLB su supuesta innovadora tecnología para la obtención del principal precursor de baterías avanzadas a partir de salmuera remanente, o que YLB se obligara a entregar 1,8 millones de toneladas/año de salmuera remanente con concentraciones de entre 0,42 y 0,45% de litio a precio de costo durante 70 años a la empresa mixta y que en caso de que esto no se cumpliera, se viera forzada a compensar la cantidad faltante con su propia producción de carbonato de litio, o que el control de la cadena productiva y de comercialización del litio por parte de YLB, establecida en la Ley 928 y en la Constitución Política del Estado (CPE), se convirtiera más bien en una capacidad de veto por parte de ACISA, o que el Estado boliviano pusiera al servicio (a título gratuito) de la empresa mixta y, por tanto, de la empresa alemana, toda la infraestructura productiva construida con recursos de crédito del Banco Central de Bolivia (BCB), o que sellara un acuerdo de exclusividad de comercialización del hidróxido de litio a producirse solamente para el mercado alemán durante la vigencia del contrato, desconociendo el carácter estratégico del compuesto y las posibles desventajas para Bolivia de esta decisión.

En segundo lugar, cuestiono su aseveración respecto a que el acuerdo con ACISA hubiera permitido la producción de baterías en Bolivia cuando en el DS 3738 sólo se hace referencia a una asignación de 5.200 toneladas/año de hidróxido de litio para la producción de material catódico en el marco de una nueva empresa mixta a crearse en el futuro. En este contexto, no se puede entender qué le hace creer a Córdova que el acuerdo con los alemanes era favorable para Bolivia.

Por último, coincido con él en sus argumentos adicionales acerca de la necesidad de formar personal calificado, desarrollar la industria de la química básica en los salares bolivianos, garantizar la transferencia tecnológica en futuras asociaciones con empresas extranjeras, identificar mercados, determinar las verdaderas contribuciones del país, realizar un análisis de costos y beneficios y seleccionar aliados estratégicos. Sin embargo, le recuerdo dos cosas. Por una parte, sus puntualizaciones sobre transferencia tecnológica e identificación de mercados entran en contradicción con su visible apoyo a la creación de la empresa mixta YLB-ACISA. Por otra, su crítica al interés del gobierno en las sales de potasio sin tener en cuenta que la salmuera de Uyuni contiene más de “30 elementos aprovechables” constituye en realidad una argumentación original mía[3]

Carlos Delius, cuyas declaraciones habrían sido tomadas de una publicación anterior, puntualiza que Bolivia ha hecho esfuerzos para prepararse para cubrir la creciente demanda futura de litio, aunque reconociendo que con una inversión cercana a los 900 millones de dólares sólo se han producido 15.000 toneladas de litio, enfatizando que con los alemanes ya se contaba con un proyecto definido para la producción de cátodos de litio. Delius concluye que para no repetir los errores del pasado y evitar que el proyecto sea víctima de una disputa política, se debería consultar con los potosinos.

Aquí, empiezo anotando que hasta el día de hoy Bolivia no ha producido 15.000 toneladas de litio de ninguna clase. Como ya señalé más arriba, la planta industrial de carbonato de litio dirigida a producir esa cantidad de toneladas de carbonato de litio grado batería continúa en construcción desde 2018 y aún no cuenta con una planta de tratamiento de agua. Es más, con relación al proyecto de cátodos que, según Delius, ya estaba definido, sólo puedo decir que apenas había un conjunto de ideas gruesas incongruentes sobre las cuales he comentado en otro artículo[4]. Allí no solamente me refiero a la insuficiencia del volumen de hidróxido de litio (5.200 Tn/año) acordado en el DS 3738 con destino a una “hipotética” planta de material catódico para abastecer a una “supuesta” fábrica de baterías con capacidad de 10 GWh/año por cuanto sólo cubriría el 62% de los requerimientos del compuesto, sino también al reducido tamaño de las baterías planeadas (30 kWh). Para concluir mis observaciones sobre los comentarios de Delius, es necesario sostener que los políticos nunca aprenden. Como se ha podido conocer en diferentes medios de prensa, el pasado sábado 4 de septiembre el ministro del área realizó sendas visitas al municipio de Colcha K, en la provincia Nor Lípez y a la ciudad de Uyuni, provincia Antonio Quijarro del Departamento de Potosí para “socializar” el proyecto de litio y anunciar que en los siguientes días el gobierno hará conocer algo muy importante sin dar mayores detalles al respecto. Todo parece indicar entonces que este anuncio estaría vinculado a la convocatoria internacional y/o el nuevo acuerdo con los alemanes. La opinión pública nacional debe saber que dichos eventos sólo habrían contado con la participación de militantes y simpatizantes del partido de gobierno. En este contexto, es lamentable que, hasta el día de hoy, ni el ministro ni el viceministro del área se hayan atrevido a apersonarse a la ciudad de Potosí para brindar una explicación pormenorizada tanto sobre la convocatoria internacional como respecto al inicio de nuevas negociaciones con la empresa alemana ACI Systems con el propósito de “revivir” el DS 3738 de creación de la empresa mixta YLB-ACISA[5]. Cabe recordar que en 2019 Potosí paró durante casi 40 días exigiendo la abrogación de dicho instrumento legal.

Finalmente, Francesco Zaratti concentra sus comentarios en la necesidad de una voluntad política para entrar con pie firme al mercado mundial del litio de la mano de otros actores con conocimiento y capacidad para comercializar nuestros productos, evitando los cálculos políticos del gobierno. En suma, sugiere una estrategia gradual que resuelva primero el problema de la producción de los compuestos de litio grado batería de manera eficaz y eficiente, para luego avanzar hacia la fabricación de baterías en el país y, por último, propender hacia la industrialización a nivel regional, mediante una integración económica e industrial con otros países de la región que no cuentan con litio. 

En este caso, no podría estar más de acuerdo, sólo que las dos primeras partes de su estrategia para “dar un paso a la vez” se pueden encontrar en mi entrevista con RTP citada anteriormente[6] y, la tercera, en un análisis sobre el litio publicado hace más de dos años, donde propongo la creación de un “hub” o complejo industrial para la industrialización del elemento en Sudamérica[7]

La publicación del matutino cruceño presenta asimismo algunas cifras de recursos de litio provenientes del Servicio Geológico de Estados Unidos correspondientes a 2019, anotando que Bolivia no ha logrado certificar sus reservas, lo que podría significar un obstáculo en la credibilidad del país ante inversionistas extranjeros. En primer lugar, habla de una demanda proyectada de litio procesado de 1,3 millones de toneladas para la activación de 33 millones de vehículos eléctricos en 2030. Esta información luego es comparada con las 82.200 toneladas de litio producidas en 2020. En segundo lugar, dice que en conjunto el Triángulo del Litio, conformado por Argentina, Bolivia y Chile poseen el 67% de las reservas mundiales del metal más liviano de la Tierra. En este contexto, menciona que el mercado actual del litio alcanza a $us. 2.000 millones con aumento optimista esperado hasta $us. 7.700 millones en 2022.

Se debe señalar que el dato de demanda proyectada de litio en función de los vehículos eléctricos a comercializarse en 2030 sólo podría ser razonable si se tratase de carbonato de litio equivalente, razón por la cual la comparación de ésta con la información de producción de litio de contenido metálico del Servicio Geológico de Estados Unidos para 2020 carece de todo sentido. Adicionalmente, el reportaje entra en otro enredo de números cuando primero sostiene que Bolivia no cuenta con reservas certificadas y luego afirma que el Triángulo del Litio, conformado por Argentina, Bolivia y Chile, posee el 67% de las reservas mundiales del metal. Por último, sus estimaciones del mercado actual del litio tanto para este año como para el próximo sólo demuestran su total desconocimiento del asunto. Si se considera un precio promedio de $15.000/tonelada de carbonato de litio equivalente[8] (CLE) y una demanda de CLE de aproximadamente 400.000 tonelada, resulta razonable pensar que el mercado actual alcanzará los $us.6.000 millones hasta fin de año y que el mercado del litio en 2022 superará los $us.9.000 millones.

Para concluir, la contribución del medio de prensa escrita más importante del oriente boliviano considera algunos puntos de vista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) respecto al litio arguyendo que los países del Triángulo del Litio deberán superar algunos obstáculos para convertir el metal en un instrumento de desarrollo sostenible e inclusivo, citando a la Argentina como ejemplo, donde se deberá poner énfasis en la generación de mayores conocimientos técnicos especializados y desarrollo de mejores prácticas en la cadena de valor del litio, tanto a nivel de procesos como en términos de comercialización. En este marco general, el BID hace referencia a la oportunidad que representa el desarrollo de esta industria para la adopción de tecnologías e introducción de innovaciones que den paso a un manejo de los recursos naturales más amigable con el medio ambiente, a tiempo de sugerir que las empresas de la región utilicen energías renovables para procesar, refinar y transportar el llamado “oro blanco”.

Si bien los argumentos que el reportaje sobre el litio de El Deber rescata del BID son dignos de consideración, se abstraen casi por completo de la oportunidad de oro que las actuales y futuras perspectivas del mercado del litio podrían representar para iniciar procesos más ambiciosos de industrialización del litio y otros recursos evaporíticos en el llamado Triángulo del Litio. Es que no podría ser de otra manera por cuanto al tomar como ejemplo a Argentina, donde todas las operaciones de litio están controladas por empresas internacionales, las posibilidades de avanzar en esa dirección parecerían, al menos a primera vista, bastante limitadas. Surge entonces, más fuerte que nunca, la necesidad de plantear esquemas de integración empresarial en la región sudamericana a partir del desarrollo e implementación del proyecto del “hub” de baterías de litio y vehículos eléctricos mencionado en forma precedente.

*  Una versión corta de este artículo se publicó el 12 de septiembre de 2021 en el suplemento Ideas de Página Siete (Véase: https://www.paginasiete.bo/ideas/2021/9/12/sobre-un-reportaje-del-litio-307946.html).

Juan Carlos Zuleta es analista de la economía del litio



[1] Véase: Raúl Domínguez (2021), Proyecto de litio, sin avance pese a inversión de $us. 1.000 millones, El Deber (https://eldeber.com.bo/economia/litio-sin-avance-pese-a-inversion-de-us-1000-millones_245934).

[2] Véase: Entrevista por RTP a Juan Carlos Zuleta Calderón, el día 18 de enero de 2020 (https://www.youtube.com/watch?v=SfX0lM_UJ1ohttps://www.youtube.com/watch?v=SfX0lM_UJ1o).

[3] Véase: Juan Carlos Zuleta Calderón (2012), “El valor intangible de nuestras salmueras: Respuesta a críticas infundadas”, HidrocarburosBolivia.com (republicado en: http://ferreco.blogspot.com/2012/06/el-valor-intangible-de-nuestras.html).

[4] Véase: Juan Carlos Zuleta Calderón (2019), “Empresa mixta entre Yacimientos de Litio Bolivianos y ACI Systems de Alemania ¿´entreguista´ e ilegal?”, El Diario (https://www.eldiario.net/pdf/empresa_mixta_litio.pdf).

[5] Véase: Juan Carlos Zuleta Calderón (2021), “¿Por qué ACISA insiste en asociarse con YLB para producir hidróxido de litio?”, Brújula Digital (https://www.brujuladigital.net/opinion/por-que-acisa-insiste-en-asociarse-con-ylb-para-producir-hidroxido-de-litio).

[6] Véase el intervalo entre los minutos 21:37 y 21:43 de la entrevista con RTP mencionada en el pie de página No. 2 de este artículo.

[7] Véase el reportaje sobre el litio publicado por Página Siete el 14 de julio de 2019 bajo el título “Critican explotación de litio y sugieren integración regional”, donde se registran mis opiniones sobre este tema (https://www.paginasiete.bo/economia/2019/7/14/critican-explotacion-de-litio-sugieren-integracion-regional-224144.html).

[8] Nótese que, a la fecha, los precios “spot” del carbonato de litio y el hidróxido de litio en el mercado chino habrían superado los $us.21.000 por tonelada (Véase: https://twitter.com/jczuleta/status/1437290541780291586?s=20).



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