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18/03/2024
En voz alta

Líber Forti, a nueve años de tu partida

Gisela Derpic
Gisela Derpic

Estas líneas son para ti, LIBERtario, con quien puse en escena una breve e intensa obra de maravilloso tiempo presente. Lo hago en recordación de tu partida el 11 de marzo de 2015, cuando al exhalar tu último suspiro confirmaste mi convicción en la trascendencia humana sobre los estrechos límites de este plano de existencia. Desde entonces estás conmigo en esas “charlas con aquel que está aquí” de cada día, como reza tu subtítulo a “En LIBERtad”, el libro en el cual recogí tus memorias mientras se acercaba el desenlace.

Te voy a dar una síntesis de asuntos actuales de tu interés. En general, no es positiva. Los enemigos de la libertad difunden discursos renovados por viejos y nuevos mecanismos de propaganda, con gran éxito. Se añadió algo más a la lucha de clases y la confrontación étnica-cultural que hurga recónditas vísceras de muchos donde habitan semillas de racismo, provocando escisiones profundas con riesgo de ser irremediables. La legítima lucha de las mujeres por sus derechos se convirtió en guerra encarnizada contra los hombres, girando en torno de falacias: ellas, víctimas desvalidas que nunca mienten y ellos, victimarios contumaces sin derechos. Discursos opuestos a la complejidad de la realidad que requiere miradas y acciones también complejas.

El bloque antioccidental a la cabeza de Rusia, China, Irán y Corea del Norte se fue a las manos con la invasión putinesca a Ucrania. Sí, a la sufriente Ucrania cuya historia te lleva hasta las lágrimas por las atrocidades cometidas por el comunismo con ella. Van más de dos años y el horizonte es oscuro, pues el bloque occidental ayuda a Ucrania, pero cada vez menos. Y sabemos que si Rusia gana, como Alemania nazi en Polonia, continuará su marcha letal. No importa si jamás aprenda a generar riqueza por la buena, pues ella y sus cofrades son hermanos del crimen organizado y se benefician de la economía canalla, la de todos los tráficos imaginables. La del horror.

Por eso mismo en Hispanoamérica perduran las dictaduras, ensanchando sus alcances, sembrando el desastre en Colombia como intentaron sembrarlo en Chile. Sigue oprimiendo en Cuba la dictadura familiar militar castrista sobre la miseria y la decadencia más profundas. Ya no circulan a diario los dislates de Maduro que tanto te hacían reír, pero él sigue en el poder. Ni hablar de los Ortega, inventores de la peor represión política en Nicaragua. Argentina está luchando por salir del pozo de la obsolescencia del modelo estatista aplicado hasta asfixiarla, cultivo de vagancia y criminalidad en favor del círculo estrecho de privilegio del poder. Aquí estamos sin democracia ni Estado de derecho, con 277 presos políticos, la economía destrozada y el narcotráfico y ramas anexas campantes, con improbable cambio a corto plazo.

Suma y sigue el negocio de la muerte. En octubre Hamas la sembró en Israel, que respondió matando sin medida ni clemencia. Interminable conflicto donde pagan los inocentes. Por miles. El único partido a tomar es el tuyo, el de la solidaridad con las víctimas, clamando por el cese de la inhumanidad.

¿Buenas noticias? Pocas. Importantes. El teatro está vivo, fuera del sometimiento al poder; a fuerza de pulmón de seres creativos que palpitan libertad. Muchos. Lucho Bredow es uno de ellos. Camilo, mi hijo y tu hermano, “el chico de teatro”, otro. Las voces que demandan democracia y derechos humanos no ceden al miedo y suenan. En todas partes. Con firmeza y valor. Seguimos y seguiremos luchando, cada uno desde su trinchera. Mirando la realidad como es y atreviéndonos a verla como tendría que ser, los “Nuevos Horizontes” hacia donde caminamos sin rendirnos ni cansarnos.

Aludo con intención al nombre del Conjunto Teatral que fundaste en 1946 en Tupiza. En tu marcha desde entonces imprimiste dos sellos que hace poco identificamos con amigos entrañables en los diálogos que tu evocación propicia, LIBERtario. Uno: la veloz comunicación de los anarquistas, unidos en una red sin internet funcionando con los latidos de los corazones –“sin organización no hay anarquía” me dijiste tantas veces–, cuando hablar por teléfono era una proeza, las cartas tardaban meses y el telégrafo era muy caro. La prueba: apenas unos días entre los sucesos del arte en cualquier lugar del mundo y su difusión en los Boletines de “Nuevos Horizontes”, salidos de la Imprenta Renacimiento, entre 1958 y 1961. Otro: la ternura que nos envuelve cuando nos encontramos entre quienes te conocimos y se vuelve a manifestar, renovada y vigorosa, la red social, humana y fraterna, creación tuya, donde fluyen las acciones solidarias, dentro y fuera y somos entre nosotros y con los otros, piensen como piensen. Esos sellos nos mantienen atentos y unidos.

Cierro, inolvidable Líber Forti, compartiendo magia: la resurrección producida por la tecnología en un vídeo maravilloso donde John, George, Paul y Ringo, los Beatles, vuelven a cantar juntos. Cantan una hermosa canción inédita de Lennon: “Now and then”. La parafraseo con nostalgia reconociendo que, aunque estás conmigo, “de vez en cuando, te extraño”.

Gisela Derpic es abogado.



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