05/05/2020
Articulista Invitado

La velocidad de la pandemia

Carlos Mauricio Ayo Sulzer
Carlos Mauricio Ayo Sulzer

Es inimaginable soñar en que la curva epidemiológica tienda a estabilizarse o, mejor aún, que empiece a declinar, cuando la tendencia es creciente y cada día el sonido de las ambulancias es más frecuente.  El 25 de abril de 2020 comenté de memoria con algunos amigos que el sábado 2 de mayo de 2020 estaríamos por encima de los 1.200 casos. Ello se ha cumplido. No había que ser vidente para darse cuenta de lo que está sucediendo. 

La variable que alborota o desmorona cualquier buena intención de combatir el coronavirus es la indisciplina, el “me da la gana” o “yo no me contagio”; ésta la parte de la población que es ingenua o incrédula.  Por otro lado existen los individuos que por necesidad o por aburrimiento entraron en una conducta del día a día o la rutina de luchar contra el coronavirus incesante, siendo cada vez menos efectiva su lucha; esta parte de la población está aletargada condición que es muy peligrosa. 

También están hoy las minorías que no tienen nada más que pensar en la burda política por gestar elecciones, dejando de proponer soluciones, brindar ayuda, apoyar al pueblo. Este grupo de personas primero vela por sus intereses, quedando claro que se encuentra cometiendo una aberración humana.

Como se puede explicar que en plena cuarentena se detecte un bus de parlamentarios (padres de la patria) trasladándose interdepartamentalmente de Santa Cruz a La Paz con el objetivo de sesionar para definir fechas tentativas de elecciones, consiguiendo poner presión al actual gobierno de transición, que apenas se está dando abasto para cumplir con lo urgente, parlamentarios que pretenden dejar de lado la salud de todos para atender el cronograma de elecciones. 

Estos señores “padres de la patria”, pescados con las nalgas en el bus, violando la cuarentena, debería ser trasladados en el mismo bus a un centro penitenciario por violar la ley y poner en riesgo al pueblo que les paga sus jugosas dietas. 

La Asamblea Legislativa Plurinacional, compuesta por 130 diputados y 36 senadores, 166 personas que se encuentran en plena estrategia y campaña política para llevar adelante elecciones, mientras más de 11 millones de bolivianos tenemos en la cabeza velar por nuestras vidas.  Gracias a estos individuos el resto de la población, la mayoría, está en peligro. Que se cierre el Parlamento y que ese presupuesto vaya para los bolivianos, ya que dos tercios de los parlamentarios, más unos cuantos serviles, no pueden definir el destino de un país y poner a toda su población en riesgo.

Excelentísima Señora Presidenta, no baje los brazos, invierta en más muestras o tests de laboratorio, no a sazón de proyecciones o estimaciones numéricas, sino más bien para permitir a los entes de salud bajar la posibilidad de contagios. 

Endurezca más las medidas, por ejemplo. Si los bonos se aplican para todos los bolivianos, que también se los aplique en las mismas condiciones a los parlamentarios, dejando de lado sus dietas que recibieron durante más de cinco años y que aprendan a quedarse sentados en sus casas haciendo cuarentena y no levantando manos sin ningún provecho para combatir el coronavirus.  

Otro ejemplo, que se le quite a todos los partidos o agrupaciones políticas su presupuesto y sea utilizado en combatir el COVID-19. Además, cuando llegue el momento que los políticos compitan en igualdad de condiciones.

Hoy, unos 50 municipios concentran el 99% de los casos de coronavirus, el resto, 280 municipios no presentan contagios de COVID-19, pero tienen las peores condiciones de salubridad, todos ellos deben ser encapsulados para protegerlos, no exponerlos, que sean nuestro pulmón productivo para convertirlos en generadores de alimentos insumos y materias primas.

Debemos fijar en nuestra mente ser autosuficientes, la pandemia da para largo, el tiempo perdido lo recuperamos solo si estamos seguros de estar sanos.

Carlos Ayo es expero en temas de hidrocarburos.