19/02/2021
Articulista Invitado

Hacer periodismo sin máscaras ni camuflados

Hernán Cabrera
Hernán Cabrera

¿Cómo apoya un programa periodístico a un candidato? Revistiéndose bajo el discurso de que son imparciales y que dan cobertura a todos. Eso lo vienen haciendo varios programas nocturnos de los canales de TV y de las redes sociales. Cuando se trata de su preferido hay muchas formas, que para usted amable lector puede pasar desapercibido. Pero acá algunas pautas: Darle más tiempo en las respuestas, no hacerle preguntas comprometedoras, dejar que diga lo que sean sin cuestionamientos, por más que prometa un viaje a Marte, invitarlo de forma permanente a su estelar programa y evitar enojarlo.

Ese canal o programa podrá argumentar que no se les puede acusar de que están apoyando a un candidato para las elecciones departamentales y municipales. Somos plurales, imparciales, no nos metemos en política, y otras falacias podrán argumentar.

Ojo que la información es un arma poderosa, la cual puede lograr cambios importantes en la percepción de la gente y que todo medio de comunicación no es una piedra ni vive en la Luna, como para no impregnarse del ejercicio de la política, la misma que ahora la hacemos todos y desde el lugar donde estemos. La política es demasiado importante, que ya no podemos dejar solo que sea de exclusividad de los políticos. Es por ello, que el ciudadano de la democracia, hace uso de sus derechos de participar, opinar, expresarse, informar y ser informado, pero ahora gracias a las redes sociales que ha ampliado y democratizado la información. El ciudadano está atento a todos los movimientos de los políticos.

A lo largo de la historia de Bolivia, el periodismo ha jugado un rol importante en los procesos políticos. No debe desvalorizarse ese papel en relación a las situaciones políticas que se presentaban. Las situaciones suponían una posición de pro o en contra con el gobierno de turno. En cada periodo histórico el periodismo ha estado o al servicio de la ideología dominante o conservando su autonomía e independencia, combatiendo situaciones de explotación. Un ejemplo: los pasquines que durante la Colonia eran escritos y hacían denuncias de la injusticia y un llamado para la lucha por la independencia nacional. Luego en las dictaduras militares y en gobiernos democráticos autoritarios, la prensa tuvo que afrontar mecanismos de censura de prensa, a la libertad de expresión, controles, presiones, chantajes y exilios.

En esa línea política e ideológica el periodismo debe definirse, esclarecer y profundizar su rol también ideológico y político. En el desarrollo político de una sociedad democrática las influencias del periodismo son notorias, por el hecho de que constituye un poderoso instrumento de comunicación que llega a gran parte de la sociedad y la sociedad cree en lo que dice tal o cual programa, o tal o cual periodista, que es un ser humano con pasiones, preferencias y opciones. No es un ser que está mas allá del bien y del mal, o que sea un dios o un demonio. Asume posiciones y lo debe hacer, está en su derecho. Pero dejando clara su posición, desde un principio y no camuflarse en este hermoso y apasionante oficio de ser periodista, porque el periodista no convive con el poder, no es instrumento del poder, siempre debe mantener distancia y una relación tensa con el poder y la prensa está para informar, investigar, denunciar y alertar lo que el poder hace o no hace.

Guillermo Céspedes, citado por Gerardo Irusta en su libro Periodismo y revolución nacional, así definía al periodista: “El periodista es un personaje con mil ojos y mil oídos. Observa y escucha atentamente sin apasionamiento. Ser periodista es participar en la historia, en platea de primera fila: presentarse ante un tribunal donde los jueces obran con cierto criterio de legisladores y no como verdugos en potencia”.

Hacer periodismo, pero sin máscaras, sin ocultar sus preferencias y sin usar los nobles valores de este oficio, que a nombre de la libertad de expresión y del derecho a la información, ciertos programas vienen camuflando sus campañas electorales a favor de sus candidatos para Alcalde o Gobernador. La prensa no gana ni pierde elecciones, ni es el arma para la confrontación. Su rol es orientar y dar luces para que el pueblo salga de las tinieblas, del error y de la confusión.

El medio de comunicación cumple un papel influyente en nuestro medio, por ese hecho -de que ejerce influencias fuertes en el desenvolvimiento social, cultural, político de una sociedad, el periodismo debe estar orientado a objetivos que sean la expresión de un pueblo, y para llegar a ese pueblo se llega con la verdad y con ética, nunca con la mentira, porque la mentira ni los rumores son noticias.

El periodismo y el poder saben y son conscientes de esta premisa que Mao proclamaba: “Para derrocar el poder político es siempre necesario, ante todo, crear la opinión pública y trabajar en el terreno ideológico. Así proceden las clases revolucionarias y así también lo hacen las clases contrarrevolucionarias”.

Hernán Cabrera M. es periodista y Lic. en Filosofía.



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