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03/09/2023
Raíces y antenas

El gas se hace gas, yo no fui, fue Teté

Gonzalo Chávez
Gonzalo Chávez

El presidente Luis Arce ha reconocido que la producción de gas está tocando fondo. Al escuchar esta declaración mi primera reacción fue de un gran susto. Me santigüé tres veces e invoqué a mi orishá Xango, pensé que me había reencarnado en el primer mandatario. Repetía lo que yo digo hace años: el gas se hace gas. Después sospeché que una inteligencia artificial proimperialista había puesto mis palabras y cifras en su discurso. No, nada de eso, opinador presumido. No fue un acto de espiritismo económico ni una jugarreta del ChatGPT. Fue un ataque increíble de sinceridad digno de resaltar en la hermandad azul.

Hace varios años su seguro servidor dominical y mucha gente de más valía hemos alertado sobre la crisis que se produciría en el sector del gas natural. En 2014 se producían 60 millones de metros cúbicos al día (MMCD), pero ahora, con suerte, llegamos a 37 millones. Hace 10 años exportábamos 6.600 millones de dólares de este energético a Brasil y Argentina e importábamos en torno de 1.139 millones de dólares de gasolina y diésel. El superávit era de 5.000 millones de dólares. La renta gasífera (Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), regalías y otros impuestos, eran de 5.489 millones de dólares.

En el año 2022 esta renta se había reducido a 2.489 millones de verdes. Es decir, se habían esfumado de las arcas estatales 3.200 millones de washingtones. El año pasado fue el periodo de inflexión y Bolivia, de potencia gasífera, se convirtió en un importador neto de hidrocarburos. Vendimos 3.000 millones de dólares de gas y compramos 4.200 millones de gasolina y diésel. El déficit de la balanza energética fue de 1.200 y pagamos, además, 1.700 millones de dólares de subsidio a los hidrocarburos.

Como es obvio, junto a este declive del sector hidrocarburífero, también cayeron los ingresos del Estado y consecuentemente se secaron los recursos para gobernaciones, municipios y universidades. Recordemos que durante el auge, en año 2014, el 50% del total de las recaudaciones del Estado provenía de los impuestos, regalías y participaciones (en suma, todo el government take) del sector gas.

Esta es la abrumadora realidad de los hechos presentada hace muchos años por muchos opinadores y que ahora la primera autoridad del país reconoce. Aquí no resisto usar la frase que más divorcios y peleas produce: “yo te he dicho, waway”.

Frente a las alertas de muchos opinadores sobre el declive del sector gas, los hermanos y compañeros del proceso de cambio se dedicaron a crucificar a los mensajeros. Nos han dicho de todo. Aquí vamos a reproducir sólo los epítetos para oídos castos: “Falsos profetas”, “Nostradamus fallidos”, “perrros neoliberales”, “aves de mal agüero”, “adivinos de feria” y “dicen eso hace años y no pasan naranjas”. Los más sofisticados hablaban de “profecías autocumplidas”, que hablamos tanto del tema que al final lo provocamos. Son los poderes mágicos que tenemos los opinadores.

Recordemos que en la narrativa oficial del pasado inmediato, el exitoso modelo económico se basaba en el excedente generado por el sector hidrocarburos, que brindaba los recursos necesarios para que el Estado financie subsidios, ejecute la política social, aliente la inversión pública y promueva la industrialización y crecimiento de la economía. Nos contaron que el inventor y conductor de este modelo era el ministro de Economía de la época, razón por la cual fue candidato exitoso y ahora, Presidente. Toda este relato épico en el sector del gas natural era la “energía que transformaba Bolivia”, como decía la propaganda. El gas se presentaba como el generador del excedente y base fundamental del modelo económico, social, comunitario y productivo.

En este contexto, es incomprensible que desde el año 2014 no se hayan realizado inversiones en exploración de gas natural, que era la base económica del modelo del proceso de cambio. ¿Qué pasó? ¿Por qué se metieron este autogol de media cancha? ¿Por qué estrangularon a la gallina de los huevos de oro, YPFB, con tanto talento? ¿Hubo alguna mano negra o fue simplemente cojudeza criolla?

Pero para tranquilidad de todos, ahora que las vacas salieron del corral, las autoridades decidieron cerrar la puerta y prometen, ahora sí, cientos de millones de dólares en exploración en 42 nuevos proyectos. La pregunta central aquí es: ¿un Gobierno que desde hace 10 años tiene un déficit público y existe una enorme escasez de recursos, cómo financiarán los nuevos emprendimientos?

Si damos a esto una lectura optimista, es un buen primer paso que se reconozca este grave problema económico existente; entretanto lo más curioso, para decir lo menos, es que culpen de este retroceso en la producción de gas, sotto voce, a gobiernos anteriores. Da la impresión de que el ministro de Economía en la mayoría de los 14 años del Gobierno del presidente Morales fue el fantasmita Gasparín. En un acto de pirotecnia política, el presidente Arce desconoce al ministro Arce y le manda un misil a la línea de flotación del gobierno de Morales.

El ataque de sinceridad del Presidente se basa, sin embargo, en cargarle el muertito al candidato Evo, como parte de la ch’ampa guerra de la hermandad. Por supuesto, si estamos en batalla lo que corresponde es pututus al viento, coro de ñustas en do mayor y todos los del gobierno al unísono: “De tin marín de do pingüe, cúcara mácara, títere fue, no fui yo, fue Teté, pégale, pégale que él fue”.



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