24/03/2020
Articulista Invitado

Comunicodo con codo

Adalid Contreras
Adalid Contreras

La combinación entre pandemia, actitudes anómicas y reflejos de una economía de mercado, es la triada, compleja, que en un clima de incertidumbre está marcando las condiciones de reproducción social, así como las situaciones de comunicación en tiempos del coronavirus. Ésta es además una combinación perversa, puesto que COVID 19 siendo nuevo, es un mal con el que pareciera que estuviéramos conviviendo una eternidad porque ocurre en tiempo real en el planeta entero con una arrolladora capacidad expansiva-destructiva.

Y es también una combinación inhumana donde las mascotas son echadas a las calles y donde la miseria de la insolidaridad provoca bloqueos de los afectados a los centros de aislamiento. En suma, es un sistema mezquino que mira de reojo el ocultamiento, acaparamiento, especulación o alza de precios de los productos, y que ha desnudado nuestras enormes limitaciones de infraestructura, equipamiento e inversión en el campo de la salud.

En nuestro país, como si no fuera ya bastante, esta triada incorpora un elemento más, el proceso electoral, que pone en disputa a la búsqueda de adhesiones políticas con las afiliaciones ciudadanas por la vida. Coronavirus y elecciones no se combinan, por lo que uno debe entrar en receso; y como la pandemia no se destierra por decreto, se impone una pausa en las campañas, aun manteniendo la fecha de los comicios, para que todas y todos nos pongamos la camiseta de Bolivia.

Partiendo de este enfoque, que debe responder a la pregunta ¿en qué está enfocada la gente?, con el riesgo que este artículo adquiera la forma de un recetario, debo compartir dispositivos validados para entablar batallas discursivas desde prácticas de comunicación que, en su propio espacio también se enfrentan a lejanías materiales como la imposibilidad del saludo con la mano o las demostraciones de afecto con el abrazo; pero que, al mismo tiempo, renuevan simbólicamente los sentipensamientos a través del reencuentro codo con codo.

El fundamento de la comunicación en tiempos del coronavirus se encuentra en la comunicación educativa, que promueve aprendizajes trascendentes para prácticas constructivas multimediáticas, con los más diversos medios facilitando diálogos desde su propia naturaleza y lenguajes. Como la comunicación es una disciplina de fronteras, tiene la capacidad de enlazar los ámbitos de salubridad, económicos, institucionales, políticos y espirituales que activa la pandemia, reencauzándolos en nuevas realidades que se tejen en las subjetividades, en las calles, en los centros de salud y en los hogares.

La información antivirus juega un rol fundamental, a condición de alejarse de las prácticas mercantilistas del sensacionalismo, de la espectacularización de la vida, y de la búsqueda de la primicia informativa y de rating, para desarrollarse cumpliendo cinco principios: cero publicidad y propaganda porque no están en juego afanes comerciales ni proselitistas; decir siempre la verdad sin generar alarma ni falsas expectativas; promover situaciones de solidaridad, hablando y obrando en leguaje inclusivo: nosotros; acompañar la construcción de soluciones; y generar esperanzas con mensajes para la vida.

En la construcción de solidaridades, soluciones y esperanzas, es fundamental el rol de los gobiernos, que por naturaleza y constitución son la voz oficial encargada de liderar los procesos en dinámicas de sustantividad democrática que incluyen de manera ordenada y coordinada la participación de todos los sectores, sin exclusiones. Una manera sencilla de diseñar su rol, consiste en recuperar sentidos lingüísticos significados en las cinco vocales: A, de acompañamiento permanente; E, de eficiencia en todas las medidas y en cada paso; I, de integridad en las acciones, sin buscar otros réditos más que la vida; O, de oportuno en un contexto en el que todo es urgente; y U, de unidad, porque la pandemia no distingue afectados, todos somos vulnerables y la única manera que tenemos de combatir al monstruo es involucrándonos en una tarea de todos.

La comunicación en tiempos del coronavirus acompaña paso a paso los caminos de solución, primero mediante la prevención, evitando que la fase de importación por la llegada de infectados de otras fronteras arrase vidas en su paso a la fase de transmisión local o contagio de los afectados a sus entornos cercanos. Luego la comunicación es de contención de la expansión del virus a la fase de impregnación y transmisión comunitaria, lo que es posible con un compromiso personal y colectivo cumpliendo con los cuidados personales y con las acciones de distanciamiento social, porque esta es la manera de proteger la vida de uno mismo y de contribuir a la vida de la sociedad en su conjunto.

La comunicación en tiempos del coronavirus se entiende como la construcción de sentidos sociales, culturales, políticos y espirituales que conducen individual y colectivamente utopías y realizaciones para la vida.

Adalid Contreras fue secretario general de la Comunidad Andina de Naciones (CAN)